COLIMA.- La observación del universo ha sido históricamente un ejercicio de paciencia, técnica y evolución instrumental. Así lo expuso el astrofísico Santiago Arceo Díaz durante una entrevista realizada en cabina de AFmedios, en la que abordó la historia, funcionamiento y tipos de telescopios, así como su importancia en la construcción del conocimiento astronómico. La conversación se enmarcó en una serie de sesiones divulgativas previas con la Sociedad Astronómica de Colima, enfocadas en la capacitación práctica para el uso de estos instrumentos.
El especialista inició su exposición recordando que los telescopios no siempre fueron herramientas científicas, sino dispositivos de navegación que permitían anticipar la proximidad de costas o la presencia de embarcaciones. Sin embargo, su transformación ocurrió con figuras como Galileo Galilei, quien en 1609 comenzó a utilizarlos sistemáticamente para la observación del cielo, marcando un punto de inflexión en la historia de la ciencia.
“Galileo fue alguien bien interesante… empezó a observar el cielo con un telescopio que apenas aumentaba ocho veces. Sin embargo, con eso pudo observar las fases de la luna y darse cuenta de que su superficie tenía características muy particulares”, explicó el entrevistado.
El desarrollo del telescopio, añadió, no depende únicamente del tamaño del instrumento, sino de la calidad de sus lentes y su curvatura, factores que determinan el aumento y la nitidez de la imagen. En el caso de Galileo, el progreso técnico le permitió pasar de un aumento de 8x a aproximadamente 30x, resultado de la mejora en el pulido de lentes, una tarea históricamente compleja y riesgosa.
“Lo que él tenía era un pequeño telescopio de ocho aumentos… a medida que fue perfeccionando su habilidad para pulir lentes lo logró aumentar a treinta veces”, detalló.

Durante la entrevista se explicó que los telescopios modernos se dividen principalmente en refractores, que utilizan lentes, y reflectores, que emplean espejos. También se mencionaron sistemas más avanzados como los telescopios Schmidt, capaces de corregir aberraciones ópticas y ofrecer imágenes más nítidas, aunque con costos considerablemente mayores.
Arceo Díaz describió además conceptos fundamentales como la distancia focal, el sistema de enfoque y la relación entre oculares y aumento, destacando que el rendimiento del telescopio depende tanto de su diseño como de su correcta calibración.
“El telescopio no da el aumento solo por el tamaño del tubo, sino también por el ocular; la distancia focal dividida entre el ocular nos da el aumento”, explicó durante la charla.
Asimismo, se abordaron fenómenos ópticos como la aberración cromática en refractores y el efecto de coma en reflectores, ambos responsables de distorsiones en la imagen observada. También se hizo énfasis en la importancia de las monturas, ya sean altazimutales o ecuatoriales, que permiten el seguimiento del movimiento aparente de los astros debido a la rotación terrestre.
Uno de los puntos centrales de la entrevista fue la advertencia sobre el uso seguro del telescopio, especialmente en la observación solar, donde la falta de filtros adecuados puede provocar daños irreversibles tanto en el equipo como en la visión humana.
Finalmente, el especialista subrayó el valor formativo de la astronomía amateur y de los talleres prácticos impulsados en Colima, donde los participantes no solo observan, sino que aprenden a manipular sus propios equipos bajo supervisión. La iniciativa, señaló, busca fortalecer la curiosidad científica y el pensamiento crítico a través de la experiencia directa con el cielo nocturno.
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