Un reconocimiento tardío

El pez sin el agua
Por: Rubén PÉREZ ANGUIANO*

Un grupo de legisladores de Morena intentan impulsar una reforma sobre la reforma judicial.

Se refieren a la reforma de 2024, que modificó la integración de los órganos jurisdiccionales y abrió el camino para una nueva conformación de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Se recordará que, como resultado de esa reforma, fueron elegidos jueces federales y ministros mediante “acordeones”, es decir, gracias a listados previos que “orientaban” a los potenciales electores sobre el sentido de su voto.

Ese grupo intenta, entre otros propósitos:

*Aplazar la segunda parte de la elección judicial prevista para 2027 y trasladarla hasta 2028.

*Mejorar la selección de candidatos introduciendo mejores sistemas de evaluación.

*Separar las elecciones judiciales de las correspondientes a legisladores y gobernadores.

Para estos legisladores, los resultados del modelo impuesto el año anterior hizo evidente “áreas de oportunidad” que deben atenderse. Recordemos que cuando alguien dice “áreas de oportunidad” se refiere de forma elegante a fallas y errores que necesitan corregirse.

Uno de los aspectos importantes es que se reconoce que “la elección de personas juzgadoras exige un entorno que privilegie la evaluación de méritos técnicos y preserve la percepción de imparcialidad del Poder Judicial”. En otras palabras, se acepta que los resultados de la pasada elección fueron lamentables.

Eso se confirma con facilidad al observar las deliberaciones públicas de los actuales ministros. En cada sesión se hacen evidentes carencias profundas de formación judicial y hasta pifias propias de principiantes. En cuanto a la independencia de criterios, bueno, resulta innecesario comentar algo al respecto.

Otro tema de interés se refiere al reconocimiento de la íntima vinculación entre reforma judicial y desarrollo. Así, se aceptó por fin que “la reforma judicial genera incertidumbre en el clima de inversión, particularmente en rubros como energía, agricultura y administración de pensiones del empleo formal”, como lo señaló el senador Javier Corral en el mensaje inaugural del foro “Fortalecimiento de las elecciones judiciales en México”.

Eso es innegable y fue advertido desde el año pasado.

En fin, la intención de impulsar una reforma sobre la reforma acredita dos conclusiones inmediatas:

Se da la razón a quienes consideramos, desde un inicio, que la reforma judicial fue torpe, innecesaria y antagónica a los mejores propósitos institucionales.

  • Se ejerce una crítica indirecta, pero evidente, a quienes asumieron funciones jurisdiccionales a partir de la reforma, considerando de forma relevante a las y los actuales ministros de la SCJN.

Es un reconocimiento tardío, sí, pero más vale tarde que nunca.

 

*Rubén Pérez Anguiano, colimense de 57 años, fue secretario de Cultura, Desarrollo Social y General de Gobierno en cuatro administraciones estatales. Ganó certámenes nacionales de oratoria, artículo de fondo y ensayo. Fue Mención Honorífica del Premio Nacional de la Juventud en 1987. Tiene publicaciones antológicas de literatura policíaca y letras colimenses, así como un libro de aforismos.