IDEA

¿QUÉ VIENE?
SEAN OSMIN HAMUD RUIZ

Ya se ha comentado que la columna vertebral de la conformación de un estado, sin duda, es la Ley.

Cuando los seres humanos decidimos organizarnos en complejas estructuras sociales donde conviven formaciones, creencias, condiciones económicas, culturales e ideológicas, en un espacio determinado, el orden, disciplina y la forma de dirimir diferendos, dependen enteramente del entramado legal que tenemos.

Por supuesto que el sistema es perfectible y muchas veces se comporta de manera disfuncional, cayendo en lo injusto. Pero ante la necesidad de quitarle lo abstracto al concepto de justicia, lo mejor que hemos podido hacer es crear el entorno jurisdiccional.

El respeto a este sistema, sin duda alguna, crea funcionales comunidades que progresan y viven armónicamente. Nuestro problema es el relativismo.

En un porcentaje nada despreciable de población, nos resulta relativamente fácil romper una regla de tránsito; relativamente fácil incumplir una resolución de pago de pensión alimenticia; relativamente fácil jugar con el cumplimiento de nuestras obligaciones fiscales; relativamente fácil violar la constitución.

Y toda esta contingencia se nos vuelve un engrudo pesado y denso cuando, quienes son los responsables de vigilar que acatemos, un día sí y el otro también, sin tregua ni cansancio, brindan constantes ejemplos de frontal rompimiento de la ley.

Cuando el primer mandatario con voz firme y contundente nos dice que no quiere que le vengan con que “la ley es la ley”; cuando el mismo poder judicial vincula a proceso a un ex procurador que no pretende huir y que es acusado por dos delitos que no existían durante el ejercicio de su función y al mismo tiempo no vincula a proceso penal a un connotado delincuente, presuntamente responsable de buena parte del caos que vivimos en nuestro estado; cuando la gobernadora pretende “ajustar” su salario y el de sus cercanos, fuera del presupuesto aprobado por el congreso del estado vía la ley de egresos; como que al resto que somos de “a pie” nos hace preguntarnos hasta dónde vale la pena sujetarnos al orden jurídico. Y esto es el verdadero principio del caos. Temo pensar que esto no lo ven, que no tienen IDEA.

MICROCUENTO

Acudí pensando en solucionarlo. Pero esa puerta abierta, todas las puertas abiertas; ese silencio y soledad reinantes; esos gatos maullando melancólicos, dolientes, y sobre todo tu ausencia, me dejaron claro que nada iba a poder hacer para quitar de mis pesadillas tu presencia.