Dislates
Por: Salvador Silva Padilla
I
Quienes tuvimos la fortuna de asistir a la presentación del libro Apenas Nada (*) de Marco Jáuregui, fuimos testigos y protagonistas de un hecho excepcional. Fue un acto entrañable donde la calidez y el afecto nos unió con ese vínculo especial que forman Ada y Marco. Hicieron uso de la voz Lety, Marina, Carmen, y también Norma, Martín Adalberto y Aarón .. destacando con voz propia la amiga de una amiga…. Así, todos y cada uno de quienes nos dimos cita en el Museo Palacio de Colima tenía -teníamos- diversos, importantes y muy personales motivos para estar presentes: la literatura, en primer lugar, y también el afecto y la admiración que profesamos hacia Marco y Ada.
A continuación el texto que lei.
Debo confesar que desde pequeño las minificciones me han fascinado.
Quién no recuerda a Augusto Monterroso y el cuento más breve del mundo. Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba ahí. Y siendo congruente con la obra literaria, Monterroso transformó el imperial nombre de Augusto por el brevísimo de Tito.
Debo agregar que lo único que recuerdo de mis clases de religión es el inicio del Evangelio de San Juan: ‘Al principio era el Verbo. El Verbo se hizo Carne y habitó entre nosotros» Es un cuento bellísimo. Una de las mejores minificciones que he leído en mi vida. Podría ir a misa todos los domingos con la única condición de que leyeran esa parte del Evangelio.
II
Probablemente también iría a misa si los padres leyeran Apenas Nada de Marco Jáuregui Y es que Marco, con su cara de inocente, se pone a jugar , mejor será decir tergiversar- (y si mucho me apuran debí escribir tergi-versar) lo mismo rimas, que leyendas, obras literarias o cuentos infantiles.
Con las rimas, hace trabalenguas irresolubles: por ejemplo, cuando traté de leerlas en voz alta me produjeron esta tos (mitad tuberculosis y mitad neumonía) de la cual como podrán escuchar apenas me estoy recuperando.
Vaca
Va acá, lava, lava, la vaca. Acá va, la vaca, lava, lava. Lava, lava, acaba la vaca blanca, fantasmal, cansada.
III
Y los cuentos como los de Caperucita roja son de una muy original y divertida versión (quizás debiera de decir per-versión) en una mezcla de inocente maldad lejos de abuelitas y cazadores
Y vaya forma de mostrar que no hay nada sagrado en la literatura (creo que en el fondo no es buena idea eso de proponer que se lea Apenas Nada en la misa de los domingos) porque por ejemplo emprende tareas de demolición lúdica a poemas que hemos convertido en sacrosantas estatuas de marfil.
Dígalo sino cuando cita a Pavese con Vendrá la muerte y tendrá tus ojos, y Marco se pregunta… Y entonces tú…¿cómo harás para reconocerme?
Vallejo también es visitado por Marco Jáuregui: Moriré en París con aguacero….y habré olvidado el paraguas en el taxi .. .Me sucede muy a menudo».
Del inefable Neruda: Es tan corto el amor y tan largo el olvido… .Por eso prefiero los olvidos : tienen más tela de donde rimar.
En Literat !Hurra! Marco Jáuregui da su versión de Rulfo:
Solo:
Pedro llevaba un llano en llamas en su interior. Tan cierto era, que su corazón emitía señales de humo… Murió solo, porque en el páramo que era Comala, nadie supo leer esas señales.
Y así en todo el libro. A pesar de su brevedad, reúne con humor y originalidad infinidad de temas. Y Marco los escribe con su cara de inocente. Con esa misma cara, no solo juega con con las rimas infantiles,con las leyendas o con principios memorables de la literatura. En el fondo juega con nosotros, con sus lectores. Y lo hace de pasadita.. como si la cosa no fuera para tanto, sino Apenas Nada
(*) El libro de minificciones Apenas Nada forma parte de la colección La maleta de Hemingway editado por la Secretaría de Cultura de Jalisco.




















