EL REGRESO DEL GENERAL (2da parte)

A PROPÓSITO
Por: Fernando MORENO PEÑA

Debemos reconocer que el presidente AMLO rectificó a tiempo en el caso del General Cienfuegos y logró, al final, un buen acuerdo diplomático que permitió al exsecretario de la Defensa regresar a México libre de cargos en E.U.

El presidente AMLO percibió claramente y así se lo expresó, sin duda, el General Secretario de la Defensa Nacional, Luis Crescencio Sandoval, del malestar en el ejército mexicano y, sobre todo, en los mandos superiores, por la forma como fue detenido el General Cienfuegos.

Además, el enojó entre los militares se acrecentaba, por el amplio respaldo que el ejército ha brindado al presidente en tareas ajenas a su función institucional y en cambio, no veían la reciprocidad presidencial en defender la integridad del ejército y sobre todo, a uno de sus más importantes miembros, como lo es el General Cienfuegos, quien sigue en el activo, al ser junto con los dos otros exsecretarios de la Defensa, asesores del secretario Sandoval.

Todos los generales en activo y mandos superiores del ejército, trabajaron con el exsecretario Cienfuegos, todos estuvieron bajo su mando, incluyendo a quienes hoy ocupan cargos en la secretaria de la Defensa.

El presidente AMLO sintió que la detención del General le pegaba en la línea de flotación a su discurso de reconocer la honorabilidad de los militares y a las muestras de confianza y empoderamiento que el presidente ha dado en favor del ejército.

La molestia del ejército, por la debilidad de los argumentos argüidos para la detención y lo inverosímil de que por dichos de testigos protegidos se hubiese detenido a un exsecretario, por estar coludido con la delincuencia organizada, constituía una acusación contra la institución militar y lo que la DEA quería, lograr el merito de llevar a juicio al ejército mexicano.

El presidente entendió que, si no metía las manos por el General Cienfuegos, la cooperación bilateral con E.U. sería un fracaso en el futuro y que los militares del ejército o de la guardia nacional no colaborarían con la DEA o con las instituciones de seguridad de E.U, si no se restablecía la confianza y la única forma era retirar los cargos en E.U. al General Cienfuegos.

Los norteamericanos así lo reconocieron y por eso actuaron conforme a sus intereses, por eso la juez federal, Carol B. Amon, determinó que, aunque éstos son cargos muy serios contra una figura muy significativa, no tenía razones para dudar del argumento del Departamento de Justicia de que la acusación debería ser retirada, porque los intereses de política exterior de Estados Unidos superan a los de proceder con el caso y que tampoco dudaba de la aseveración de que las autoridades mexicanas sinceramente desean proceder con una investigación y posible enjuiciamiento de este acusado.

Esta decisión, aun en contra de E.U., acredita que los norteamericanos usan la política para influir en la justicia o que usan la justicia para influir en la política.

Sin embargo, conservan su argumento de que las pruebas con el General eran sólidas, lo cual me parece que no es cierto, porque si así fuera, no hubieran levantado los cargos y hubieran doblegado al gobierno de AMLO, como lo hicieron con la amenaza de los aranceles ante la exigencia de poner la Guardia Nacional al servicio de la política migratoria de E.U.

Imagine usted que el presidente AMLO hubiera expresado a los norteamericanos que la Guardia Nacional, integrada por militares, se negaban a colaborar con el gobierno de E.U., a seguir deteniendo los flujos migratorios de los centroamericanos, por su molestia ante la detención del General Cienfuegos.

El malestar del ejército y la presión del secretario Sandoval fueron claves para que el presidente AMLO y Marcelo Ebrard lograran la liberación del General y la disposición del gobierno mexicano de evaluar las pruebas e iniciar una investigación sobre el General Cienfuegos, bajo las leyes mexicanas.

La Juez resumió que: “esta decisión fue tomada a los niveles más altos del gobierno de Estados Unidos, el cual afirma que su propósito es permitir que México investigue y procese al acusado”.

El fiscal federal Seth DuCharme declaró “proceder con el caso es contrario a los intereses de Estados Unidos en sus relaciones exteriores y en particular, en su relación con México”. Esta decisión se tomó al nivel más alto del gobierno estadunidense; de hecho, por el propio procurador general, William Barr.

La detención del General fue a petición de la DEA y de las burocracias que contralan las agencias de seguridad en E.U., pero la decisión de la liberación del General Cienfuegos fue una negociación entre presidentes, por un lado AMLO, que sentía la molestia y la agresión al ejército y por la otra, Donald Trump, que rompería como despedida, la cooperación bilateral en materia de seguridad.

De ahí que México tuvo el argumento, de la violación a la Soberanía, el no cumplimiento de los convenios en materia de intercambio de información sobre seguridad, la perdida de confianza en las autoridades mexicanas y el no respeto a la dignidad de los mexicanos.

Por eso, AMLO cuestionó: “¿Cómo es que hay un acuerdo de cooperación en esta materia y no nos enteramos de que va a ser detenido o que está abierta una investigación contra un mexicano, quien sea, en este caso el General Cienfuegos? ¿Entonces para qué son los acuerdos de cooperación?”.

“¿Se informó al gobierno de México? No. ¿Se violó el acuerdo? Sí, y eso fue lo que dijo México. En consecuencia, si se violó el acuerdo, no estoy hablando de la persona, en principio, de la soberanía de México. Entonces, si ese acuerdo no se respetó. ¿Qué va a ocurrir? ¿Nada? Nada más mandamos una notita y ya. ¿Qué va a ocurrir? Hay dos caminos, o se repara esa violación al acuerdo que existe entre ambos o entonces nosotros pondremos sobre la mesa revisar toda la cooperación, porque ¿quién lo puso en duda?, ¿nosotros? No”.

Se ha especulado que el presidente AMLO no reconoció al demócrata Biden, para no entorpecer la gestión que estaba realizando con el presidente Trump para que le regresará libre de cargos al General Cienfuegos y que, si AMLO hubiese reconocido de inmediato a Biden, el presidente Trump le hubiera dicho a AMLO “que Biden te libere al General”.

El presidente AMLO ha reconocido que fue una negociación, pero no se ha dicho que se negoció, rechazó que, en la negociación, México haya amenazado con la expulsión de agentes de la Agencia Antidrogas estadunidense: “No amenazamos de expulsión a los agentes. Dijimos, queremos que se nos informe y se respeten los acuerdos de cooperación, que tienen un sustento cuando se trata de autoridades honorables”.

Igualmente, el gobierno mexicano ha desmentido a la agencia noticiosa Reuters que afirma que se negoció la captura de un narcotraficante importante a cambio del General; eso está por verse, pero el mensaje despierta dudas.

Hay quienes afirman que la confianza en materia de seguridad no se rompió con la detención del General Cienfuegos, que quedó rota desde la liberación de Ovidio Guzmán, el 17 de octubre de 2019, en Culiacán, Sinaloa y que el 15 de octubre de 2020 nos la cobraron en los Ángeles con la detención del General Cienfuegos y que a partir de ahora, hay que cumplir los acuerdos.

A propósito

El pasado 20 de noviembre, el Secretario de la Defensa, General Sandoval, una vez liberado el General Cienfuegos, expresó: “Sirva la conmemoración de la revolución mexicana para refrendar nuestra lealtad a la institución presidencial que usted representa (AMLO), basada en el deseo del pueblo de México y las leyes que nos rigen”.

Y para los que son oficiosos el secretario expreso: “Es evidente que no anhelamos ningún poder, porque nuestra razón de ser está alejada de pretensiones políticas o de otro tipo”.

Refrendó el agradecimiento del ejército: Es evidente que no anhelamos ningún poder, porque dependemos del Ejecutivo, a cuya autoridad nos subordinamos por ley y por la decisión democrática del pueblo de México, pero sí, sobre todo, por convicción.

Y así, todos contentos.