¿Qué nos dejó el mundial?

Apuntes de reportero
Por: Edgar TORRES 

Es curioso. Platiqué con tres amigos sobre el Mundial de futbol y el papel de la selección mexicana. Los tres coincidieron en que no esperaban nada del equipo; es más, el triunfo del primer partido los tomó por sorpresa. Sin embargo, conforme avanzó el calendario, la confianza se reavivó, creímos que podíamos ir más allá de la primera ronda y entonces sí, todos se pusieron “la verde”, como debió ser desde un principio.

Las malas experiencias del pasado nos vuelven ariscos, incrédulos y desconfiados. Es un escepticismo que no deberíamos transmitir a las nuevas generaciones. Los niños sí disfrutan los partidos: se inspiran, se motivan y sueñan.

No obstante, la ilusión infantil debe respaldarse con acciones concretas que garanticen espacios adecuados y seguros para hacer deporte. Por ello, la reciente entrega de la cancha de pasto sintético en la Unidad Deportiva “Gil Cabrera”, en Villa de Álvarez, es un acierto rotundo.

Esta iniciativa, enmarcada en el concepto del “Mundial Social”, demuestra que el torneo no tiene por qué ser un simple espectáculo televisivo, sino una oportunidad real para recuperar y generar espacios públicos. Al inaugurar esta cancha, la gobernadora Indira Vizcaíno Silva acertó al señalar que estos lugares no solo fomentan valores como el trabajo en equipo, la responsabilidad y la disciplina, sino que fortalecen la unidad comunitaria y la colaboración vecinal.

El programa del Mundial Social, presentado por la presidenta Claudia Sheinbaum, opera con recursos de la Sedatu y Banobras, en coordinación con dependencias como el IMSS, ISSSTE y la SEP, además de gobiernos estatales y municipales. La meta es ambiciosa: construir 800 canchas y rehabilitar 400 más para futbol, voleibol, basquetbol y futbol rápido.

En Colima se están interviniendo 70 espacios. Que esta cancha se entregara en Villa de Álvarez, un municipio gobernado por la oposición, envía un mensaje claro de madurez política. Rompe con la vieja y nociva tradición de gobiernos anteriores que condicionaban los recursos y privilegiaban solo a los ayuntamientos afines a su partido.

Ahora la pelota está en la cancha de la ciudadanía, a quien le toca cuidar esta infraestructura. Es una pena ver sitios públicos vandalizados con grafitis o destrozados por el mal uso de unos cuantos. Por su parte, los ayuntamientos deben ser los primeros interesados en darles mantenimiento continuo; invertir en parques y espacios de convivencia es apostar por estilos de vida saludables y ofrecer a los jóvenes una alternativa real para alejarse de las adicciones.

Si además de la promesa de una selección sólida para el futuro el Mundial nos deja 70 espacios deportivos renovados en el estado, entonces el torneo sí nos habrá dejado un saldo a favor.