Raíces de café y cacao
Por: Diana PEÑA VÉLEZ *
Para esta tercera entrega sobre la música del maestro John Coltrane he convocado a Sara Ventura, egresada del Conservatorio de la Universidad de Guadalajara, con formación clásica. Tiene una trayectoria que inició a los 12 años. Sara Ventura es saxofonista, compositora, docente y directora de big bands y ensambles de jazz en Guadalajara, Jalisco. Ha dirigido los proyectos Húuta, Alfonsina ‘Las Ponchas’ y Dual Música.
Conocí a Sara durante la presentación de Cienfuegos en el Jalisco Jazz Festival de 2018, dentro del programa Rutas del Jazz en una famosa plaza comercial. Era una tarde calurosa de mayo, las gradas en el anfiteatro estaban prácticamente vacías por la intensidad del sol. Si no me equivoco su presentación fue a las dos de la tarde, sin embargo sí tenían público, nos encontrábamos en la segunda planta, bajo la sombra y consumiendo algunos alimentos. Allí quedé gratamente sorprendida por el sonido de Sara ¿quién era ella?, le pregunté a mi acompañante, no podía dejar de escucharla, con un sonido muy fresco, muy seguro y definido, diferente a las propuestas que había escuchado en la región.
Sara Ventura se dio a la tarea de escuchar nuevamente el álbum Blue Train, un álbum que nos sitúa en el año de 1957, ante un John Coltrane que está a punto de cumplir 31 años de edad, que ya ha tocado con Dizzy Gillespie, Johnny Hodges, Sonny Rollins y Miles Davis. Se encuentra ahora bajo la tutela del pianista y compositor Thelonious Monk. En este álbum le acompañan Lee Morgan (de 19 años de edad) en la trompeta; Curtis Fuller (de 24 años de edad) en el trombón, Kenny Drew (de 29 años de edad) en el piano; Paul Chambers (de 22 años de edad) en el contrabajo y Philly Joe Jones (de 34 años) en la batería.
Conversar con Sara es reconocer el entusiasmo y vocación que tiene sobre su vida profesional. Ha tenido que hacer una pausa, para nuestra charla a la distancia porque estaba en un ensayo (como habitualmente lo es para ella, como músico). Desde que empieza a acomodarse en la silla, frente a su computadora, en lo que parece un estudio de grabación, no pierde oportunidad para bromear, y así, apropiarse del espacio, es una persona muy alegre. Sara nos habla de John Coltrane desde su experiencia de vida:
SV: La primera vez que escuché a John Coltrane fue a la par que empecé a involucrarme dentro de la improvisación, él y Charlie Parker fueron los saxofonistas a los que me acerqué, pero la verdad los dos me volaron la cabeza (risas). Sí, era muy difícil de digerir porque cuando no tienes esa experiencia o esa escucha consciente, en ese entonces para mí, fue algo muy nuevo y yo decía – pero.. ¿qué están tocando, qué están haciendo?, se oye super loco, – Por ejemplo los solos de Coltrane eran algo que al principio no entendía mucho, conforme te vas acercando más a todo esto de la improvisación, a la teoría, escuchar más música, sobre todo de este estilo, entonces empiezas a entenderlo. Pero el lenguaje, en particular de John Coltrane, es super único, creo que por eso es uno de los que ha influenciado tanto a los saxofonistas, yo creo que no hay saxofonista que no disfrute de escucharlo.
SV: Yo como sax alto me acerqué mucho más a saxofonistas altos, pero Coltrane desde el inicio fue como la eminencia que es (risas). Sí me daba miedo cuando decían vamos a tocar “Moment´s Notice” de Coltrane, y entonces ay ay ay… (risas) Allí estaba escuche y escuche y tratando de acercarme un poco a lo que él hacía, y sí son un reto todas sus composiciones, los solos, todo en su música. Conozco a saxofonistas que los transcriben, se acercan tanto a ese sonido, pero él nunca… bueno más bien, nunca vamos a sonar como Coltrane, entonces hay que apreciar que él mismo fue él y definió un sonido aún así que fue criticado, y mucho, pero él siempre fue fiel a su sonido, desde sus inicios realmente.
¿El sonido? ¿Cómo se construye el sonido de un músico? ¿Por qué podemos escucharles e identificar a Rollins, a Parker o, en este caso a Coltrane?
SV: Yo creo que es un camino o una duda que nos aparece a todos los músicos cuando estamos aprendiendo a tocar; porque empiezas a improvisar, a tocar con más músicos, y allí, yo me cuestionaba, porque sí quería transcribir, me gusta transcribir, pero yo no quería sonar como Parker. Tenía esas dudas, me la pasaba transcribiendo todo un año, pero lo que yo quería era crear canciones (risas). Después comprendí el significado de la transcripción, realmente lo que vas a tomar de allí es el lenguaje, pero tus ideas, tu desarrollo musical va a venir desde ti, pero eso fue un proceso muy largo, que lo aprendí, desaprendí y otra vez lo volvía a aprender. Lo que realmente me funcionó mucho fue salir de la escuela, de la Universidad, yo salí exenta y todo, pero dije – ahora ¿qué voy hacer? ¿dónde voy a tocar? ¿de qué voy a vivir? – Entonces, recuerdo mucho ese día que me quedé sola con el saxofón y dije ahora sí, tú y yo vamos a platicar (risas). Y las cosas que técnicamente me causaban mucho conflicto, allí me puse, allí me detuve y me acerqué al saxofón realmente. Empecé a cuidar mucho mi sonido, mi afinación, porque yo desde un principio tuve saxofón de segundo uso, algunos ya traían fugas que al principio no me daba cuenta, después cuando fuí mejorando de instrumento, me fuí dando cuenta que no era yo (risas) tanto… Pero todo ese estudio me ayudó a que mi sonido fuera cambiando. Así, cuando salí de la escuela dije – ahora si tengo que aprender, pero desde mi perspectiva-. Los maestros ya me habían enseñado las escalas, pero ahora yo debía comprenderlas, para qué me servían, cómo las iba a usar, y la armonía… Ya había visto todo pero no lo entendía, así que ese acercamiento real, en la práctica fue el que me sirvió mucho.
SV: A mí me pasó algo muy curioso, en el 2018 tuvimos la fortuna de ir a Nueva York y escuchamos a todos los músicos que te puedes imaginar, desde estudiantes, los más pro, los que más admiraba, ¡todos! Cuando llegaba a las Jam, todos eran técnicamente buenísimos, a mí me falta muchísimo, pero era bonito escucharles… (risas) Cualquier estudiante de nivel básico ya tenía todos los solos de Coltrane o de Parker dominados. Una noche fuimos a escuchar a Lee Konitz que daba un concierto. Llegamos, nos saludó, una buenísima persona… y cuando lo escuchamos, se presentó con un pianista, empezó a tocar, y yo empecé a llorar, pero demasiado, era algo muy hermoso, era llorar con sentimiento. A Lee Konitz ya lo admiraba, pero no entendía por qué me hacía sentir eso, en ese momento, y así estábamos todos allí, para ésto te digo, ya había escuchado a todos, a todos los que más admiro: Melissa Aldana, Will Vinson, Mark Turner, Joel Frahm, ¡A todos los buenísimos y todos me encantaron!, pero con Lee Konitz pasó algo muy extraño, fue como un fenómeno para mí.
SV: Lee Konitz empezó a tocar, se quitó el saxofón de la boca y empezó a cantar, improvisando, después el pianista cantó con él, los dos cantando improvisando, después entró nuevamente con el saxofón, después el piano, fue un diálogo muy bonito, nada pretencioso, algo muy profundo, estaban componiendo en tiempo real. Yo sentía que era como Bach, Beethoven, Mozart. Ahí me cambió todo el chip, dije – es que ésto era-, (entusiasmada) comprendí que ese momento, era a lo que yo había ido a Nueva York, sí quería escuchar a todos y esuchar el nivel y todo eso, pero el nivel de profundidad con el que tocó Lee, y su sonido propio, su lenguaje propio, era lo que yo estaba buscando. Tomé una clase con él y allí él me dio ciertas herramientas para desarrollarme, sobre todo me motivó a cantar, e interiorizar. Además nos cobró por la clase una burla, creo que fueron cinco dólares (risas) fue simbólico, fue algo hermoso. Allí entendí que yo tenía que encontrar mi sonido, ya lo sabía, pero no lo había visto tan claramente, y sobre todo, el no compararme con más personas, porque siempre va a ver alguien mejor que yo, un niño en China que… (risas) que va a tocar mejor que yo, o en cualquier parte del mundo, siempre va a existir alguien mejor que tú, pero nadie va a ser como tú, hay que ahondar en esa ventaja que tenemos todos, individual, de ser quien eres, con tu esencia, con tus virtudes y tus defectos, creo yo.
En las biografías de John Coltrane y en su página oficial hacen mención que Blue Train fue considerado su álbum favorito, porque marca el inicio de una nueva etapa, una persona que renace, y que se muestra al mundo por primera vez como John Coltrane el compositor.

SV: El disco es hermoso, nos lleva a pensar siempre en pro de la música, en dejar los egos de lado, darnos cuenta que realmente estamos creando algo nuevo, algo que se va a quedar en el espacio y no será igual.
SV: Una vez fuí a una master class donde me dijeron tres cosas, primero tienes que tocar tu instrumento lo mejor posible, claro que es un camino de toda la vida, técnicamente es no dejarlo, tocar lo más seguido que puedas, para que no sea un impedimento a la hora de querer crear. Por ejemplo de que en tu cabeza están pasando cosas muy chidas pero a la mera hora no puedes tocarlas. Lo otro era escuchar mucha música, la que te gusta, y lo tercero era que toques con músicos mejores que tú, porque van a hacer que tú logres dar ese paso. A veces nos da miedo tocar con otros porque tocan padrísimo ¡pues qué mejor! esas personas hacen que eleves tu nivel. A veces no entiendo cómo fue que yo, toqué con ciertos músicos – ¿por qué toqué con ellos, por qué me animé? (risas) pero estando allí, en el momento, algo sucede, y te olvidas del ego y de todo, claro que sí te estás muriendo de miedo, pero lo haces.
SV: Lo primero que tienes que hacer es creer en tí, más que un reconocimiento o algo que me hayan dicho del exterior, es creer en mí, y decir: Ok, esto es lo que soy, y este es mi nivel ahora, este es mi proceso, entonces aceptarlo. Porque a veces decimos yo voy a grabar un disco hasta que toque como John Coltrane ¡nunca!, nunca lo vamos a hacer, sin embargo lo que tú haces también tiene un mérito en el nivel que sea. Confía en tí, da primero tú, el salto de fé, eso es lo primero, y después viene todo lo demás, solito, y si no viene no pasa nada porque tú ya creíste en tí.
Estamos por despedir la conversación, Sara debe regresar a su ensayo, y nos quedamos a reflexionar sobre la frase: 1957 fue el año en que Coltrane se convirtió en Coltrane. ¿Cómo logró John Coltrane su sonido, y sobre todo, coincidir con grandes personas, que fueron los músicos que lo acompañaron en este gran camino de constante aprendizaje?

SV: El escuchar esta música tan bien tocada, y tan bien conectada con la música de Coltrane… porque sucede mucho que en los ensambles de jazz, es “consultar” – ¿puedes hoy?, – sí, -¿Puedes mañana? – sí, -¿puedes ensayar?, -no, pero allí te veo! (risas). Va a salir la música, sí, hasta la gente se sorprende porque te preguntan – ¿cuánto tiempo tienen tocando? y tú les dices: es la primera vez que toco con él. Pero lograr esa conexión que Coltrane logró en Blue Train con los músicos, es algo que se da sólo por hacerlo muchas veces, aunque también se dan los casos en los que hay músicos con los que nunca has tocado y parece que llevas tocando años con ellos. Es lo mismo conectar con la escucha, conectar también entre músicos, porque puede haber músicos con los que te llevas muy bien, cotorreas y te mueres de risa, pero tocando nomás no (risas) o al revés, a veces no hay tanta comunicación fuera de lo musical, pero tocando la música sale bella, son cosas que no hay explicación, es ya a nivel espiritual.
SV: Las agallas de Coltrane de acercarse a los masters y ser humilde y dejar que ellos te molden, también a su forma y tratar de absorber todo el conocimiento que pudo como una esponja, porque su carrera fue muy prolífera en muy poco tiempo y fueron muchísimos discos, demasiados, y con muchísima gente. Hay que quitarnos el miedo mental, el bloqueo de “no puedo hacerlo” y, al contrario, tener garra y agallas, porque aunque me digan que no lo estoy haciendo bien, yo sé que voy a mejorar. No pierdas la fe en ti, de que tú estás en un proceso de aprendizaje.
Por último le pido a Sara, que nos haga una recomendación, tanto para amantes del jazz que quieran retomar la escucha consciente de la música de John Coltrane, pero también para aquellas personas que por primera vez quieren darle una oportunidad a Trane y deciden escucharle.
SV: Yo les recomiendo que escuchen sus baladas, que no son lo más fácil de digerir, porque no lo son, son hermosas, pero tienen mucha complejidad al momento de “los solos”. Las baladas de Coltrane, el sonido, el sentimiento que da en cada canción, él está dando todo, está dando la vida allí (risas). También como músicos hay que recordar eso, que no sabemos cuánto tiempo vamos a estar aquí, entonces disfrutar estar tocando y dar todo lo que tengas dentro de tí, sin miedo. Y allí está el resultado, que ya van a ser 100 años del natalicio de John Coltrane y sigue inmortal realmente, ya lo es. También pensar en eso, que la música es una forma de dejar algo en este plano, y en otros planos, porque yo he pensado que la música sale de esta dimensión y entra a otra dimensión y es algo muy bonito, por lo mismo, escuchen a John Coltrane.
https://www.universo949.mx/vibración-azul
https://www.johncoltrane.com/
https://saraventura.bandcamp.com/
* Productora de radio, gestora cultural, docente universitaria y responsable de producciones y eventos especiales en Universo 94.9 de la Universidad de Colima (… y mamá).


















