Raíces de café y cacao
Por: Diana PEÑA VÉLEZ *
Durante estos veinte años de diálogos y entrevistas con cientos de músicos en México, Latinoamérica y Europa, para la producción radiofónica Vibración Azul, siempre existe un nombre que aparece en la rutina de estudio y amor por la música: John Coltrane, músico estadounidense que nació el 23 de septiembre de 1926.
En Colima, existió un espacio dedicado a la promoción y divulgación del jazz, y de la música en general: el Café, uno, dos, tres que dirigían la maestra compositora y pianista mexicana Beatriz Torres Salazar y el compositor y saxofonista Bindu Gross. Allí, tuve la fortuna de ser testigo del principio profesional de muchos de los músicos colimenses, algunos de ellos, incluso ya no radican en el Estado, otros tantos siguen formando públicos y haciendo del jazz, su forma de vida.
Conversando con el maestro Bindu Gross, sobre este segundo capítulo de la serie A Love Coltrane, le hago un planteamiento: que me hable desde su mirada como maestro y gestor, el que ha visto y acompañado a varias generaciones en el estudio y apreciación del jazz en Colima, pero que también reflexione sobre ese joven Bindu que también tuvo esa curiosidad que lo llevó a estar de manera más cercana a la familia de John Coltrane, específicamente con Alice Coltrane. Situado en esas dos miradas, la pregunta en específico es ¿Qué les diría a esos puristas que creen que el jazz se “degenera” o se “desvirtúa” cuando se mezcla con otros lenguajes contemporáneos? En otras palabras, ¿cómo le explicamos a un ortodoxo que, tal vez, la mejor manera de honrar el espíritu de un innovador como Coltrane no es imitando sus notas, sino animando a las nuevas generaciones a tener su misma actitud de búsqueda, aunque el resultado suene a trap, a bedroom pop o a afrobeat?»
Bindu: Toma mucho en cuenta que esta música viene de una sociedad que superó la exclavitud, y sigue, lo mismo que en la música, te ponen una etiqueta y así te venden, y si uno tiene principios debes cuestionarte el por qué haces lo que haces, eso es muy importante ¿por qué?, ¿por qué amas?, ¿qué es el amor?, ¿amor de qué ? ¿del sonido del universo? Son preguntas que uno tiene que enfrentar y hay que entenderlo. Para mí es importante y está claro, no es un sacrificio, la música no es un sacrificio, es una ofrenda, uno está ofreciendo a los demás lo mejor de uno, sino es así, estás perdido, es así de sencillo, no se trata de ser una competencia, es una comunión con uno mismo y con los demás. Y toma muy en cuenta lo que estamos viendo, si queremos evolucionar como seres, hablando relativo a la sociedad, si quieres saber cómo es una sociedad, escucha su música, ¿dónde viene la evolución del ser humano? a través de su cultura. Y si los artistas no toman la responsabilidad para lo que hacen, estamos perdidos. Entonces hay que tomar mucho en cuenta el ¿por qué estás haciendo lo que estás haciendo? Música es música, no es cuestión de poner tantos nombres para vender, no depende del público, depende del artista, y si le cuesta trabajo aceptar eso, es su problema, la realidad es así.
Me detengo a reflexionar nuevamente sobre el sueño de tener un espacio para compartir la música, un espacio como lo fue en su momento, el Café uno, dos, tres, ubicado en el centro de la ciudad. ¿Sólo era para el jazz?
Precisamente, en el álbum Coltrane (1957), John está dando sus primeros pasos como líder, buscando su propio sonido. Casi 40 años después, ustedes (le pregunto al maestro Bindu) emprendieron una búsqueda similar, pero en sentido inverso: en lugar de buscar un lugar en una escena ya formada, construyeron la escena desde cero, ladrillo a ladrillo y nota a nota, en Colima. Escuchando hoy este disco, donde Coltrane aún está en la búsqueda, ¿qué crees que él entendería o apreciaría de esa labor de crear un espacio físico y comunitario para el jazz?
Bindu: Inicia el álbum con humildad, somos afortunados porque podemos tomar provecho de lo que nos dejó, no es como otros grandes músicos de Estados Unidos que su trabajo no está así de documentado como el de Coltrane, somos afortunados, porque tenemos acceso a toda esa información. Por ejemplo en el Café uno, dos, tres, tratamos de compartir una diversidad de música, no solamente jazz. Dices jazz porque yo soy afroamericano, pero realmente, a veces me preguntan ¿qué clase de música tocas? y respondo: música. Yo soy músico, punto, compositor. Jazz es una palabra, no es mi realidad. Y así lo mismo con Coltrane y ellos, lucharon mucho en contra de eso, de ser calificados con una cierta limitación. No digo ésto por estar mal agradecido con lo que esa música me ha dado, pero hay que ser honestos con los demás, aunque no les gusta, porque dicen “es el jazzista Coltrane”. Coltrane era un santo para mucha gente, hay una iglesia con su nombre, no es cualquier cosa, es solamente un ejemplo de la capacidad humana de una persona sencilla y lo que puede lograr solamente desarrollándose.
B: Es como cuando nosotros empezamos, lo primordial era expresarnos nosotros mismos. Uno no solamente viene para compartir o para hacer covers o tocar la música de los demás, sino para expresarnos nosotros mismos. Es muy importante desarrollar un sonido personal. ¿Cómo es conocer a una persona en el escenario? Hablando de mí mismo, imagina que vamos a estudiar, primero uno llega y la persona que va a dar la clase está tocando, porque siempre está estudiando. Ahora imagina a Coltrane, conociéndolo, al impartir clases, llegaba a su casa, tiene que esperar, y la primera cosa que hace es tocar, y luego le dice a Archie Shepp tocame algo, conociéndolo, le diría – “mira tus dedos los estás levantando demasiado”- cosas importantes relacionadas con la técnica pero primero le mostró ¿quién es él? ¿Quién es Archie Shepp? al tocar todo lo que él hace. En ese caso, Coltrane tuvo la fortuna de tener compañeros que estaban dispuestos a tocar su música, entendieron la importancia de su existencia, no solamente de la música standar de su época, sino de impulsar algo propio. Estamos en Colima, hay que expresarnos relativo a Colima, si no estamos haciendo eso, no tiene trascendencia lo que está haciendo uno. Luego apoyar a los demás. Coltrane tenía a músicos tocando con él, ellos lo respetaban y él los respetaba. Había respeto mutuo y respeto a lo que hacían. Esa cuestión de egoísmo, de, “yo soy muy grande”, ¡No!, humilde. Humildad que se entiende tanto, que se siente, se identifica así mismo. Aquí en Colima, somos muy afortunados porque la gente aún toma eso en cuenta.

Con el maestro Bindu, hablar de música, no es hablar de técnica, de notas, de virtuosismo, es un tema mucho más integral y reflexivo. La charla se convierte en un diálogo sobre filosofía, sobre amor y respeto por la otredad y su propia identidad. Desde mi punto de vista, ésto, es jazz, y va más allá de una definición o de un concepto preestablecido.
Bindu: Si quieres vivir en paz, tienes que expresar la paz, buscar la manera, el tumulto del mundo y todas esas cuestiones no van a cambiar, pero si uno mantiene la paz en su interior, hablando de la música, sigues desarrollandote como ser humano. Porque merecemos lo mejor. La humanidad tan fuerte, tan presente en la esencia de lo que es Colima, es un ejemplo, porque Coltrane mostraba siempre su esencia, de dónde venía, a dónde iba, estaba buscando desarrollarse para ayudar a los demás, no sólo a su persona. Y la calidad de los músicos con los que estaba trabajando, habla mucho de él, aunque no fue aceptado tan bonito como individuo, eso no lo limitó, y eso es admirable. Coltrane en 1957 estaba en desarrollo pero su sonido lo escuchas y sabes que es Coltrane, no es Dexter Gordon, no es Coleman Hawkins, no es Charlie Parker, es Coltrane, y muy sencillo.
Iniciar esta serie de A Love Coltrane de la mano de uno de los grandes guías de la música en nuestro Estado, ha sido una decisión compleja, porque se que tiene mucho más que decir, su experiencia se queda limitada al tiempo de la radio, porque en Vibración Azul escucharemos los primeros dos álbumes para el sello discográfico Prestige: Coltrane grabado el 31 de mayo de 1957 y John Coltrane con el Red Garland Trio grabado el 23 de agosto también en 1957 (álbum que me ha confesado el maestro Bindu, era uno de los favoritos de la maestra Beatriz Torres).. Tengo que empezar a despedir la conversación, y le pido al maestro Bindu Gross, que nos deje un mensaje final y una recomendación para quienes a partir de hoy, tienen la inquietud de escuchar la música del compositor y saxofonista John Coltrane.
Bindu: ¿Qué mensaje puedo compartir? Toma en cuenta la importancia de hacerlo más humano, de compartir lo mejor de uno mismo. Necesitamos ser conscientes de las condiciones en las que nos encontramos, no está tan mal como los medios lo muestran, mucho tiene que ver con las intenciones de lo que hacemos, querernos a nosotros mismos y a los demás, poner en práctica lo que realmente somos.

B: Para escuchar a Coltrane toma mucho en cuenta su expresión como una conversación. En su grabación, la voz, es como si estuviéramos en una iglesia. La voz principal es el pastor o el sacerdote y ese es Coltrane, y los demás están apoyando, para explicar lo que está sucediendo. Se escucha su ternura. Toma en cuenta que esta persona que se está expresando, es una persona tranquila, es una persona muy introvertida que se atreve a compartir con los demás lo que él siente, imagínate eso, una persona muy sencilla.

https://www.universo949.mx/vibración-azul
https://www.johncoltrane.com/
* Productora de radio, gestora cultural, docente universitaria y responsable de producciones y eventos especiales en Universo 94.9 (… y mamá).
* Imágenes tomadas de internet




















