La Estrategia Nacional de Atención a la Salud Mental para las y los jóvenes: “El ABC de las Emociones”
Por: César Augusto GARCÍA AVITIA
La salud mental de las y los jóvenes se ha convertido en una prioridad pública en México. En un contexto marcado por problemas como ansiedad, depresión, violencia, consumo de sustancias, acoso escolar y los efectos emocionales de las redes sociales, el Gobierno de México presentó recientemente la Estrategia Nacional de Atención a la Salud Mental para las y los jóvenes: “El ABC de las Emociones”. Esta iniciativa representa un esfuerzo importante para colocar el bienestar socioemocional en el centro de las políticas dirigidas a esa población.
La estrategia tiene como objetivo principal promover el bienestar emocional y prevenir problemas de salud mental mediante acciones de sensibilización, orientación y acompañamiento en escuelas y comunidades. Según la información oficial, el programa se estructura en seis ejes: una campaña masiva de sensibilización, distribución de 18 millones de guías para jóvenes, madres, padres, cuidadores y docentes, actividades escolares, asambleas informativas, pláticas interactivas y el fortalecimiento de la Línea de la Vida.
Uno de los principales aciertos de esta propuesta es reconocer que la salud mental no es un asunto exclusivamente individual, sino colectivo. La estrategia enfatiza que “cuidarnos es un acto colectivo”, promoviendo la participación de familias, escuelas y comunidades. Desde la psicología, este enfoque es relevante porque los problemas emocionales no surgen aislados, sino en contextos sociales concretos. La inclusión de madres, padres y docentes puede fortalecer las redes de apoyo y favorecer la detección temprana de riesgos.
Otra fortaleza importante es que el programa incorpora acciones preventivas en el ámbito escolar. Se contempla abrir espacios semanales para hablar sobre emociones con estudiantes de secundaria y bachillerato, así como abordar temas como los efectos de las redes sociales y cuándo pedir ayuda. Esto es particularmente valioso porque la escuela es uno de los principales espacios de socialización y puede convertirse en un lugar protector para las juventudes.
Asimismo, resulta positivo que la estrategia busque reducir el estigma en torno a la salud mental y promueva el autocuidado y el deporte como factores protectores. El fortalecimiento de la Línea de la Vida y la participación de brigadas especializadas también representan avances importantes para acercar orientación y atención básica a quienes la necesitan.
Sin embargo, también existen retos y carencias que deben señalarse. Una de ellas es que la estrategia parece enfocarse principalmente en acciones de sensibilización y orientación, pero no queda claro cómo se fortalecerá de manera suficiente la atención especializada en salud mental. Sensibilizar es importante, pero si no existen suficientes psicólogos, psiquiatras y servicios accesibles, muchas necesidades podrían quedar sin atención adecuada.
Además, aunque se habla de bienestar emocional, sería importante incluir con mayor claridad temas como prevención del suicidio, violencia digital, desigualdad social, discriminación y salud mental en contextos de violencia comunitaria, factores que afectan profundamente a muchos jóvenes mexicanos. También sería necesario considerar estrategias diferenciadas para poblaciones vulnerables, como jóvenes indígenas, personas LGBT+ o quienes viven en zonas con alta violencia.
Sin duda, “El ABC de las Emociones” representa un avance relevante al reconocer la salud mental juvenil como un tema prioritario y colectivo. Sin embargo, para que esta estrategia tenga un impacto profundo y sostenible, debe acompañarse de políticas públicas más amplias: fortalecimiento de servicios especializados, mayor presupuesto, formación de profesionales, atención comunitaria y acciones integrales sobre las causas sociales que afectan el bienestar de las juventudes. La promoción de la salud mental no debe reducirse a una campaña; requiere un compromiso continuo y estructural de toda la sociedad.
César Augusto García Avitia
Profesor Investigador de Tiempo Completo de la Facultad de Psicología de la Universidad de Colima.
Licenciado en Psicología, Maestro en Psicología Aplicada, Maestro en Bioética y Doctor en Psicología.
Contacto: garciaavitia@ucol.mx



















