PERVERSIÓN

¿QUÉ VIENE?

Por: Sean Osmin HAMUD RUIZ

Cuando hablamos que de manera arbitraria se cambia el orden o naturaleza de las cosas, decimos que se está pervirtiendo la circunstancia.

La clave del concepto está en lo arbitrario, en lo abyecto. El actual gobierno de la república (que hasta lo de república ha borrado de la denominación general de nuestro país), persiste e insiste en cambiarlo todo.

Tinta en cantidad ha corrido respecto a la improvisación, la inexperiencia o la ignorancia que están demostrando en sus afanes, y si así fuera, tal vez el sentimiento de preocupación estaría más que justificado. El problema que observo es que cuando todo lo anterior lo metes en la misma mezcladora, la sustancia resultante es un brebaje espeso, amargo, envenenante.

Cuando se olisquea, lo que produce ahora, rebasa la náusea. Da miedo.

Se puede entender y tolerar el que no se sepan hacer las cosas, inclusive el mal cálculo. Pero la insensibilidad, la aparente tozudez para sostener decisiones equivocadas, el desdén ante las denuncias y los señalamientos del error, se antojan ya como una estrategia. No se trata de una revolución, es una imposición. Los fines tienen que ver con desmoronarlo todo para, como el creador, de la arcilla resultante, comenzar a moldearlo todo a imagen y semejanza, con la idea de la adoración perpetua.

El único afán verdadero nada tiene que ver con el rescate de los pobres o del país, tiene que ver con la elevación del personaje hasta convertirlo en ídolo. Él todo lo sabe, todo lo ve, todo lo puede. Y cuando alguien se atreve a hacerlo ver su error, ese individuo es un paria, un enemigo, un hereje.

Pero todo lo anterior puede ser una exageración. Si tuviera que justificarme, debo decirlo, es que tengo otros datos.