Presiones y represiones

Miniaturas
Por: Rubén Pérez Anguiano*

Las imágenes de niñas, jovencitas y mujeres, corriendo espantadas o lavándose los ojos por los gases lacrimógenos, son lo bastante elocuentes.

No hay necesidad de abundar al respecto, pues de la propia gravedad de los hechos dio cuenta la gobernadora, diciéndose la primera sorprendida de lo que sucedió.

La respuesta institucional siguió las directrices del “Manual de respuestas en momentos críticos”, el mismo manual que siguen todas las administraciones en un aprieto: primero, aceptar la equivocación y segundo, adjudicar la responsabilidad a un oscuro funcionario, quien será el pagador de los platos rotos. En este caso, se eligió a un subsecretario de Seguridad Pública.

Habrá que esperar los siguientes días para ver si tal respuesta es suficiente frente a la presión social y política. El dichoso manual no siempre funciona y a veces hay que pasar a la siguiente página.

Lo cierto es que la respuesta, hasta el momento, brinda un respiro a la administración estatal. Pero, a mi juicio, eso no será suficiente para borrar el hecho histórico y el hecho dicta que, por primera vez, se ejerció una decisión represiva contra las manifestantes del 8 de marzo. Ningún gobierno anterior, en circunstancias similares, se atrevió a una decisión o acción así.

El hecho es más grave aquí, pues la titular del gobierno estatal es una mujer joven, abogada y posee una maestría en derecho (o derechos humanos, según leí por allí).

Si alguien me hubiera dicho que algo así pasaría no lo hubiera creído. No coincide con el perfil de la gobernadora el ejercicio de una represión, así sea menor, en contra de mujeres. Eso me hace aceptable, al menos de entrada, su declaración de sorpresa.

Pero, por otra parte, también debemos reconocer que en nuestro modelo político ningún funcionario se atreve a una decisión, mucho menos una decisión mayor (ejercicio de facultades punitivas o de fuerza), sin el cobijo de la autorización superior.

Como sea, creo que esto fue un gran error desde cualquier perspectiva.

Las represiones son ejercicios de fuerza que terminan desprestigiando y desacreditando a quienes las ejercen, las toleran o las justifican de alguna forma. La historia es implacable al respecto.

Ojalá este penoso capítulo de nuestra historia reciente inspire mayores cuidados en lo sucesivo.

Eso no debió pasar y si ya pasó, pues es responsabilidad de todas y todos, gobiernos, organizaciones civiles, partidos y sociedad en general, que no pase otra vez

No puede pasar otra vez.

 

*Rubén Pérez Anguiano, colimense de 55 años, fue secretario de Cultura, Desarrollo Social y General de Gobierno en cuatro administraciones estatales. Ganó certámenes nacionales de oratoria, artículo de fondo, ensayo y fue Mención Honorífica del Premio Nacional de la Juventud en 1987. Tiene publicaciones antológicas de literatura policiaca y letras colimenses, así como un libro de aforismos.