Notas sobre La isla en el pantano para provocar al lector

Notas sobre La isla en el pantano para provocar al lector
Por: Ihovan PINEDA
 

  1. El otro día, hace como una semana, para ser más precisos, era un jueves, estaba leyendo una novela, para una presentación, que me estaba cansando demasiado, y no porque fuera una mala novela, no, sino porque ciertamente es un texto más complejo, más denso como dice la raza, y aunque el autor de esa novela utiliza cierta estrategia narrativa para lograr la intención, la verdad sí me estaba tronando la maceta, por lo que decidí dejar ese libro un rato y empezar a leer esta novela de Pancho Madrigal que tenía sobre la mesa desde ese día que Chava Silva me la entregó. Y saben, la neta, respiré, hasta me sentí más ligero, pues desde la primera página, la historia y cómo te la va contando el autor, me atrapó, tan así que me chuté casi medio libro en un día. Por ello, por la forma en que lo disfruté, mis comentarios sobre la La isla en el pantano son comentarios de un simple lector, y no de un académico y tampoco desde ninguna teoría literaria como solemos hacerlo desde la universidad.
  2. Así pues, como dice el padre en la misa, “en verdad se los digo”, su narrativa, la historia, los personajes, el espacio y tiempo ficcional, es de resaltarse, porque te engancha, te atrapa, como esa técnica narrativa de la bisagra. Si bien la historia y los hechos se suceden en una línea directa, recta, del tiempo, casi casi a manera de una crónica que va de atrás para delante, del origen al desenlace, del principio al final, las pausas que el autor realiza para describir a los personajes, los escenarios, el lugar ficcional donde todo sucede, así como la creación de esa atmosfera agobiante, calurosa, tétrica, surrealista, de inframundo, son muy buenos.
  3. Ahora bien, con respecto a esto de los personajes, le agradezco a Pancho Madrigal la descripción de cada uno, a tal punto que hasta sentí feo por algunos de ellos, mientras que a otros hasta les agarré cariño. Unos, por ejemplo, al principio me caían mal y al final terminé queriéndolos. Creo, y espero no equivocarme, que estos serán personajes entrañables por los lectores, por qué, por absurdos, temerosos y fantásticos. Así pues, tenemos: el hombre del tiempo, que presagia el día; Lucía la Colmenera, vendedora de sueños; Simón dos vidas, el siempre enamorado de la abuela; la anciana del tambor, que despierta a todos por las mañanas; la señora bruja, que se la pasa acechando a los gallineros; doña María la parca, que ve la muerte y sabe quién se va a morir; el Arriero errante; Altagracia la huertera; Matiana la yerbera; y por supuesto, los personajes principales, Almagro y Sagrario. Pero también hay personajes animales: la vaca ciega, el perro sin cabeza y el pinche gato de doña Sagrario, que al principio me caía re mal, pero que al final terminé queriendo.
  4. Debo decir que sí, como lo comenta Miguel Uribe en la contraportada del libro, que aquí hay literatura fantástica, pero también algo de realismo mágico y un poco del absurdo. Sí, al leer esta novela se te viene a la mente el realismo mágico de García Márquez, pero también la literatura fantástica, y cierta literatura de la revolución, porque todo es tan antiguo, tan mágico y a veces tan absurdo. Si en el realismo mágico del Gabo hay mariposas amarillas, aquí hay mariposas negras.
  5. Con respecto a la técnica narrativa de la novela, ésta es de narración dual, es decir, son dos voces las que hablan, las que se intercambian para darnos dos perspectivas de los sucesos, dos ángulos, como si fueran dos cámaras apuntando al mismo hecho; la voz de Sagrario y la voz de Almagro. Esta técnica narrativa y de estructura hace que la lectura sea amena, digerible y fluida.
  6. Como todo buen novelista, Pancho Madrigal es también un buen poeta, porque hay unas imágenes en la novela que te golpean, que van directo a los ojos, a la conciencia y a la no conciencia de las cosas, por ejemplo, cuando dice: “amaneció roto”, o “un calor tan violento que casi se podía oír crepitar”. Estas imágenes por supuesto ayudan mucho a crear esa atmosfera que ya comentamos y también aportan a esa técnica de descripción gráfica y plástica de los espacios ficticios.
  7. Como tengo derecho a hacer mi propia interpretación del texto, pues así me lo permite la Teoría de la Interpretación de Paul Ricoeur, híjole, dije que no iba a utilizar teorías literarias, pero bueno, interpreto y leo en esta novela algunas metáforas de nuestros tiempos, y hasta una cierta alegoría sobre nuestras generaciones, pues parece ser que cada uno de nosotros, tanto como individuos, como familias y sociedades, estamos cada uno atrapados en nuestras propias islas, encerrados por nuestros propios pantanos. Quizá sea esta una interpretación muy romántica del texto, así que hay me disculpan, y que me disculpe el propio autor, pero esta es una de las riquezas de los textos literarios: que a cada quien le sabe diferente. Y esto lo digo con causa de conocimiento, ya que, en la historia, o más bien dicho, en el lugar ficcional en que se desarrolla esta novela La isla en el pantano, el dinero no tiene ningún valor, para nada sirve. Y lo mismo pasa con el tiempo, cada personaje maneja y vive su propio calendario, su propio reloj.
  8. Por último, no quiero que se me pase esto, eso de los retratos de la abuela y de la madre, ya muertas, por cierto, a los que Sagrario acude para saber qué piensan de lo que está haciendo o de lo que va a hacer, es genial, terrorífico, escalofriante. Y por culpa de ello, a partir de la lectura de esta novela, quité algunos retratos que tenía en casa, pues no vaya ser que también me hagan gestos o me muevan los ojos.
  9. Pero de qué trata la novela … eso no se los voy a contar yo, eso lo tendrán que descubrir ustedes los lectores, y de esta manera me libro yo de ser quien haga un spoiler del libro.