Una forma de reconocer una profesión transformadora
Por: César Augusto García Avitia
En los últimos años, la psicología ha cobrado una relevancia creciente en la vida pública, no solo como disciplina científica, sino como una práctica profesional clave para atender los desafíos sociales contemporáneos.
En este contexto, el otorgamiento del Premio Estatal de Psicología por parte del H. Congreso del Estado de Colima, cuya convocatoria para su 3ª edición fue recientemente publicada, representa un acto significativo de reconocimiento y una oportunidad para visibilizar el impacto transformador de esta profesión en la sociedad.
Este tipo de galardón, que reconoce trayectorias destacadas en categorías como enseñanza, investigación, ejercicio profesional y servicios a la comunidad, no solo honra el trabajo individual de las y los psicólogos, sino que también envía un mensaje claro a la sociedad: la salud mental, el bienestar emocional y la comprensión del comportamiento humano son asuntos de interés público que requieren atención especializada, ética y científica.
Desde la psicología, sabemos que muchas de las problemáticas que aquejan a la sociedad, como la violencia, las adicciones, el deterioro del tejido social o los conflictos familiares, tienen componentes psicológicos complejos. En el caso del estado de Colima, donde la violencia ha sido un fenómeno preocupante en los últimos años, la intervención psicológica resulta fundamental. A través de programas de prevención, atención a víctimas, fortalecimiento de habilidades socioemocionales y promoción de la cultura de paz, la psicología, en colaboración con otras profesiones, puede contribuir de manera importante a la reconstrucción del tejido social.
Reconocer públicamente a quienes han dedicado su vida profesional a estas tareas es también una forma de dignificar la profesión. Durante mucho tiempo, la psicología ha enfrentado estigmas y malentendidos: se le ha reducido a la idea de “dar consejos” o se ha cuestionado su carácter científico. Sin embargo, hoy más que nunca es necesario subrayar que la psicología es una disciplina con metodologías rigurosas y guiada por principios éticos fundamentales, como la responsabilidad, la confidencialidad, el respeto a la dignidad humana y el compromiso con el bienestar de las personas.
La pandemia por COVID-19 marcó un punto de inflexión en este reconocimiento social. El aislamiento, la incertidumbre, las pérdidas y los cambios en la vida cotidiana hicieron evidente la necesidad de atender la salud mental de manera integral. Muchas personas que nunca habían considerado acudir a un psicólogo o psicóloga comenzaron a hacerlo, y se amplió la conciencia sobre la importancia del acompañamiento emocional, la regulación del estrés y el cuidado psicológico.
En este sentido, el Premio Estatal de Psicología también cumple una función pedagógica: sensibiliza a la sociedad colimense sobre el valor de esta profesión y sobre la necesidad de fortalecer leyes y políticas públicas que integren la salud mental como un eje prioritario. Al destacar ejemplos de excelencia, se generan referentes positivos que inspiran a nuevas generaciones de profesionales y se promueve una cultura de reconocimiento al trabajo bien hecho.
Finalmente, este tipo de iniciativas nos invita a reflexionar sobre el lugar que ocupa la psicología en la construcción de una sociedad más justa, saludable y empática. Reconocer a quienes, desde distintos ámbitos, contribuyen a este objetivo no es solo un acto simbólico, sino una apuesta por el futuro. Porque cuando se reconoce el valor de la psicología, se reconoce también la importancia de cuidar a las personas, de comprendernos mejor y de transformar, desde el conocimiento y la ética, las realidades que vivimos.
César Augusto García Avitia
Profesor Investigador de Tiempo Completo de la Facultad de Psicología de la Universidad de Colima.
Licenciado en Psicología, Maestro en Psicología Aplicada, Maestro en Bioética y Doctor en Psicología.
Contacto: garciaavitia@ucol.mx




















