‘Derecho a alimentos inocuos, suficientes y nutritivos’: Declaración de Roma sobre Nutrición

Italia.- En un paso importante hacia la erradicación de la malnutrición en el mundo, más de 170 países asumieron una serie de compromisos concretos y adoptaron un conjunto de recomendaciones sobre las políticas e inversiones destinadas a garantizar que todas las personas tengan acceso a dietas más saludables y sostenibles.

Ministros y altos funcionarios responsables de salud, alimentación o agricultura y otros aspectos de la nutrición, adoptaron la Declaración de Roma sobre la Nutrición, y un Marco de acción, que establece recomendaciones sobre políticas y programas para abordar la nutrición a través de múltiples sectores.

La iniciativa se formalizó en la apertura en Roma de la Segunda Conferencia Internacional sobre Nutrición (CIN2), organizada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La Declaración de Roma sobre la Nutrición consagra el derecho de toda persona a tener acceso a alimentos inocuos, suficientes y nutritivos, y compromete a los gobiernos a prevenir la malnutrición en todas sus formas, incluyendo el hambre, las carencias de micronutrientes y la obesidad.

El Marco de Acción reconoce que los gobiernos tienen el papel y la responsabilidad principal de abordar los problemas y desafíos de la nutrición, en diálogo con una amplia gama de partes interesadas, incluyendo la sociedad civil, el sector privado y las comunidades afectadas.

Sobre la base de los compromisos, metas y objetivos de la Declaración, el Marco establece 60 acciones recomendadas que los gobiernos pueden incorporar en sus planes nacionales de nutrición, salud, agricultura, educación, desarrollo e inversión, y a tener en cuenta cuando se negocien acuerdos internacionales para lograr una mejor nutrición para todos.

«Tenemos el conocimiento, la experiencia y los recursos necesarios para superar todas las formas de malnutrición”, aseguró en su intervención el Director General de la FAO, José Graziano da Silva.

La Directora General de la OMS, Margaret Chan, recordó por su parte que el sistema alimentario mundial, con su dependencia de la producción industrializada y los mercados globalizados, produce abundantes suministros, pero crea algunos problemas de salud pública. Una parte del mundo tiene muy poco que comer y otra parte come en exceso.

Se estableció que si bien la prevalencia del hambre se ha reducido en un 21 por ciento desde el período 1990-92, todavía hay en el mundo más de 800 millones de personas hambrientas.

Aunque también ha disminuido su impacto, se calcula que en 2013 había aún 161 millones de niños de menos de cinco años afectados por el retraso en el crecimiento (estatura baja para la edad) y, y 51 millones por la emaciación (bajo peso para la estatura). La subalimentación está vinculada a casi la mitad de todas las muertes de niños menores de cinco años, unas 2,8 millones al año.

Más de 2 mil millones de personas se ven afectadas por las carencias de micronutrientes, o «hambre oculta», debida a la insuficiencia de vitaminas o minerales. Mientras tanto, la carga de la obesidad está creciendo rápidamente, con alrededor de 500 millones de personas obesas ahora, y tres veces más sobrepeso.

Unos 42 millones de niños menores de cinco años ya tienen sobrepeso. Por otra parte, las diferentes formas de malnutrición a menudo se superponen, con las personas que viven en las mismas comunidades -a veces incluso en el mismo hogar- padeciendo hambre, carencias de micronutrientes y obesidad. En general, la mitad de la población mundial se ve afectada por algún tipo de malnutrición.

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