Olga Sánchez, la misoginia y las #infiltradas

EL ARCÓN DE HIPATIA

Por: Sarai AGUILAR ARRIOZOLA

La titular de la Secretaría de Gobernación compareció la semana pasada ante el Senado, como parte de la glosa del Segundo Informe del presidente Andrés Manuel López Obrador. Y ahí, tras declararse feminista, Olga Sánchez Cordero reiteró su compromiso de erradicar la violencia en contra de las mujeres, de la cual declaró ser víctima.

No obstante, la funcionaria destacó la capacidad de resiliencia, señalando que “se levanta cuando se sufre”.

“[…] estas violencias, y digo seguimos sufriendo las mujeres porque me incluyo, la embestida muchas veces en los medios de comunicación a mi persona es meramente misógina, pero no importa, nos levantamos más cuando sufrimos más”.

Al parecer, se trata de una postura institucional. Pues si la secretaria considera como un ataque los señalamientos en los medios, las redes y las protestas contra la violencia de género, los feminicidios, el alza constante en violaciones a los derechos humanos de las mujeres y la inacción del gobierno al respecto, el presidente Andrés Manuel López Obrador opina de manera similar.

A tan sólo un día de la comparecencia, en la conferencia matutina, el presidente hizo uso de la misma estrategia de desacreditar las quejas como ataques. El mandatario dijo que hay gente infiltrada que utiliza el feminismo para atacar a su gobierno: “los que están molestos porque se dedicaban a robar, a saquear, los corruptos, pues también se disfrazan de feministas cuando no lo son”.

Ante ello, feministas del país, algunas de forma independiente y otras a través de colectivos, iniciaron la campaña #LaInfiltradaSoyYo, como respuesta a las declaraciones del presidente, invitando a usar la etiqueta en redes sociales. A esta campaña se han sumado María Salguero, Patricia Olamendi, Yndira Sandoval y Martha Tagle.

Cabe recordar que apenas hace unas semanas, en el mismo espacio matutino, el presidente se molestó por la toma de la CNDH y llamó a un colectivo “feministas conservadoras y neoporfiristas” por no coincidir con las formas empleadas para reclamar justicia para las víctimas. El presidente convocó a las feministas a manifestarse de manera pacífica como hicieron Mahatma Gandhi, Nelson Mandela y Martin Luther King, y hasta el día de hoy no hay soluciones y sólo promesas de justicia.

Ante esto, hace unas semanas, la escritora y activista Catalina Ruiz-Navarro, en entrevista para CNN, externó que los colectivos feministas en México realizan protestas de acción directa, como la toma de una de las oficinas de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, porque “se agotaron los mecanismos legales y burocráticos para que se ponga atención a los delitos y las víctimas de crímenes contra mujeres”.

Ruiz-Navarro considera que las vidas deben ser más valiosas que los monumentos y los cuadros. Y además sostiene que la postura del presidente Andrés Manuel López Obrador hacia estas protestas ha sido decepcionante.

Tiene razón en algo la secretaria Olga Sánchez Cordero. Si bien se equivoca en romantizar la violencia diciendo que tras recibirla nos fortalecemos, es correcto que ya no estamos dispuestas a más violencia verbal ni a mensajes misóginos. La duda es si la exministra también usará la tribuna máxima del país para condenar la violencia verbal ejercida por el presidente contra los movimientos feministas… o si callará ante ella.

Columna publicada con la autorización de @saraiarriozola