MANZANILLO.- La mañana de este miércoles 24 de junio se llevó a cabo la Reunión Pública de Información del proyecto “Puerto Laguna de Cuyutlán, Nuevo Puerto Manzanillo”, con el objetivo de promover el diálogo y la participación entre autoridades, especialistas y sectores productivos que desarrollan sus actividades en el sistema lagunar.

El encuentro, realizado en el Auditorio Marbella, sobre el boulevard costero Miguel de la Madrid, reunió a un numeroso grupo de asistentes, entre ellos trabajadores y empresarios salineros, pescadores, productores agropecuarios, activistas ambientales y representantes de diversos sectores sociales.

Durante la reunión, las autoridades explicaron que este ejercicio forma parte del proceso de revisión de la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) del proyecto y busca recoger observaciones, inquietudes y propuestas de la ciudadanía.

En este marco se recordó que el nuevo puerto sería desarrollado en el Vaso II de la Laguna de Cuyutlán y representaría una inversión superior a los 63 mil millones de pesos, entre recursos públicos y privados.

La obra, impulsada por el Gobierno de México a través de la Secretaría de Marina y la Administración del Sistema Portuario Nacional (ASIPONA) Manzanillo, busca ampliar la capacidad operativa del actual puerto de San Pedrito y consolidar a Manzanillo como el puerto más importante de América Latina.

De acuerdo con la información presentada, el nuevo recinto portuario abarcaría una superficie de mil 880 hectáreas, equivalente a casi cuatro veces el tamaño del puerto actual.

Asimismo, se prevé que alcance una capacidad de manejo de hasta 10 millones de TEU anuales, lo que duplicaría la operatividad actual del puerto manzanillense.

Para lograrlo, el plan maestro contempla cinco Terminales Especializadas de Contenedores (TEC) con capacidad de automatización progresiva, una terminal de granel agrícola, una terminal de granel mineral y dos terminales privadas para el manejo de petrolíferos.

Las autoridades señalaron que una primera etapa del proyecto podría entrar en operación en el año 2030. Sin embargo, antes deberán obtenerse las autorizaciones ambientales correspondientes y fortalecerse los mecanismos de diálogo con los sectores potencialmente involucrados, entre ellos pescadores, prestadores de servicios turísticos, productores salineros y organizaciones ambientalistas.

Inquietudes de sectores productivos

Durante la reunión se registraron algunos momentos de tensión, aunque sin incidentes mayores, cuando diversos asistentes expresaron su desconfianza respecto a las medidas de mitigación ambiental planteadas por los promoventes del proyecto.

En su intervención, el pescador local Jorge Aguilar citó como ejemplo el reciente derrame de hidrocarburos registrado frente a las costas de Manzanillo, al considerar que, pese a los protocolos existentes, el incidente ocurrió y generó afectaciones ambientales cuya magnitud aún no ha sido determinada.

“Todavía no se ha informado quién fue responsable de ese derrame. Esto afecta a varios sectores. No vayan a decirnos que fue un barco que pasó por la zona, porque esa explicación ya la conocemos”, expresó.

Aguilar consideró que la expansión portuaria hacia la Laguna de Cuyutlán podría reducir las áreas de captura y afectar directamente el sustento económico de numerosas familias dedicadas a la pesca.

Por su parte, el pescador José Luis Manzo Candelario recordó que durante la construcción y crecimiento del puerto de San Pedrito también se ofrecieron garantías sobre la protección de la actividad pesquera y del entorno ecológico.

“Hoy ya no podemos acceder a lo que fue la laguna de San Pedrito y, según sabemos, gran parte de la fauna y flora que conocimos hasta mediados del siglo pasado prácticamente ha desaparecido”, señaló.

Posteriormente, el productor agropecuario Francisco Hueso Alcaraz manifestó su preocupación por los posibles impactos que tendría el crecimiento portuario sobre las actividades primarias de la región.

“Con toda esa actividad industrial será más complicado mantener nuestras actividades. Actualmente ya existe una importante concentración de empresas en los alrededores de El Colomo, algunas incluso en condiciones irregulares. Tenemos una propuesta que no ha sido escuchada por las autoridades y pedimos que sea analizada”, sostuvo.

La reunión forma parte del proceso de consulta e información pública relacionado con uno de los proyectos de infraestructura más ambiciosos para el estado de Colima, cuyo desarrollo continúa generando opiniones encontradas entre los distintos sectores involucrados.

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