¡La ley del más fuerte!

Bajo el sol
Por: Carlos AGUIRRE

Hola, estimados lectores, o estimado lector, por aquí retomando el hábito. Va, voy.

Cuando se asume un cargo, se asume una responsabilidad. Mientras más rango tiene el cargo, mayor es o debería ser, la responsabilidad. Al menos así debería ser, pero… en la práctica suceden cosas que a veces rayan en el surrealismo

Cada quien es libre decir y hacer lo que guste, mientras su capacidad de hacerlo se lo permita, independientemente que sea o no verdad, o que sea congruente, o si está o no permitido…o es o no legal. Lo realmente necesario para decir o hacer lo que se le ocurra a cada quien, es su capacidad para sostener el dicho o el hecho. O que alguien le ayude a sostenerlo. No hay más.

Hay quienes hablan del ser y del deber ser. El deber ser es tan relativo, depende de corrientes filosóficas o reglas que se establecieron y que supuesta y necesariamente deben ser cumplidas. En la práctica pareciera ser opción, cumplirla o no. ¿Es entonces opcional el deber ser? No necesariamente el deber ser es lo mejor, ni lo correcto, ni lo obligado. Es en teoría lo que es mejor para todos, por eso es lo que debería ser. En la actualidad es solo y si acaso, un referente. No es otra cosa.

Según el sistema de Información Legislativa de la Secretaría de Gobernación, el estado “…tiene cuatro elementos básicos y generales: 1) posee gobierno (poder político), 2) tiene un pueblo (como nación); 3) ostenta territorio; y, 4) está regulado con base en un estado de derecho que lo legitima y que basa su organización en la división de poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

Fíjense bien. No sé desde cuando esa información está en la página del gobierno[i] que consulté, la pueden encontrar al pie. Lo que sí sé es que en la explicación de qué contiene el estado, aparece el mismo concepto. El estado contiene gobierno regulado en un estado de derecho. Por ahí viene algo de la confusión y del desorden que alrededor del concepto estado suele haber. Hay quienes en la práctica dicen “el estado soy yo”.

Se habla de un territorio donde hay quien gobierna a una población (dice pueblo), en base a un sistema legal (sistema legal estado de derecho). Es decir, hay quien hace cumplir las leyes.

Por cierto, el día que alguien asume el cargo de titular del poder ejecutivo jura que él cumplirá las leyes y las hará cumplir, entre otras cosas. ¿Será?

En nuestro país, quien asume esa responsabilidad, en realidad siente que tiene el poder supremo de cumplir y hacer cumplir la ley, si le conviene. Ya lo dije líneas arriba, a veces siente que el estado es él, o ella. Cuando de tí depende todo, incluso los demás poderes, puedes decir muy tranquilo y delante de todos, hasta en red nacional “No me vengan con que la ley es la ley”. (Pareciera decir: La ley soy yo, la aplico como quiero y a quien quiero. Y si no, reclamen, denúncienme).

Así de sencillo.

La ley, desde tiempos inmemoriales, siempre ha sido la del más fuerte. No hay otra que valga, ni aquí, ni en China, si no tienes capacidad de hacer que se cumpla, como tú quieras que se cumpla, entonces pues debes cumplirla al pie de la letra y aún así, estarás en riesgo de que te finquen alguna responsabilidad. Depende del lado en que te encuentres. Por eso, María Luisa Alcalde insiste cada que puede en señalar que ellos, los de Morena siempre están del lado correcto. Es decir del lado que aplica la ley, no del lado de a quienes se las aplican.

La ley, debiera aplicarse a todos, sin distinción. Sí. En la práctica , solo a todos los que no son de Morena.

Ellos generalmente son cobijados por le venia bendita del presidente en turno, desde tiempos de Obrador ha sido así, antes no. Basta una declaración, un “yo lo conozco, es buena persona, para que el mensaje llegue a todos quienes pretendan juzgar en sentido contrario, al funcionario en turno. El caso más actual es el de Marcelo, el carnal, pero son muchísimos.

Después de iniciar una investigación desde el propio gobierno, la de la a, dice que Marcelo es un funcionario al que debemos agradecer mucho y que pues, en todo caso, debe hacerse un reglamento del uso de las embajadas, porque no está regulado. Me parece que son similares, el caso del hijo menor de Andrés, el que usa tenis carísimos y el de marcelito (no sé cómo se llama) y de seguro no son los únicos.

Parece que las embajadas han sido usadas los últimos 7 años (tal vez desde antes, no lo sé) como casas de descanso de muchos funcionarios, familiares o amigos de ya saben quiénes. No esta regulado, dicen, y olvidan que los funcionarios solo pueden hacer lo que les está permitido y en ninguna parte de las funciones del secretario de relaciones exteriores, con todo respeto, señora de la a, dice que el titular puede disponer para su uso personal las instalaciones de representación diplomática de México en el mundo, ni las de uso operativo, tampoco. Como tampoco decía que un funcionario de segundo nivel o familiar de alguno de nivel muy superior, podía disponer de palacio nacional para tomar el sol.

¿Por qué lo hacen? ¡Porque pueden! ¡Así de sencillo! ¡Porque no se les castiga! Quizá porque el PRIAN lo hacía desde antes (solo eso falta que digan). ¿Tal vez hasta los aztecas lo hacían?

¿Qué necesitan para hacerlo? ¡Decidirse! ¡Querer!

Lo que conocíamos como estado de derecho, creo que está en recomposición, en redefinición. Basta ver como traen a la gobernadora de Chihuahua y como dijo la de la a, esto aún no termina. Otros, por ahí andan muy campantes. No es necesario poner nombres, ya saben quienes son.

Nos vemos pronto, bajo el sol.

[i] https://sil.gobernacion.gob.mx/Glosario/definicionpop.php?ID=96#:~:text=El%20Estado%20tiene%20cuatro%20elementos,%3A%20Ejecutivo%2C%20Legislativo%20y%20Judicial.