¿Qué decía el lenguaje corporal de Peña Nieto en la FIL?

Seguramente—y aunque apenas han pasado algunas horas—la gran mayoría de ustedes ya han observado el video en el que Enrique Peña Nieto (EPN), habla de los “tres” libros que han marcado su vida. En este espacio y como ya es una costumbre, los invito a analizar el video más allá de las palabras (analizando la comunicación no verbal de candidato del PRI a la Presidencia de México).

 

Observemos de nuevo el video, ¿Qué les llama la atención?

EPN repite la pregunta:

-“¿Cuáles son las lecturas que han marcado mi vida…?”

E inmediatamente después cambia el ritmo (con algunas vacilaciones y muletillas) de su discurso:

-“…bueno que me han…pues he leído varios, desde novelas que…me gustaron, este…en lo particular difícilmente me acuerdo ya hasta del título de los libros”.

Lo anterior es provocado por una sobre exigencia mental. El cerebro humano es como una computadora, EPN buscaba en la memoria algún título o autor. Al no encontrarlo fácilmente, tiene que pone a trabajar a su cerebro a marcha forzada (como cuando en un examen no podemos recordar una palabra en específico. Sentimos que la tenemos en la punta de la lengua pero debemos forzar la máquina para que esta venga a nosotros). Como cualquier computadora al ser sobre exigida, el ritmo en  el discurso del priísta se vuelve lento por enfocar su atención en recordar y no en el hablar.

Finalmente, el candidato presidencial decide recurrir a una respuesta sencilla y que acompaña con un regulador de uso de la palabra (demanda la atención y turno de la palabra). Es como si EPN nos dijera; a ver espérense, no se rían, ya se me ocurrió uno.

“La Biblia es uno”.

Lo anterior le permite al candidato recuperar, por un momento, el ritmo en el discurso:

-“La Biblia en alguno momento de mi vida y algunos pasajes bíblicos, no leí toda la Biblia pero si algunas parte de la Biblia, sin duda en alguna etapa de mi vida fue importante. Sobre todo en la etapa de la adolescencia”.

Al asegurar que la Biblia fue importante en su adolescencia, EPN dibuja a lo que el Dr. Paul Ekman se refiere como una expresión facial de micro-fear (segundo 33).

En la imagen se puede observar (aunque el ángulo de la cámara no lo hace fácil) como el priísta hace presión horizontal con ambos labios. Este gesto tiene que ver con un esfuerzo por contener los sentimientos. Ekman dice que “el miedo de ser descubierto es el mismo miedo de que no se crea nuestra respuesta”. ¿Alguien de verdad cree la que Biblia marco su adolescencia?

Un instante más tarde, la exigencia mental se hace evidente de nuevo (incluso ENP llega a cerrar los ojos buscándose concentrar en recordar algún título y/o autor):

“Leía algo que seguramente mi vocación por la política, alentaba este espíritu por la política. Fueron los libros, varios, algunos, “La Silla del Águila” de Krauze que…y hay otro libro, de él mismo que quiero recordar el nombre…sobre caudillos…no recuerdo el título exacto…eh….estamos hablando de la descripción que él hace del México, de cómo transitamos del México de los caudillos al México institucional y creo que además….además con gran sustento histórico”.

En el minuto 1:13 observamos otro indicio de la sobre exigencia mental. Seguramente alguna vez te han preguntado ¿Qué es desmenuzar? Nuestra reacción inmediata es utilizar las manos para actuar lo que esta acción representa. Lo anterior sucede porque no tenemos una definición clara de lo que es desmenuzar, por lo que recurrimos a los ademanes para explicarlo. “Los ademanes a veces contribuyen a esclarecer un mensaje verbal poco claro” y es por eso que EPN busca desesperadamente apoyarse en sus manos para darse a entender.

Al no lograrlo, viene la desesperación, misma que propicia una serie de reacciones emocionales (aparecen manipuladores y expresiones faciales muy reveladoras).

 

Las automanipulaciones o manipuladores consisten en tocar con las manos la cara, el cabello o las orejas; “frotarse la nariz; retirar pelusa, hilos reales o imaginarios de la ropa; sacudirse el polvo o la caspa; ajustarse las gafas; jugar con el pelo; estirar, acariciar o retorcer collares, pendientes o joyas (Martínez).

Estos gestos nos permiten conocer el estado de alteración (nerviosismo, preocupación, angustia, incomodidad, molestia, etc) de un individuo en determinado momento y son especialmente útiles “cuando aparecen de repente ante preguntas claves, críticas o comprometedoras (Martínez). Cabe mencionar que el manipulador dibujado por ENP es de molestia, incluso en el minuto 1:30 podemos observar como el priísta echa la quijada hacia adelante en otra clara expresión de enojo.

Es importante mencionar que la molestia que refleja su lenguaje corporal seguramente es consigo mismo (sabía que la estaba regando).

Pero  la “cosa” no para ahí:

-“Aquí hay unos que leen más…Gus tú debes acordarte más”.

Y entonces ENP nos regala está expresión facial:

Desde mi particular punto de vista, esta va más allá de un esfuerzo por concentrase. El celebre antropólogo Desmond Morris afirma en su obra “El mono desnudo” que ante ciertos contextos los seres humanos cerramos los ojos inconscientemente en un intento por cerrarnos al mundo exterior, por liberarnos de la presión a la que estamos expuestos. En otras palabras es como si EPN nos dijera: no puedo creer lo que me está pasando (los invito a imitar la expresión del candidato presidencial por algunos segundos y a preguntarse que estaba sintiendo en ese momento Peña Nieto, verán como la emoción les llega).

Por otro lado, observen como toma el micrófono. Al empezar a responder la pregunta sus manos descansaban en la mesa, pero al llegar las dificultades EPN  tiende a sujetar el micrófono constantemente (otro manipulador).

En el minuto 1:41 y después de decir:

-“Hay uno que después salió que eran las mentiras sobre…el libro de este libro”.

 

 

 

 

 

 

Encontramos una expresión muy similar a la anterior.

EPN entra en conciencia de lo que acaba de decir, no lo puede creer y mejor opta por reírse junto con los periodistas (y de nuevo toma el micrófono).

Ante el error, el priísta busca retomar el control de la conferencia, pero los indicios de exigencia mental (los que desaceleran el ritmo del discurso), duda, nerviosismo, molestia y vergüenza no cesan.

Finalmente y para no hacer más extenso este breve análisis, para terminar su respuesta, EPN intenta explicar porque no ha logrado recordar títulos de las obras que han marcado su vida:

-“Los libros…me pasa que luego no registro del todo el título”.

Y nos regala un último manipulador que nos habla de duda y confusión.

Nota: No es la primera vez que EPN comente un error similar. En una entrevista que concedió a Jorge Ramos, el prisita muestra actitudes similares e incluso olvida de que murió su esposa. Es importante considerar los nervios, no es fácil estar frente a una audiencia o   dar una entrevista, pero el no poder responder fácilmente a la pregunta (los tres libros en está ocasión) es lo que detona una cadena de reacciones emocionales y que lo hacen ver muy mal: nerviosismo, desesperación, ira, vergüenza y finalmente resignación, abatimiento.

Con información de enbuscadeantares.com {jathumbnail off}

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