Por Dra. Verónica Miriam GUZMÁN SANDOVAL*
Una conexión emocional profunda requiere de establecer lazos afectivos basados en la empatía, el entendimiento mutuo y la confianza, pero todo esto que deseamos los seres humanos solo se puede construir a través del tiempo que le dediquemos a estos lazos que nos llevará a conocernos y comunicarnos desde la vulnerabilidad, algo que ya no estamos tan dispuestos a dar por miedo a la intimidad o a salir dañados emocionalmente.
Hemos asociado la vulnerabilidad emocional con ser débiles e incapaces de resolver problemas, sin saber que la vulnerabilidad implica una forma de valentía para conectar con nuestros sentimientos y para tener una conexión emocional genuina con otra persona.
Las redes sociales como instagram, facebook, tiktok han ganado terreno en el establecimiento de las relaciones en la era digital, al subir día con día millones de videos con contenido diverso, pero sobre todo emocional donde todo es posible alcanzar a través del reforzamiento social inmediato.
El ecosistema, el algoritmo y el Modelo Hook (gancho) que usan estas redes garantizan su uso. El modelo Hook es un modelo de negocio que economiza la atención a través de generar compulsión en las personas al incorporar disparadores (necesidades) que inician el comportamiento del uso de las redes; acciones sencillas como es el scroll infinito sobre la pantalla; recompensas variables como son los likes y/o vistas, que estimulan al cerebro del usuario más que una recompensa predecible y la inversión del usuario a través del uso de datos, tiempo y esfuerzo que se traduce en dinero para la red social.
En conclusión podemos decir que el modelo de la economía de la atención, es un modelo empresarial que ve al tiempo del usuario como ilimitado y monetizable, por medio de la validación social y la eliminación de puntos de pausa naturales.
Lo preocupante de las redes sociales no solo es la adicción que genera en la persona, sino también por la construcción de una falsa autoestima positiva que da seguridad, pero que desafortunadamente este tipo de autoestima implica un mecanismo de defensa inconsciente con el cual la persona aparenta una gran seguridad, éxito o superioridad para ocultar su baja autoestima.
Entonces, el perfil en redes sociales nos permite crear un Alter Ego, es decir un Yo Alterno, para tener control sobre lo que nos falta como personas: seguridad, atención, aceptación y validación.
Alain Botton menciona en su libro “Status Anxiety” que las personas tienen una preocupación constante de cómo nos ven los demás y un miedo irracional de no cumplir con los estándares sociales. Botton refiere que el miedo al fracaso y a la insuficiencia proviene de una autoestima frágil que es construida en la infancia y que es reforzada por los otros.
De acuerdo con dicho autor, como la autoestima es tan frágil debe ser contrarrestada por una búsqueda incesante de riqueza, fama y reconocimiento para validar nuestro valor como seres humanos.
De acuerdo con Carl Jung la personalidad de todos los seres humanos está construida por capas, una de estas capas es la Máscara, la cual se encuentra ligada al Ego y la parte consciente; esta máscara es la cara que mostramos al mundo y que integra nuestra imagen social, en las redes sociales es la parte que se muestra a los otros y que es altamente efectiva para conseguir atención y para conectar con el otro.
Posteriormente está la Sombra, que integra lo inconsciente, los aspectos escondidos y oscuros reprimidos desde la infancia que no queremos ver o aceptar de nosotros mismos y, que obviamente esta capa de la personalidad nunca se mostrará en las redes sociales.
Después está el Ánimus y Anima, que es la parte inconsciente del sexo opuesto y que también se encuentra ligada al inconsciente colectivo (estereotipos, roles de género, etc.).
Por último, como eje concéntrico y articulador de la personalidad, se encuentra el Yo (Self), la parte consciente y la totalidad de la psique que organiza la vida cotidiana y la toma de decisiones.
Entonces de acuerdo con esta teoría psicológica, una conexión emocional real implica revelarnos y ver al otro en su completud, con todas estas capas que Jung describió en su modelo psíquico y saber manejar las diversas crisis que una relación de pareja conlleva, ya que una persona puede ser buena y altamente frustrante al mismo tiempo; entender la complejidad del ser humano junto con sus contradicciones es difícil para la gran mayoría de las personas.
Por todas estas razones preferimos en esta era digital perdernos en la masa y usar una máscara para conectar desde la superficialidad del ser humano, sin importarnos que seamos seres valiosos y sin saber que al final del día, todos -influencer o no-, nos vamos a la cama sin una validación real, sin el amor que buscamos y con grandes vacíos emocionales que llenar.
Conectar emocionalmente en la era digital es todo un reto para la gran mayoría de las personas, sobre todo para los más jóvenes quienes tendrán más retos para establecer una relación de pareja genuina, por todos los cambios que conlleva la interacción social. Es por esto que una gran mayoría de personas en el mundo se sienten solas.
¡Por qué sucede esto?, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la desconexión social se produce por un contacto social insuficiente o deficiente, por falta de apoyo en sus relaciones y por vínculos negativos o tensos que se generan en ambientes altamente cambiantes y violentos.
La soledad en la actualidad es vista como un fenómeno global creciente y un problema de salud pública que afecta aproximadamente a una de cada seis personas en el mundo (16%). Se calcula que la soledad está asociada a más de 871 mil muertes anuales, lo que equivale a 100 muertes por hora en el mundo.
En una era hiperconectada debemos entender que nos encontramos desconectados emocionalmente de los otros y solos en la cotidianidad.
Rolando Diaz Lovin, en una entrevista a la Gaceta de la Universidad Nacional Autónoma de México señaló que es importante prestar atención a las nuevas formas de relaciones en redes ya que “las relaciones virtuales son líquidas o desechables y que lejos de producir placer y satisfacción, pueden generar un mayor número de decepciones sentimentales, episodios de depresión y hasta intentos de suicidio”.
A pesar de todos los desafíos que implica una conexión emocional genuina, esta es fundamental para la supervivencia de los seres humanos, porque somos seres sociables que no podemos vivir aislados, entonces es imprescindible comenzar a conectar emocionalmente desde la vulnerabilidad y la completud del ser humano, con todas esas capas que comenta Jung y con el conocimiento de que nadie es perfecto.
Además, es importante redefinir las relaciones emocionales y adoptar valores sociales alternativos que no dependan del éxito y el dinero para validarse como seres humanos, sino de nuestra esencia.
Para Viktor Frankl, psiquiatra austriaco y sobreviviente de los campos de concentración nazis, la esencia de una persona radica en el sentido de vida, es decir, de esa fuerza primaria que nos permite encontrar un propósito para vivir a través del aprendizaje y la integración de todas las experiencias, inclusive las no gratas.
El sentido de vida nos acerca a nuestro lado espiritual, ese lado que tanta falta nos hace hoy en día, para mirar al otro con respeto y comprensión, ya que todos hemos vivido experiencias complejas que nos han dejado cicatrices emocionales y miedos que debemos enfrentar con mayor sabiduría.
Fuentes
Inestables y poco funcionales, las relaciones amorosas a través de redes sociales
https://www.who.int/es/news-room/commentaries/detail/loneliness-and-isolation-the-hidden-threat-to-global-health-we-can-no-longer-ignore
* Doctora en Psicología, con especialidad en Salud, y profesora-investigadora de tiempo completo en la Facultad de Psicología de la Universidad de Colima. Miembro del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII), nivel 1.




















