CDMX.- Los quelites forman parte de la riqueza alimentaria y biocultural de México, donde se consumen más de 350 especies de estas plantas, caracterizadas por sus diversos sabores, aromas y propiedades nutricionales, informó la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader).
La dependencia federal destacó que la palabra quelite proviene del náhuatl quílitl, término que hace referencia a una planta tierna y comestible. Su consumo tiene un profundo arraigo, particularmente en las comunidades rurales, donde los conocimientos sobre su recolección y preparación se han transmitido de generación en generación.
Entre los quelites más conocidos se encuentran el pápalo, verdolaga, quintonil, huauzontle, quelite cenizo, epazote, chaya, chipilín, romerito y hoja santa, utilizados de distintas maneras en la gastronomía mexicana.
Por ejemplo, el pápalo suele consumirse fresco y acompañar tacos; las verdolagas son utilizadas en diferentes guisos, entre ellos las preparadas con carne de cerdo; mientras que el huauzontle tradicionalmente se cocina capeado con huevo.

El epazote, por su aroma característico, se emplea como condimento, principalmente en los frijoles; el chipilín forma parte de preparaciones tradicionales del sur del país, como los tamales; y los romeritos son protagonistas de uno de los platillos típicos de la temporada decembrina.
La Sader señaló que, además de su importancia gastronómica, dependiendo de la especie los quelites pueden aportar fibra dietética, vitaminas A, C y algunas del complejo B, así como minerales como hierro y calcio.
También pueden contener antioxidantes y, en determinadas especies, proteínas y pequeñas cantidades de ácidos grasos como Omega 3 y Omega 6, por lo que su incorporación puede contribuir a mantener una alimentación variada y equilibrada.
La dependencia resaltó además que estas plantas representan parte de los conocimientos tradicionales y de la diversidad agrícola del país, por lo que su consumo también contribuye a mantener vivas prácticas alimentarias que han formado parte de la cultura mexicana durante generaciones.
Finalmente, Agricultura invitó a la población a conocer y consumir las distintas variedades disponibles en mercados y comunidades, ya sea como condimento, guarnición o ingrediente principal, lo que además permite respaldar el trabajo de las productoras y productores del campo mexicano.
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