Un caso extraño, casi una impostura

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Por: Rubén Pérez Anguiano*

Fue algo extraño: un ministro y ex presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) asumiendo un papel poco digno en el escenario de una campaña política.
Sus argumentos eran poco reflexivos, más propios de un porrista, de un fanático del montón, que de un exlíder institucional de muy alto nivel (nada menos que el representante de un poder republicano). Siempre dio la impresión de algo extraño, como de una impostura.

Pues bien, cuando se hizo pública una investigación en torno a su desempeño, las piezas comenzaron a encajar en su lugar.

Su reacción fue la esperada: acusó a la magistrada presidenta de la Suprema Corte de proceder con un interés electoral y descalificó la investigación en curso. Algo similar están repitiendo los partidarios de Morena y los comentaristas oficiales, que hasta dicen que es una maniobra para lastimar las posibilidades de la candidata Claudia Sheinbaum.

Pues bien, no puede negarse que esta línea argumental tiene algo verosímil, pues el presidente Andrés Manuel mantiene una línea antagónica, incluso de confrontación, hacia la dirigencia institucional de la Suprema Corte. La candidata Claudia Sheinbaum, se sumó a esa postura desde un inicio y sus expresiones hacia esa institución son ríspidas, sin dejar de insistir en la necesidad de modificar su forma de integración mediante una reforma.

Si creemos en esa línea, la dirigencia de la SCJN estaría procediendo con el máximo impacto posible en el escenario electoral, lastimando las posibilidades operativas del exmagistrado presidente Arturo Zaldívar, tan afín a la línea oficinal, tan cercano al presidente Andrés Manuel y tan involucrado en los trabajos para impulsar la citada reforma.

Desde es lógica, el golpe político podría tener consecuencias devastadoras para la candidata Sheinbaum, que ya se atrevió a defender públicamente a Zaldívar. Claro, todo ello si es que la investigación logra resultados antes de las votaciones.

Pero hay algo más, algo que nadie parece decir con claridad.

¿Y si todo fuera verdad?

¿Qué pasaría si el exministro Zaldívar fuera en realidad un corrupto funcionario que operó ilegalmente para favorecer intereses ajenos a la equitativa impartición de justicia?

Una respuesta afirmativa explicaría muchas cosas: sería la razón por la que este personaje pareció entregarse tan apasionadamente a la candidata Sheinbaum y la explicación por la que dejó su posición permitiendo al presidente Andrés Manuel designar a una ministra incondicional a su proyecto.

Así, el exministro estaría buscando alianzas políticas a cambio de impunidad.

No es una mala jugada, si sólo vemos lo procedimental, pues esa posición le permite además oponer una excusa que podría rezar así: “si me fincan responsabilidades es por venganza política y por maniobra electoral”.

Además, podría quedar como un mártir entregado al proyecto de continuidad de la actual administración.

Eso explicaría el papel poco digno, los argumentos irreflexivos y esa imagen de extraña impostura.

Aterrador pensar así. No tardaremos mucho en comprobarlo.

 

*Rubén Pérez Anguiano, colimense de 55 años, fue secretario de Cultura, Desarrollo Social y General de Gobierno en cuatro administraciones estatales. Ganó certámenes nacionales de oratoria, artículo de fondo, ensayo y fue Mención Honorífica del Premio Nacional de la Juventud en 1987. Tiene publicaciones antológicas de literatura policiaca y letras colimenses, así como un libro de aforismos.