COLIMA.- En una entrevista realizada en cabina de AFmedios, el astrofísico Santiago Arceo Díaz compartió un panorama detallado de las efemérides astronómicas correspondientes al mes de mayo, un periodo que, explicó, destaca por su dinamismo en fases lunares y encuentros aparentes entre la Luna y diversos cuerpos celestes.
La conversación se desarrolló en un contexto atmosférico particular, con lluvias adelantadas en distintas zonas del norte de la ciudad de Colima, lo que, si bien limita la observación directa del cielo, también forma parte del escenario estacional que acompaña la transición hacia la temporada de ciclones en el Pacífico.
Durante la entrevista, el especialista señaló que mayo presenta una particularidad astronómica relevante: la posibilidad de registrar dos lunas llenas dentro del mismo mes, fenómeno conocido popularmente como “luna azul”, derivado del hecho de que el ciclo lunar es ligeramente menor a la duración del mes calendario. En ese sentido, Arceo Díaz explicó que este tipo de configuraciones no implica cambios en el color del satélite, sino una coincidencia temporal en su fase de plenitud.
“En algunos casos cuando la luna llena empieza justo a inicios del mes, da la oportunidad de que al final tengamos una segunda luna llena, a la que se le llama luna azul; no se ve de ese color, simplemente es el término que se suele usar”, expuso durante la conversación.
El recorrido lunar de mayo inicia, según detalló, con el cuarto menguante alrededor del 9 de mayo, fase en la que la luminosidad del satélite disminuye progresivamente.
Posteriormente, el 16 de mayo se registra la luna nueva, una etapa especialmente relevante para la observación astronómica debido a la ausencia de brillo lunar, lo que facilita la visibilidad de objetos de cielo profundo. En palabras del entrevistado, esta condición convierte al cielo en un espacio óptimo para la exploración visual del firmamento.
“El día dieciséis tendremos la fase de luna nueva; es una fase muy interesante porque la luna está casi por completo oscurecida, entonces no la podemos ver… da la oportunidad de poder observar muchos objetos astronómicos sin que queden ocultados por el intenso brillo de la luna”, señaló.
El calendario continúa con el cuarto creciente el 23 de mayo, cuando la iluminación lunar aumenta progresivamente hasta alcanzar nuevamente su plenitud el 31 del mismo mes. En este tránsito, la Luna interactúa visualmente con otros objetos celestes en lo que se conocen como conjunciones, fenómenos que, aunque aparentes desde la Tierra, ofrecen composiciones fotográficas y observacionales de alto valor.
Entre los eventos más destacados, Arceo Díaz mencionó la conjunción del 18 de mayo entre la Luna y Venus, así como la del 19 de mayo con Júpiter. También destacó el acercamiento con el cúmulo abierto del Pesebre alrededor del 21 de mayo y la proximidad con la estrella Antares hacia el 30 de mayo, en la constelación de Escorpión.
“Van a ser muy padres porque la luna en ese momento va a estar iluminada solo en uno de sus bordes… eso va a permitir observar con bastante detalle el planeta Venus, que es el segundo objeto más brillante en el cielo nocturno después de la luna”, comentó al referirse a la conjunción del día 18.
El especialista subrayó que la ventana de observación se concentra principalmente entre el atardecer y las primeras horas de la noche, en dirección oeste, aunque las condiciones meteorológicas pueden representar un factor limitante debido al incremento de nubosidad y lluvias.
Aun así, la entrevista concluyó con un mensaje de optimismo respecto a los días restantes del mes, al señalar que las condiciones del cielo podrían mejorar de forma intermitente, permitiendo aún la observación de estos fenómenos que, aunque regulares en términos astronómicos, resultan visualmente excepcionales para el público general.
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