Picaduras de alacrán en Colima: el urgenciólogo Javier Bañuelos alerta sobre riesgos, mitos y la importancia de actuar en menos de 30 minutos

COLIMA.- En entrevista con Javier Bañuelos Santos, médico urgenciólogo con más de dos décadas de experiencia en el sector salud y adscrito al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), se abordó uno de los problemas de salud más frecuentes en Colima durante la temporada de calor y lluvias: la picadura de alacrán, una situación que continúa representando una emergencia médica en distintas regiones del estado.

Durante su participación en cabina de AFmedios, el especialista explicó que Colima es una zona endémica, lo que significa que los casos de picadura de alacrán se presentan durante todo el año, aunque las altas temperaturas incrementan la presencia de estos animales dentro de viviendas, calzado, ropa y espacios con acumulación de objetos.

Bañuelos Santos detalló que México cuenta con más de 280 especies de alacranes y señaló que uno de los géneros más estudiados por su toxicidad es el Centruroides, presente en estados como Durango, Nayarit, Jalisco, Michoacán y Colima.

Precisó incluso que en la entidad existe una variante identificada como “Centruroides tecomanus”, relacionada con la región de Tecomán.

El médico recordó que desde sus años de internado en hospitales de Tecomán observó la magnitud del problema.

“En jornadas de 24 horas llegábamos a recibir entre 30 y 50 pacientes con picadura de alacrán, muchos de ellos niños”, comentó al explicar que las emergencias ocurren principalmente durante la noche o al amanecer, cuando los alacranes salen a cazar y buscan refugio en zapatos, ropa o camas.

“El principal mensaje que quiero dejar es que la gente tenga bien claro que tiene máximo 30 minutos para acudir a un servicio de salud después de una picadura”, expresó el urgenciólogo al señalar que el veneno del alacrán es una neurotoxina que afecta el sistema nervioso central y puede poner en riesgo la vida si no se atiende oportunamente.

El especialista explicó que los primeros síntomas suelen comenzar de inmediato con dolor intenso en la zona afectada, seguido de hormigueo, entumecimiento y sensación de inflamación.

Posteriormente pueden aparecer señales más graves como dificultad para tragar, sensación de “cabellos en la garganta”, salivación excesiva y problemas respiratorios.

“Si el paciente ya siente síntomas del pecho hacia arriba, especialmente dificultad para respirar o sensación de ahogo, está entrando en una fase crítica”, advirtió.

Durante la conversación, Javier Bañuelos desmintió diversas creencias populares relacionadas con el tratamiento de la picadura de alacrán. Indicó que prácticas como colocar hielo, gasolina, ajo, café, alcohol o incluso tener relaciones sexuales no neutralizan el veneno.

“Puede parecer que funcionaron, pero probablemente el alacrán no inoculó suficiente toxina. El veneno ya viajó al sistema nervioso y no se detiene con remedios caseros”, puntualizó.

El médico explicó que existe una diferencia entre la picadura y la intoxicación. Una persona puede ser picada y no desarrollar síntomas graves, mientras que otras pueden presentar una reacción severa dependiendo de la cantidad de veneno, el tipo de alacrán, el peso corporal y la rapidez con la que reciban atención médica.

Asimismo, subrayó que los niños y personas con bajo peso son los más vulnerables, debido a que la toxina se distribuye más rápido en el organismo. En esos casos, dijo, la administración del suero antialacrán debe ser inmediata y bajo vigilancia médica.

“En urgencias, una picadura de alacrán debe manejarse como código naranja. El paciente no debe quedarse en sala de espera”, afirmó el especialista, quien detalló que el protocolo médico contempla monitoreo de signos vitales, valoración inmediata y aplicación del antídoto dependiendo de los síntomas.

Sobre el suero antialacrán, indicó que debe conservarse bajo estricta cadena de frío y únicamente puede ser administrado por instituciones de salud autorizadas, ya que una mala conservación podría volverlo ineficaz.

“Hay personas que buscan comprarlo por fuera, pero eso representa un riesgo. Si no tuvo la refrigeración adecuada, es como si te aplicaran agua”, señaló.

Bañuelos Santos insistió en que la prevención es fundamental y recomendó mantener patios limpios, evitar acumulación de cacharros, sacudir ropa y zapatos antes de utilizarlos, especialmente en comunidades donde la presencia de alacranes es constante.

“Así como el COVID nos dejó hábitos de higiene, la picadura de alacrán debe dejarnos el hábito de revisar siempre el calzado y la ropa”, comentó.

El urgenciólogo compartió además una experiencia personal en la que fue picado por un alacrán mientras realizaba jardinería en su domicilio.

Relató que, pese a su experiencia médica, sintió preocupación inmediata y reconoció la importancia de mantener la calma y acudir acompañado a recibir atención.

“Uno sabe la teoría, pero hasta que lo vive entiende realmente lo que siente un paciente”, expresó.

En la parte final de la entrevista, el médico también habló sobre las condiciones laborales dentro del IMSS y el proceso sindical que actualmente vive la Sección 25 del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social, destacando que la mejora en insumos, plazas y cobertura médica impacta directamente en la atención que reciben los derechohabientes.

“Mientras mejores condiciones tenga el personal de salud, mejor será la atención para los ciudadanos. El sindicato no debe verse como un obstáculo, sino como una herramienta para fortalecer el sistema”, indicó.

Finalmente, Javier Bañuelos reiteró que ante cualquier sospecha de picadura de alacrán la recomendación es no confiarse ni automedicarse y acudir de inmediato al centro de salud más cercano.

“No importa si sienten pocos síntomas o si les dicen que no pasa nada. El tiempo puede hacer la diferencia entre una atención oportuna y una emergencia grave”, concluyó.

Puntos destacados:

1.- Colima es una zona endémica de picadura de alacrán durante todo el año.
2.- El veneno del alacrán es una neurotoxina que afecta el sistema nervioso central.
3.- Los primeros 30 minutos después de la picadura son fundamentales para recibir atención médica.
4.- Los niños y personas con bajo peso son los más vulnerables a complicaciones.
5.- Los remedios caseros no neutralizan el veneno ni sustituyen el tratamiento médico.
6.- El suero antialacrán debe aplicarse únicamente en instituciones de salud autorizadas.
7.- Sacudir zapatos, ropa y mantener patios limpios ayuda a prevenir accidentes.
8.- Las picaduras graves pueden provocar dificultad respiratoria y paro cardiorrespiratorio.

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