El pez sin el agua
Por: Rubén PÉREZ ANGUIANO*
Sí, lo sé, debería escribir algo relacionado con los acontecimientos mundiales, sobre todo con la situación en Irán, pero me preocupa más lo que sucede cerca de nosotros, como es el caso de Pedro Segura, un extraño personaje que fue candidato de los partidos Verde Ecologista de México (PVEM) y del Trabajo (PT) a la gubernatura de Guerrero y que ahora ya conocemos un poco mejor.
Pedro Segura acumula algunas menciones en asuntos delicados, pero se hizo famoso por aparecer frente a la opinión pública celebrando un concierto privado en honor al abatido líder de una organización delictiva. Las imágenes del concierto y un video donde solicita un famoso corrido aparecieron en diversos medios, pero en especial en el noticiario Latinus conducido por Carlos Loret.
La reacción del personaje fue digna de una antología de lo grotesco. Difundió un video donde se solaza en amenazas al periodista, haciendo uso de un lenguaje burdo y unas expresiones propias de un machismo medieval. En su intervención soltó algunas perlas como las siguientes:
“A los perros que me ladran les meto un balazo en el hocico”
“Yo no he usado armas en mi vida, pero tengo amigos poderosísimos en el gobierno de México y en el de Estados Unidos. Ellos sí tienen armas”.
Después hizo evidente su visión hacia las mujeres, señalando al periodista Loret y diciéndole: “si fueras vieja y estuvieras guapa te pongo un castillo”.
Al día siguiente, después de que el PVEM se deslindó de él, apareció en otro video colmando de ofensas a la dirigencia de ese partido. Lo florido de su lenguaje dejó ver a un individuo sin educación, sin conciencia cívica y sin respeto hacia la sociedad.
La interrogante es inevitable: ¿Cómo es posible que un personaje así pudiera ser candidato de dos partidos nacionales?
Da la impresión que los partidos no son cuidadosos al seleccionar a sus candidatos y candidatas a los más diversos cargos electivos. En el ansia por los votos aceptan a cualquiera que pueda sumarles algunos puntos o que posea la capacidad económica para asumir los gastos de una campaña. En ese afán incurren en una grave irresponsabilidad: la posibilidad de impulsar aspirantes sin valores democráticos y casi sin idea de lo que significa la civilización.
Una marca comercial está obligada a ofrecer una calidad mínima en sus productos. Una marca política, es decir un partido, debería ofrecer lo mismo.
Si los partidos siguen sin cuidar la aptitud ciudadana, la formación personal y la cultura de sus candidatas y candidatos seguiremos padeciendo ofertas engañosas que pueden llevar a un mayor deterioro institucional.
¿Cuántos de los candidatos o candidatas que aparecen en las boletas, amparados por diversos partidos, están vinculados con el crimen organizado, son simpatizantes de la cultura de la ilegalidad, tienen tendencias a la corrupción o miran a la sociedad desde una perspectiva depredadora?
Deslindarse después no es la solución. Los partidos deben garantizar lo que postulan y lo que ofrecen.
Imaginemos que esos candidatos o candidatas sin valores ni principios, sin educación mínima y sin sentido cívico, ganen las elecciones y se instalen en las estructuras del poder de los municipios, de las entidades y del país.
Bueno, no necesitamos imaginarlo: existen muchos casos lamentables a la vista y los partidos pueden estar defendiéndolos en este momento.
*Rubén Pérez Anguiano, colimense de 57 años, fue secretario de Cultura, Desarrollo Social y General de Gobierno en cuatro administraciones estatales. Ganó certámenes nacionales de oratoria, artículo de fondo y ensayo. Fue Mención Honorífica del Premio Nacional de la Juventud en 1987. Tiene publicaciones antológicas de literatura policíaca y letras colimenses, así como un libro de aforismos.



















