¡¡¡VEAN LA MAÑANERA!!!
Por: Esteban HERRERA UGARTE
Ante la controvertida “sugerencia” de la Presidenta Claudia Sheinbaum de “No vean T.V. Azteca”, yo tengo una invitación contraria: ¡¡¡Vean la mañanera!!! Véanla completa y con paciencia. Escuchen sus argumentos, sus datos y sus explicaciones.
Pero después hagan algo igual de importante: escuchen a quienes la cuestionan. Lean a quienes la respaldan y también a quienes la critican. Porque la libertad no consiste en elegir entre una versión u otra, sino en tener acceso a ambas. Al final, una democracia madura no necesita ciudadanos que reciban instrucciones sobre qué pensar; necesita ciudadanos capaces de pensar sin instrucciones.
Por eso resulta preocupante que desde la más alta tribuna del país se utilice el poder presidencial para señalar qué medios merecen atención y cuáles no. No porque los medios sean intocables. No porque las televisoras estén exentas de crítica. Y tampoco porque los ciudadanos deban creer todo lo que ven o escuchan.
La preocupación es otra: la libertad comienza precisamente donde termina la tutela política sobre la conciencia de las personas.
Una democracia madura no necesita ciudadanos protegidos de las opiniones que incomodan al poder. Necesita ciudadanos capaces de escucharlas, analizarlas, cuestionarlas y decidir por sí mismos.
Por eso, frente a cualquier invitación presidencial a «no ver» algo, la respuesta más democrática es exactamente la contraria:
Vean.
Vean la mañanera.
Vean los noticieros que la critican.
Lean los medios que la respaldan.
Lean también los que la cuestionan.
Escuchen a quienes coinciden con ustedes y a quienes piensan exactamente lo contrario.
La libertad de pensamiento no se fortalece evitando información. Se fortalece conociéndola.
A lo largo de la historia, los gobiernos han sentido la tentación de convertirse en árbitros de la verdad. Algunos han querido decidir qué libros son aceptables, qué opiniones son legítimas o qué voces son peligrosas. Pero la democracia descansa sobre una idea radicalmente distinta: ningún gobernante posee el monopolio de la verdad y ningún ciudadano necesita permiso para buscarla.
Por eso, el llamado no debería ser «no vean». Tampoco «créanme». Mucho menos «confíen únicamente en esta fuente». El llamado debería ser: observen, contrasten, cuestionen y decidan.
Al final, el problema nunca ha sido ver demasiado. El verdadero peligro comienza cuando alguien con poder decide qué es lo que los demás no deberían ver.
Porque resulta curioso que quienes durante años denunciaron la manipulación informativa ahora parezcan tan preocupados por administrar el menú informativo de los ciudadanos.
Ayer nos decían que despertáramos. Hoy parecen preferir que despertemos… pero sin abrir los ojos.
La ciudadanía adulta no necesita ni pastores mediáticos ni guardianes de pantalla. Necesita información, libertad y criterio.
Presidenta: no es “Nada Personal”, pero prohibir nunca ha sido buena idea. Usted, que pasó por “La Academia”, sabe que el conocimiento se nutre, no se esconde.
Confíe más en su “Mirada de Mujer” y menos en el control remoto del poder.
Deje que los ciudadanos vean los “Hechos”, incluso cuando incomoden. Porque cuando el gobierno empieza a decidir lo que deben callar todos, o “Lo que callan las mujeres”, la conversación pública se vuelve una “Isla”.
Por eso Presidenta, frente a cualquier invitación oficial a cerrar los ojos, recuerde que los ciudadanos son “Los Protagonistas” de la democracia.
La respuesta más democrática a su invitación es: “No se deje”, vea más, escuche más, compare más, piense más … y entonces sí, que “Venga la Alegría” de vivir en un país con libertades, como el que deseamos para México.



















