COLIMA.- La ansiedad, depresión, violencia, consumo de sustancias y aislamiento se encuentran entre los principales problemas y factores de riesgo para la salud mental de adolescentes y jóvenes, señaló el comisionado Estatal de Salud Mental y Adicciones, Dr. Guillermo Blanco Govea, quien destacó la importancia de que madres, padres y redes de apoyo estén atentos a cambios de conducta y busquen ayuda profesional cuando sea necesario.

Durante una entrevista con AFmedios, el especialista explicó que la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco realizada en 2025 muestra que 10 por ciento de los jóvenes en México presentó indicadores de malestar psicológico, porcentaje superior al 8.1 por ciento observado entre adultos. Además, 3.3 por ciento de adolescentes y jóvenes de entre 12 y 17 años manifestó pensamientos relacionados con ideación suicida.

Otro indicador relevante es la violencia: 18.1 por ciento de los adolescentes de entre 12 y 17 años manifestó haber sufrido algún tipo de violencia física, psicológica o sexual, frente al 11.4 por ciento reportado entre adultos. Asimismo, 4.7 por ciento de los adolescentes señaló haber consumido alguna droga legal o ilegal en algún momento de su vida.

Blanco Govea explicó que actualmente existen otros factores que deben tomarse en cuenta, entre ellos el uso cada vez mayor de redes sociales, videojuegos y dispositivos electrónicos, principalmente cuando estas actividades desplazan la convivencia presencial y favorecen el aislamiento.

Indicó que durante la adolescencia existe una condición particular relacionada con el desarrollo cerebral: mientras las áreas vinculadas con la toma de decisiones y el control de impulsos todavía se encuentran en proceso de maduración, el sistema relacionado con las emociones, los impulsos y la búsqueda de nuevas experiencias presenta una intensa actividad.

Esta combinación puede favorecer determinadas conductas de riesgo, especialmente entre adolescentes de 12 a 17 años, por lo que consideró fundamental que exista orientación y acompañamiento durante esta etapa.

Colima presenta condiciones similares

Sobre la situación en Colima, el comisionado señaló que el estado presenta circunstancias similares a las observadas en el resto del país. La encuesta incluyó población de diferentes municipios colimenses y, aunque sus resultados no se presentan de manera individual por entidad, permiten conocer el comportamiento regional.

Precisó que la región Occidente se encuentra en segundo lugar nacional en los indicadores abordados, por lo que consideró necesario mantener las acciones preventivas y de atención dirigidas a adolescentes y jóvenes.

Entre los problemas que se presentan con mayor frecuencia mencionó la ansiedad, que puede aparecer inicialmente mediante diferentes síntomas y posteriormente convertirse en un trastorno si no se aprende a gestionar. Entre sus manifestaciones están la fobia social y las crisis de pánico.

El especialista aclaró que cierto nivel de estrés forma parte de la vida cotidiana y puede funcionar como un elemento que impulsa a las personas a realizar sus actividades; sin embargo, el problema surge cuando permanece elevado y genera desgaste. Para manejarlo recomendó herramientas como la planeación, organización, establecimiento de prioridades y técnicas de respiración y atención plena.

Otro problema es la depresión, que puede expresarse mediante desesperanza, ánimo bajo y pérdida del interés por actividades que anteriormente generaban satisfacción. Blanco Govea advirtió que el ambiente en el que se desarrolla el joven también puede influir, particularmente cuando existe bullying o acoso escolar, así como violencia dentro del entorno familiar.

El consumo de sustancias representa otro factor de riesgo, especialmente porque algunos jóvenes pueden recurrir a ellas intentando aliviar previamente síntomas de ansiedad o depresión, situación que, lejos de resolver el problema, puede profundizarlo y derivar en dependencia o abandono de actividades cotidianas.

¿Cuáles son las señales de alerta?

El comisionado pidió a madres, padres y tutores observar cambios importantes en el comportamiento. Una de las principales señales es el aislamiento, como dejar de comer con la familia, evitar actividades familiares, negarse a salir con sus padres u ocultar información sobre las personas con quienes conviven o mantienen comunicación.

También deben considerarse los cambios repentinos de humor, periodos constantes de irritabilidad, mentiras sobre sus actividades, aparición de dinero u objetos sin conocer su procedencia, desprenderse de pertenencias personales o detectar que comienzan a desaparecer objetos dentro del hogar.

Blanco Govea reconoció que algunos cambios pueden confundirse con comportamientos propios de la adolescencia, por lo que recomendó recurrir principalmente al diálogo. Si una modificación emocional aparece repentinamente, sin una causa clara y se mantiene durante varias semanas, puede ser una señal de que algo está ocurriendo y requiere mayor atención.

El funcionario consideró además que madres y padres deben acompañar a sus hijos durante esta etapa, establecer límites, negociar y llegar a acuerdos, evitando asumir que conforme crecen requieren menos orientación. También recomendó recurrir a profesionales de la psicología cuando la familia no cuente con herramientas suficientes para enfrentar determinada situación.

En este sentido, destacó la importancia de revisar la propia dinámica familiar, pues en ocasiones los problemas emocionales o conductuales de los jóvenes pueden estar relacionados con ambientes familiares que no perciben como espacios seguros.

Redes de apoyo pueden ser determinantes

En casos de ideación, planificación o intento suicida, Blanco Govea destacó que contar con una red de apoyo puede ser determinante para acompañar al joven y prevenir nuevos episodios. Esta red puede estar integrada por padres, familiares, amistades u otras personas de confianza.

También recomendó fomentar desde edades tempranas la participación en actividades deportivas, culturales y artísticas, pues además de contribuir al desarrollo personal permiten construir vínculos sociales que posteriormente pueden convertirse en importantes redes de apoyo.

Finalmente, recordó que en Colima existen diferentes opciones de atención profesional. La Comisión Estatal de Salud Mental y Adicciones puede brindar orientación y canalización, mientras que la Línea de la Vida, 800 911 2000, ofrece atención las 24 horas. En situaciones de crisis o riesgo inmediato, indicó que debe solicitarse atención de emergencia para activar los servicios correspondientes y posteriormente dar seguimiento al caso.

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