Abejas: las pequeñas guardianas de la vida que sostienen la alimentación y la biodiversidad del planeta

Mucho antes de la existencia del ser humano, las abejas ya habitaban la Tierra. De acuerdo con registros científicos, el ejemplar más antiguo encontrado hasta ahora es una abeja fosilizada que vivió hace más de 100 millones de años, evidencia de una relación milenaria entre estos insectos y la naturaleza.

Aunque muchas veces son vistas únicamente como productoras de miel, las abejas representan uno de los pilares más importantes para la vida en el planeta, pues cumplen una función esencial en la polinización de plantas silvestres y cultivos agrícolas, además de ser clave para la biodiversidad, la producción de alimentos y el equilibrio ecológico.

Especialistas y organismos ambientales advierten que sin las abejas la seguridad alimentaria mundial estaría en riesgo, ya que gran parte de los alimentos que consumimos dependen directa o indirectamente de su trabajo diario.

Las abejas pertenecen al grupo Anthophila, palabra derivada del griego que significa “amantes de las flores”. Existen más de 20 mil especies en el mundo y se encuentran prácticamente en todos los continentes, excepto la Antártida.

Uno de los datos más sorprendentes es que no todas viven en colmenas. Contrario a la creencia popular, alrededor del 85 por ciento de las especies de abejas son solitarias y no producen miel. Muchas construyen sus nidos en árboles, troncos, tierra o cavidades naturales.

Además, no todas son amarillas y negras. Hay abejas metálicas de color verde, azul o dorado; algunas tienen aguijón y otras no; unas miden apenas unos milímetros y otras alcanzan hasta cuatro centímetros de longitud.

México es considerado uno de los países con mayor diversidad de abejas en el mundo, con cerca de mil 910 especies registradas, lo que representa aproximadamente el 10 por ciento de la biodiversidad global de estos insectos.

Sin abejas no habría muchos alimentos

La importancia más conocida de las abejas es la polinización, proceso mediante el cual trasladan el polen de una flor a otra, permitiendo que las plantas produzcan semillas y frutos.

Gracias a este trabajo silencioso es posible cultivar productos fundamentales para la alimentación humana como aguacate, chile, calabaza, pepino, cebolla, fresas, arándanos, almendras, manzanas, peras, girasol, papaya y frijoles, entre muchos otros.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) estima que el 90 por ciento de las plantas con flores y cerca del 75 por ciento de los cultivos agrícolas dependen de los polinizadores.

En México, aproximadamente el 85 por ciento de las frutas y semillas consumidas requieren de la polinización. Además, cuando existe una mayor diversidad de polinizadores, aumenta también la producción y calidad de los cultivos.

Expertos señalan que sin las abejas no solamente disminuiría la producción agrícola, sino que también desaparecerían numerosos alimentos ricos en vitaminas y nutrientes esenciales.

Curiosidades sorprendentes sobre las abejas

Las abejas poseen características que continúan asombrando a científicos y especialistas.

Por ejemplo, una sola abeja melífera puede visitar alrededor de 7 mil flores en un solo día. Para producir un kilogramo de miel son necesarias aproximadamente cuatro millones de visitas a flores.

Otra curiosidad es la organización de sus colonias. En una colmena puede haber hasta 60 mil abejas divididas en castas: una reina encargada de poner huevos, cientos de zánganos cuya función es fecundarla y miles de obreras que realizan labores de limpieza, construcción, protección y recolección de alimento.

También existen las llamadas abejas sin aguijón, muy comunes en México y particularmente valoradas por comunidades indígenas como los mayas, quienes desde hace más de dos mil años practican la meliponicultura, es decir, la crianza de estas especies nativas.

Para los pueblos mayas, las abejas tienen incluso un significado espiritual y cultural. La abeja sagrada Xunáan Kab forma parte de tradiciones ancestrales y de una relación simbólica entre naturaleza y comunidad.

Un insecto amenazado por la actividad humana

Pese a su enorme importancia ecológica, las poblaciones de abejas han disminuido drásticamente en las últimas décadas.

La guía “Por las abejas”, elaborada por Semarnat y SEP, advierte que cerca del 35 por ciento de los polinizadores invertebrados, especialmente abejas y mariposas, se encuentran en peligro de extinción.

Entre las principales amenazas destacan:

uso excesivo de plaguicidas,
monocultivos,
deforestación,
pérdida de hábitat,
cambio climático,
contaminación ambiental,
y expansión urbana.

Especial preocupación generan sustancias químicas como los neonicotinoides y el fipronil, señalados como altamente tóxicos para estos insectos.

Además, la pérdida de biodiversidad y la desaparición de flores silvestres reducen las fuentes de alimento para las abejas, afectando directamente su supervivencia.

¿Qué podemos hacer para ayudarlas?

Especialistas recomiendan diversas acciones para proteger a las abejas y otros polinizadores:

sembrar flores nativas,
evitar el uso de pesticidas,
conservar áreas verdes,
apoyar a productores locales de miel,
construir jardines para polinizadores,
y promover prácticas agroecológicas.

También se destaca la importancia de educar a niñas, niños y jóvenes sobre el papel fundamental que cumplen estos insectos.

“Sin las abejas nuestras mesas y nuestro planeta no serían los mismos”, señala la guía elaborada por autoridades ambientales y educativas.

Más allá de producir miel, las abejas sostienen silenciosamente gran parte de la vida en el planeta. Su protección no solo implica salvar una especie, sino también preservar la biodiversidad, la agricultura y el futuro alimentario de millones de personas.

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