COLIMA.- Hay noches que terminan cuando se apagan las luces. Otras permanecen mucho tiempo en la memoria. La de este viernes en 399 Espacio Cultural fue una de esas.
“Por salud, no se debe olvidar”.
La frase quedó suspendida en el aire como una de esas verdades sencillas que parecen obvias hasta que alguien las pronuncia en el momento preciso. Y quizás esa fue una de las mayores virtudes de la noche que regaló Silverio Palacios con El Ticúz: recordar.
Recordar quiénes somos.
Recordar de dónde venimos.
Recordar aquello que tenemos tan cerca que, por costumbre, dejamos de valorar.
Durante más de una hora, las anécdotas, los cuentos, las canciones y las reflexiones fueron construyendo algo más profundo que un espectáculo. Lo que ocurrió fue un encuentro con la memoria.
Como aquellas viejas carpas y teatros de pueblo de las que hablaban nuestros padres y abuelos, donde el artista podía sentir la respiración del público y el público la humanidad del actor, Silverio logró borrar la distancia entre el escenario y los asistentes. Apenas un centenar de personas bastó para crear una atmósfera familiar, cálida y cercana.
Cada relato parecía una carta escrita a mano desde el pasado.
Una carta que hablaba de los pueblos, de las madres, de los amigos, de las pérdidas, de las alegrías sencillas y de esa identidad que muchas veces permanece dormida hasta que alguien la despierta.
Y Silverio la despertó.
Con humor hizo reír.
Con nostalgia hizo suspirar.
Con honestidad hizo reflexionar.
Porque detrás de cada anécdota aparecía una invitación silenciosa a sentir orgullo por lo que somos, por la tierra que habitamos, por la gente que nos rodea y por las historias que nos han construido.

Pero también dejó algo más.
La certeza de que amar un lugar no significa ignorar sus problemas.
Al contrario.
Significa reconocer todo aquello que vale la pena conservar y también todo aquello por lo que aún hay que trabajar y luchar.
Entre risas y emociones, el público fue encontrando motivos para valorar lo que tiene y razones para no rendirse ante lo que todavía falta por construir.
Por momentos parecía que el tiempo se detenía. Las preocupaciones cotidianas desaparecían y sólo quedaban las palabras, la música y las imágenes que iban apareciendo en la imaginación de cada asistente.
Más de una persona terminó “sudando por los ojos”.
De esas lágrimas que nacen cuando algo toca una fibra profunda.
Cuando alguien nos recuerda aquello que creíamos olvidado.
Cuando entendemos que la memoria también es una forma de resistencia.
Al final, los aplausos parecían no querer terminar.
Y cuando surgió la petición colectiva de interpretar El Triste, la canción se convirtió en algo más que música. Fue el deseo de prolongar un momento que nadie quería dejar ir.
Porque sí.
Era triste despedirse.
No de una función.
Sino de ese estado de sensibilidad en el que, durante una hora, todos recordaron algo importante.
Entre los asistentes destacaba la presencia orgullosa de la señora Cirila Montes Viuda de Palacios, madre del actor, observando discretamente desde abajo del escenario. Cerca estaban familiares y colaboradores que hicieron posible la velada. Era evidente que el talento de Silverio no caminaba solo; detrás estaba una familia sosteniendo afectos, recuerdos y raíces.
Quizás por eso la noche resultó tan conmovedora.
Porque habló de lo universal a través de lo cotidiano.
Porque nos recordó que el cielo, la tierra, la familia, los amigos, la comunidad y la memoria son riquezas que a menudo damos por sentadas.

Y porque, como dijo Silverio en algún momento de la velada, “por salud, no se debe olvidar”.
No olvidar quiénes somos.
No olvidar lo que tenemos.
No olvidar aquello que merece ser defendido.
Y no olvidar que todavía hay mucho por hacer, mucho por mejorar y mucho por lo que vale la pena seguir luchando.
Hay espectáculos que entretienen.
Y hay otros que dejan pensando durante días.
El Ticúz pertenece a estos últimos.
Por fortuna, para quienes no pudieron asistir este viernes, todavía hay una oportunidad más. La función se presenta nuevamente este sábado 6 de junio, a las 8 de la noche, en 399 Espacio Cultural.
Porque hay historias que vale la pena escuchar. Pero a veces las mejores historias no se leen o escuchan se viven.
Y hay noches que, por salud, no se deben olvidar.
💥 𝗘𝗹 𝗧𝗶𝗰𝘂́𝘇 𝘃𝘂𝗲𝗹𝘃𝗲 𝗮 𝗖𝗼𝗹𝗶𝗺𝗮❗🌴🌴🌴
𝘕𝘶𝘦𝘷𝘰𝘴 𝘳𝘦𝘭𝘢𝘵𝘰𝘴, 𝘭𝘢 𝘮𝘪𝘴𝘮𝘢 𝘦𝘴𝘦𝘯𝘤𝘪𝘢 𝘺 𝘮𝘶𝘤𝘩𝘢𝘴 𝘨𝘢𝘯𝘢𝘴 𝘥𝘦 𝘷𝘦𝘳𝘯𝘰𝘴 𝘰𝘵𝘳𝘢 𝘷𝘦𝘻.
¿𝗘𝘀𝘁𝗮́𝗻 𝗹𝗶𝘀𝘁𝗼𝘀 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗹𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝘃𝗶𝗲𝗻𝗲❓ 🌴🔥
🗓️ 6 de junio
🕐 Horario: 8:00 pm
📍 Donde siempre: 399 Espacio Cultural
📱 Informes: 312 1187269
¡𝗣𝗮𝘀𝗮 𝗹𝗮 𝘃𝗼𝘇 ❗❗
Derechos Reservados AF



















