PUNTO (.) ROJO

Griselda Martínez… ¿Quién es su Padrino Político?

Por: J. Baldomero Díaz Gaytán

Contra todos los pronósticos, Griselda Martínez ganó la elección del pasado primero de julio y es, desde esa noche, presidenta electa del municipio de Manzanillo.

Y desde el momento en que se supo el resultado de la contienda, una pregunta está rondando el ambiente… ¿está, política y profesionalmente preparada para ocupar uno de los tres cargos administrativos más importantes del estado?

De la biografía política de Griselda se sabe muy poco: Ideológicamente, fue formada en la escuela de Enrique Salazar Abaroa, el ex diputado local y uno de los combativos líderes que tuvo el Partido de la Revolución Democrática en la Legislatura LII, aquélla en la que hubo un empate en el número de diputados del PRI y de la oposición. También fue, en su momento, apadrinada por Arnoldo Vizcaíno Rodríguez, padre de la diputada Indira Vizcaíno y uno de los hombres de izquierda más emblemáticos que se tiene en Colima.

Sin embargo, quienes la conocen hablan de que Francisco Martínez Carrizales, su tío, fue uno de los que más influyeron en su vocación de ser política. Pancho Carrizales, un conocido abarrotero del barrio uno del Valle de Las Garzas, es recordado por sus discursos incendiarios en contra del sistema priísta y por su florido vocabulario para atacar a sus adversarios políticos. El tío Pancho, como le decía Griselda, fue candidato a diputado local por el distrito XII en las elecciones generales del año 2000.

Rescaté, de mi hemeroteca personal, una entrevista que le hice a Francisco Martínez Carrizales en el mes de mayo del 2000, cuando era candidato a diputado local y sus competidores eran Sergio Bravo Sandoval por el PRI y Silvia Barbosa por el PAN. Esta es la percepción que tenía Pancho Martínez de la política de Manzanillo en aquellos años:
“Me preguntas que por qué estoy registrado aquí como candidato, yo creo que por nango, porque sé que no voy a ganar pero de todos modos quiero que esta situación cambie. Yo estoy harto de ver tanta porquería en el Ayuntamiento y en el Congreso. Hay que correr a patadas a los panistas y a los priístas, el pueblo está hasta el gorro de tanto mendigo abuso. Yo por eso le digo a toda a la gente cuando me pregunta cuál es mi oferta política, yo les digo que ninguna, sólo que me daré el gusto de correr a patadas a los que nos han gobernado mal”.

En esa campaña, en la del año 2000, una muy joven Griselda Martínez hacía por primera vez su aparición en política. Era, en ese momento, una de las jóvenes que trabajaban volanteando apoyando a la campaña de Martínez Carrizales.

Hoy, a Griselda Martínez se le está llegando la hora cero. ¿Está lista para ocupar el cargo? No lo sabemos, pero hace unos días mencionó en una reunión con algunos de los que serán sus colaboradores que: “estoy lista para este cargo desde el día en que nací”. Una frase de doble filo, pues muestra por un lado la arrogancia y por el otro el deseo de tomar, desde ya, las riendas del municipio.

Griselda Martínez tiene, desde nuestro punto de vista, dos defectos políticos que le pegan directamente en su centro de gravedad: Por un lado, su carácter que le impide ajustar el camino cuando se cometen errores y por el otro, no ha logrado mutar su personalidad, en su perfil político sigue actuando como opositora de un régimen que ya no está, olvidándose que en 41 días más, ella será depositaria del poder municipal.

Pero hay un dato que está encendiendo los focos de alerta en todos los sectores de la sociedad de Manzanillo. Griselda Martínez no tiene una conciencia política confiable, no tiene brújula que oriente sus pasos. Es decir, no ha podido definir quién será su asesor que la apoyará en la toma de decisiones importantes. Muchos hablan de que esa conciencia podría ser Miguel Salazar Abaroa, hermano de su mentor político Enrique, y otro más mencionan a María Elena Adriana Ruiz Vizfocri, la misma que en el 2003 como presidenta del Tribunal Electoral quiso darle en la mesa la victoria a Antonio Morales de la Peña sobre Gustavo Vázquez Montes, en aquélla elección extraordinaria por la gubernatura.

Griselda Martínez ganó con el 35 por ciento de los votos, lo que significa que la inmensa mayoría de los porteños no votaron por ella. Tiene un serio conflicto político con los cuatro diputados locales de su partido que fueron electos por Morena. Tiene un Cabildo sin experiencia política y administrativa. Tiene en contra a muchos de los militantes de su partido que no han sido tomados en cuenta para el proyecto de poder. Y tiene en contra su inexperiencia en el manejo de temas de políticas públicas.

A Griselda le llegó su hora cero. Tiene el beneficio de la duda y ojalá, por el bien de Manzanillo, que le vaya bien en el ejercicio del poder. Pero tiene muchas tormentas y tolvaneras en el horizonte. No va a poder sola… Por eso es que desde ahora planteamos la pregunta de los 64 mil… ¿Cuál será el grupo político local que se convertirá en la conciencia de la futura gobernante? O lo que es lo mismo… ¿En la sombra de que árbol político se cobijará Griselda?

En la respuesta de esa interrogante podría estar la respuesta para lo que podría pasar en el 2021… Parece que en su hora cero, poco a poco Griselda irá enviando señales de quién es su nuevo padrino político. Pero bueno, como siempre tenemos que insistir en la tesis de que eso, sólo parece.

MIS POSTDATAS DE ESTE DIA

P. D. 1.- El líder de los burócratas, Martín Flores, soltó un buscapié político con mucho sentido: Puso en la mesa el nombre de Mely Romero como prospecto para ocupar la presidencia del Comité Estatal del PRI. La idea no suena descabellada.

P. D. 2.- Itzel Ríos de la Mora, Eloísa Chavarría y Enrique Rojas Orozco están, desde el sábado pasado, en la banca, en el desempleo político. Hay que incorporar sus nombres en la baraja de prospectos para el gabinete de Ignacio Peralta.

P. D. 3.- Dicen los que saben que todos los que perdieron en las elecciones del primero de julio y que fueron candidatos de la alianza PRI – Verde han recibido un mensaje de Whats App… No hay vacantes en el gabinete estatal. Sin comentarios: Simplemente se acata la decisión de los electores.

Y ni una línea más.