JALISCO.- La mañana de este lunes 2 de marzo, la zona oriente de Guadalajara se convirtió en el epicentro de un riguroso despliegue de fuerzas federales y estatales con motivo de los servicios funerarios y el posterior traslado de los restos de Nemesio Oseguera Cervantes, identificado como líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, quien fuera abatido hace una semana durante un operativo del Ejército Mexicano.

El cortejo fúnebre partió desde las instalaciones de la funeraria Recinto de la Paz, ubicadas en el cruce de la avenida Gigantes y la calle Ejido, en la colonia San Andrés, con destino final en el cementerio del mismo nombre situado en el municipio de Zapopan.

Desde las primeras horas del día, el entorno de la agencia funeraria permaneció bajo un estricto resguardo militar. Elementos del Ejército Mexicano mantuvieron cerrada la circulación en la calle Gigantes durante varias horas, mientras helicópteros de la Fuerza Aérea Mexicana realizaban sobrevuelos constantes que iniciaron desde la jornada previa.

En las inmediaciones, el movimiento de personal funerario y la presencia de unidades de la Guardia Nacional, la Policía Estatal y la Policía Vial marcaron el inicio de las maniobras para la salida del féretro.

Entre el cargamento fúnebre destacó la presencia de numerosas coronas florales, incluyendo una pieza distintiva con la figura de un gallo elaborada con rosas, las cuales fueron cargadas en al menos tres grúas destinadas exclusivamente para su transporte.

El inicio del traslado se registró cuando una carroza de la marca Lincoln encendió motores, precedida por una mujer que cubría su rostro con gorra, lentes y cubrebocas.

Al momento de la partida, el convoy fue integrado por vehículos de familiares y amigos, escoltados de inmediato por patrullas de la Policía Estatal y unidades de la Guardia Nacional que se agruparon para abrir paso al contingente.

Tras la salida de la carroza y el grupo de acompañantes por la calle Ejido, las autoridades procedieron a reabrir la circulación en este sector del oriente de la ciudad, mientras el convoy emprendía una ruta de aproximadamente una hora hacia la avenida Aviación y Santa Margarita, al poniente de la zona metropolitana.

El operativo de custodia se mantuvo vigente durante todo el trayecto, asegurando el avance del grupo hacia el cementerio Recinto de la Paz.

Este suceso ocurre tras siete días del fallecimiento del líder criminal, en un contexto donde la vigilancia por parte de las fuerzas federales ha sido el común denominador tanto en el sitio de velación como en el trayecto hacia el lugar de su sepultura, donde se espera que continúen las diligencias y el acompañamiento de seguridad hasta el término de la inhumación.

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