Más de 120 pakistaníes, en su mayoría niños, mueren en ataque talibán a escuela

Al menos 126 personas, en su mayoría niños, murieron el martes en Pakistán cuando talibanes armados atacaron una escuela administrada por el Ejército en la ciudad de Peshawar, tomando cientos de estudiantes y profesores de rehenes en el golpe insurgente más sangriento en el país en años.

Soldados rodeaban el edificio y había un operativo en marcha para rescatar al resto de los niños, informó el Ejército. Un periodista de Reuters en el lugar dijo que se podían escuchar fuertes disparos provenientes del interior de la escuela.

En las afueras, mientras helicópteros sobrevolaban el lugar, la policía buscaba contener a los desconsolados padres que intentaban saltar un cordón de seguridad para entrar al colegio.

Bahramand Khan, director de información del secretariado del ministro jefe, dijo que al menos 126 personas murieron y que había 122 heridos.

«Podría aumentar», dijo Khan y agregó que más de 100 muertos eran niños. Un hospital local informó que los muertos y heridos que habían recibido tenían entre 10 y 20 años.

El movimiento islamista de línea dura enseguida se adjudicó la responsabilidad del ataque.

«Elegimos una escuela del Ejército para el ataque porque el Gobierno está apuntando contra nuestras familias y mujeres», dijo el portavoz talibán Muhammad Umar Khorasani. «Queremos que sientan el dolor», agregó.

No estaba inmediatamente claro si algunos o todos los niños murieron a manos de los hombres armados, por bombas o en la batalla posterior cuando las fuerzas de seguridad pakistaníes intentaron tomar el control del edificio.

REHENES EN EL COLEGIO

Un número no especificado de niños aún seguían como rehenes en la escuela, dijo un funcionario provincial, en declaraciones realizadas horas después del inicio del ataque.

Los talibanes pakistaníes, que están luchando para derrocar al Gobierno y establecer un estricto estado islámico, han prometido incrementar los ataques en respuesta a una importante operación del Ejército contra los insurgentes en áreas tribales.

Han atacado a las fuerzas de seguridad, puestos de control, bases militares y aeropuertos, pero los ataques contra objetivos civiles sin importancia logística son bastante inusuales.

En septiembre del 2013, decenas de personas, incluyendo muchos niños, murieron en un ataque contra una iglesia, también en Peshawar, una vibrante y violenta ciudad cerca de la frontera con Afganistán.

Con la operación de rescate en marcha, había reportes contradictorios de lo que estaba ocurriendo dentro del colegio y era difícil acceder a reportes de testigos.

«Un médico del Ejército estaba de visita y nos estaba enseñando primeros auxilios cuando los atacantes vinieron por detrás y comenzaron a disparar», dijo un estudiante al canal de televisión pakistaní Dunya.

El Ejército dijo que cinco militantes talibanes habían sido asesinados y que estaban buscando al resto de los hombres armados. Los talibanes habían dicho más temprano que habían enviado seis insurgentes con cinturones suicidas para el ataque.

El primer ministro, Nawaz Sharif, condenó la violencia y dijo que estaba en camino a Peshawar.

«No puedo quedarme en Islamabad. Esta es una tragedia nacional desatada por salvajes. Estos eran mis hijos», dijo el mandatario en un comunicado.

«Esta es mi pérdida. Esta es una pérdida de la nación. Estoy viajando a Peshawar ahora y supervisaré esta operación yo mismo», agregó.

Militares en el lugar dijeron que al menos seis hombres armados habían ingresado en la Escuela Pública del Ejército. Se cree que unos 500 estudiantes y profesores estaban dentro.

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