COLIMA.- El trastorno bipolar es uno de los padecimientos de salud mental que con mayor frecuencia se malinterpreta en la vida cotidiana. Cambios normales de humor suelen confundirse con esta enfermedad, lo que genera desinformación y estigmas en torno al diagnóstico y tratamiento, explicó Guillermo Blanco Govea, Comisionado Estatal de Salud Mental y Adicciones en Colima, durante una entrevista con AF Medios.

El especialista señaló que el uso coloquial del término “bipolar” para describir cambios emocionales momentáneos es incorrecto, ya que este trastorno implica alteraciones profundas y prolongadas en el estado de ánimo.

“El trastorno bipolar se llama así porque existen dos polos emocionales: la depresión y la manía. No se trata de cambios de humor en un mismo día, sino de episodios que pueden durar semanas”, explicó.

De acuerdo con el comisionado estatal, la enfermedad suele iniciar con episodios depresivos. Durante estas etapas, la persona puede pasar al menos dos semanas sintiéndose triste la mayor parte del día, además de experimentar pérdida del interés o placer en actividades que antes disfrutaba.

Posteriormente puede presentarse la fase opuesta, conocida como manía, caracterizada por un estado de euforia o felicidad exagerada, exceso de energía y una sensación de confianza desbordada.

En esta etapa, explicó Blanco Govea, las personas pueden dormir muy poco, tener múltiples ideas al mismo tiempo, iniciar proyectos de forma impulsiva o desarrollar pensamientos grandiosos sobre sus capacidades.

“En la manía aparece una euforia intensa; la persona siente que puede hacerlo todo, que tiene muchas ideas y mucha energía, pero también pueden surgir delirios, ideas de grandeza o incluso alucinaciones”, detalló.

A diferencia de lo que comúnmente se cree, los episodios de depresión y manía no necesariamente ocurren de forma consecutiva ni en un mismo periodo. A lo largo de un año puede haber varios episodios depresivos y uno de manía, o viceversa.

El especialista también explicó que existe un trastorno relacionado conocido como ciclotimia, en el que los cambios de estado de ánimo ocurren con mayor rapidez, aunque tampoco se presentan en cuestión de horas o dentro de un mismo día.

Debido a la complejidad del diagnóstico, Blanco Govea enfatizó que no es recomendable etiquetar a una persona con trastorno bipolar sin una valoración profesional. El diagnóstico debe realizarse mediante evaluación médica y psicológica especializada.

Además, explicó que el tratamiento farmacológico debe ser cuidadosamente supervisado por un especialista, ya que en algunos casos los medicamentos antidepresivos pueden desencadenar episodios de manía si el paciente padece bipolaridad.

En casos más severos, especialmente cuando se presentan delirios o conductas de riesgo, puede requerirse hospitalización breve para estabilizar al paciente mediante tratamiento farmacológico.

El comisionado estatal indicó que los medicamentos utilizados en estos casos pueden incluir estabilizadores del estado de ánimo como el litio, así como antipsicóticos que ayudan a controlar la manía y las ideas delirantes.

“El trastorno bipolar no se cura, pero sí puede controlarse con tratamiento y seguimiento médico constante”, afirmó Blanco Govea, quien destacó que la adherencia al tratamiento es clave para mantener la estabilidad emocional.

Entre los desafíos más comunes se encuentra la resistencia al tratamiento durante los episodios de manía, ya que en esa fase las personas suelen sentirse muy productivas y no perciben que estén enfermas.

Sin embargo, la falta de atención médica puede generar consecuencias importantes, ya que durante la manía pueden presentarse conductas impulsivas, descuido del autocuidado, alteraciones del sueño y desgaste físico y emocional.

El especialista destacó que, con el tratamiento adecuado, las personas con trastorno bipolar pueden llevar una vida plenamente funcional en ámbitos laborales, educativos y sociales.

“Mientras la persona esté fuera de los episodios de manía o depresión puede desempeñarse de manera completamente funcional. No se le deben limitar sus derechos ni oportunidades”, subrayó.

También advirtió que este trastorno puede estar relacionado con otras problemáticas de salud mental, como autolesiones o conductas suicidas, por lo que es fundamental identificar los síntomas y buscar atención especializada.

Finalmente, Blanco Govea reiteró que la información correcta y el acceso a servicios de salud mental son fundamentales para enfrentar este tipo de trastornos y reducir el estigma que aún persiste en la sociedad.

“No debemos hacer diagnósticos por nuestra cuenta ni automedicarnos. El juicio médico considera múltiples factores y es el profesional quien puede determinar el tratamiento adecuado”, concluyó.

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