Ciudad de México.— La reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum fue rechazada este miércoles por el pleno de la Cámara de Diputados al no alcanzar la mayoría calificada necesaria para modificar la Constitución.
La votación finalizó con 259 votos a favor, 234 en contra y una abstención, cifra insuficiente para aprobar cambios constitucionales, que requieren el respaldo de dos terceras partes de los legisladores presentes.
Aunque el bloque oficialista logró una mayoría simple, Morena no consiguió sumar los votos necesarios para alcanzar el umbral constitucional. En la votación sus aliados tradicionales, el Partido del Trabajo y el Partido Verde Ecologista de México, se sumaron al rechazo junto con las bancadas del Partido Acción Nacional, el Partido Revolucionario Institucional y Movimiento Ciudadano.
El resultado dejó a Morena aislado en uno de los proyectos legislativos clave del nuevo gobierno.
La presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Kenia López Rabadán, confirmó al término de la sesión que, conforme al procedimiento parlamentario, la iniciativa queda formalmente desechada.
“Hoy quedó claro para qué sirve la pluralidad en una democracia”, afirmó durante una conferencia de prensa posterior al debate legislativo.
La legisladora señaló que la votación demostró que en el Congreso mexicano pueden coexistir distintas posiciones políticas y que las decisiones se toman conforme a las reglas constitucionales.
Además, recordó que la iniciativa presidencial tuvo apenas 168 horas de vida legislativa, desde que fue recibida por la Mesa Directiva el pasado 4 de marzo hasta su votación final en el pleno.
López Rabadán sostuvo que uno de los principales motivos del rechazo fue que la reforma no incorporó propuestas presentadas por otros grupos parlamentarios.
Entre ellas, mencionó la necesidad de establecer mecanismos para impedir la influencia del crimen organizado en los procesos electorales, ya sea mediante financiamiento ilegal o mediante presiones para retirar programas sociales a los ciudadanos.
“El gobierno no hizo nada para garantizar que los criminales no van a incidir en las elecciones”, afirmó.
La legisladora explicó que en un decálogo de principios político-electorales presentado a inicios de año se planteaban varias condiciones para una eventual reforma.
Entre ellas, reglas iguales para todos los partidos, evitar la sobrerrepresentación legislativa y garantizar la independencia de las autoridades electorales.
También señaló que el proyecto rechazado podía debilitar al árbitro electoral y no contemplaba medidas como la segunda vuelta presidencial, propuesta que, según dijo, permitiría construir mayorías más sólidas para la gobernabilidad democrática.
Durante el intercambio con la prensa, la presidenta de la Mesa Directiva calificó la sesión como “histórica”, al considerar que reflejó el funcionamiento del sistema democrático mexicano.
“Se pueden fijar posiciones ideológicas y de partido, y ganan o no las mayorías en función de lo que establece la Constitución”, afirmó.
Para López Rabadán, el resultado confirma que las grandes reformas electorales en México han surgido históricamente del consenso entre fuerzas políticas, no de una sola bancada.
Recordó que las reformas que permitieron las alternancias presidenciales de 2000, 2012 y 2018 se construyeron con la participación de múltiples partidos.
A pesar del rechazo de la iniciativa presidencial, el debate sobre cambios al sistema electoral continuará en el Congreso.
De acuerdo con la Mesa Directiva, actualmente existen 49 iniciativas en materia electoral registradas en la Cámara de Diputados, presentadas por distintos partidos políticos e incluso por organizaciones ciudadanas.
Una de ellas corresponde a una iniciativa ciudadana del colectivo “Salvemos la Democracia”, respaldada por más de 136 mil firmas.
Todas estas propuestas deberán seguir el proceso legislativo en comisiones antes de ser discutidas eventualmente en el pleno.
La presidenta de la Mesa Directiva recordó que, si se busca que una reforma electoral tenga impacto en los comicios de 2027, deberá aprobarse al menos 90 días antes del inicio del proceso electoral.
Esto deja un margen legislativo relativamente corto para que el Congreso analice nuevas propuestas o construya acuerdos entre las distintas fuerzas políticas.
Por ahora, el fracaso de la reforma electoral representa uno de los primeros reveses legislativos para el gobierno de Sheinbaum, y evidencia tensiones dentro del propio bloque que llevó a Morena al poder.
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