PARA PENSAR
Por: Carlos M HERNÁNDEZ SUÁREZ
El mundo dio otra vuelta y no nos hemos dado cuenta. No me refiero a la que celebramos el 1 de enero alrededor del sol, no. Me refiero a la organización mundial, a la geopolítica, pues.
Venezuela tiene más reservas probadas de petróleo que México, Estados Unidos, Rusia y los Emiratos Árabes Unidos juntos. En la práctica, acaban de cambiar de dueño. Estados Unidos se apresurará a que ese cambio se refleje en los bolsillos de los venezolanos inmediatamente. Así, no habrá revueltas en Venezuela. Entiendo que las protestas en el centro de Colima antier no dejaron dormir a Trump, pero, en fin, ya se repondrá.
Habrá una nueva redefinición de la relación USA-Venezuela. Trump quiere hacerse de Groenlandia (lo puede hacer con la mano en la cintura y nadie protestaría) y tiene nerviosos no solo a Dinamarca, sino también a Canadá. También busca asegurarse de que, en el continente americano, no gobierne la izquierda. Rusia, a cambio, anexará gran parte de Ucrania y todos contentos. Digo, todos los fuertes.
Con México no busca pleito porque México está, desde hace rato, “flojito y cooperando”; no necesita invadirnos. Los aranceles que México acaba de imponer a los productos de Asia son un reflejo.
Dudo mucho que Venezuela siga aportando los barriles de petróleo que donaba a Cuba y la presión sobre México será enorme, ya que México sobrepasó el año pasado a Venezuela en esas donaciones. Ya no está Castro, la gente en Cuba está cansada, y sin petróleo, las cosas se pueden acelerar. Hece muchos años, la desaparecida Unión Soviética le regalaba petróleo a Cuba, pero era Venezuela la que se lo ponía en la isla. Cuando comiencen a llegar los primeros turistas venezolanos a tirar dólares a La Habana, la gente en La Habana comenzará a verse unos a otros, preguntándose: ¿y nosotros, por qué no? Cuando Cuba y USA se abran de brazos se nos va mucha maquila, porque el obrero cubano promedio está más calificado y más cercano a territorio de USA que el obrero promedio mexicano. También perderemos mucho turismo. En unos años, lamentablemente, los cubanos y los venezolanos solo verán a México como el país que ayudó a perpetuar sus regímenes dictatoriales. Al tiempo.
No solo tenemos poco petróleo, sino que no nos alcanza para pagar las deudas de Pemex. El 60% del maíz que entra a México viene de USA. El 70% del gas, también. En algún momento, a la gente no le bastará que le digan quién es el culpable de que no tenga comida o energía eléctrica, y resucitará en México bronco. El México anárquico, y eso me preocupa.
México tiene los recursos materiales y humanos para salir adelante, pero, mientras las decisiones sigan siendo puramente políticas, esto va a salir mal. Al rato cedemos la península de California para pagar las deudas.
El país ha estado gobernado por el centro, la derecha y la izquierda, y todos, sin excepción, han apoyado a Pemex, convirtiéndolo en lo que ahora es: un barril sin fondo de corrupción. Pemex es un México en pequeño: con gente muy capaz, que no puede hacer nada.
Alguien muy letrado en Colima me decía que yo estaba en contra del comunismo porque nunca había conocido lo que es un país comunista de verdad. Le pregunté como cuál país, y me dijo que no lo había. Yo le contesté que si no se había preguntado alguna vez por qué no había.

















