COLIMA.- Más que un espectáculo de música y danza, cada presentación del Ballet Folklórico de la Universidad de Colima representa una oportunidad para reencontrarse con las raíces, la historia y la identidad cultural de México, a través de una propuesta artística que ha trascendido generaciones y fronteras durante más de cuatro décadas.

Así lo expresó Cristian Azael Gutiérrez Vega, director de esta reconocida agrupación universitaria, quien en entrevista con AFmedios compartió parte de la historia, los retos y el trabajo que existe detrás de cada función, así como la importancia de acercar este patrimonio artístico a nuevos públicos.

El director reconoció que, pese al prestigio que el ballet ha construido dentro y fuera del país, todavía existen colimenses que no han tenido la oportunidad de disfrutar una de sus presentaciones, por lo que mantener el vínculo con la sociedad representa una tarea permanente.

Explicó que la agrupación, fundada por el maestro Rafael Zamarripa, forma parte de la historia cultural de Colima y de la vida de numerosas generaciones de universitarios que han participado como bailarines, músicos, cantantes y colaboradores.

A lo largo de más de 40 años, muchos de sus integrantes han continuado sus caminos profesionales en distintas actividades, pero conservan el vínculo con una institución que ha contribuido a proyectar la cultura mexicana.

De bailarín a director: una vida dedicada al ballet

La historia de Cristian Azael Gutiérrez Vega dentro del Ballet Folklórico comenzó en 1995, cuando recibió una invitación del propio Rafael Zamarripa para incorporarse a la compañía.

Antes de su llegada participaba en una agrupación dirigida por César Cárdenas, quien también había formado parte del ballet universitario.

Desde entonces, su trayectoria ha estado estrechamente relacionada con la agrupación, primero como bailarín y posteriormente en actividades de entrenamiento, logística y operación, hasta asumir la dirección hace aproximadamente tres o cuatro años.

Entre sus experiencias sobre el escenario recuerda especialmente haber interpretado el emblemático Son de la Iguana, una de las piezas más representativas del repertorio de la compañía.

Explicó que se trata de un son tradicional colimense al que el ballet ha dado una proyección particular mediante su propuesta escénica, convirtiéndolo en uno de los cuadros más identificados por el público.

Su experiencia como intérprete también le ha permitido conocer las exigencias físicas, artísticas y emocionales que implica formar parte de una compañía de estas características.

Hasta 100 personas hacen posible cada espectáculo

Aunque el público observa principalmente a los bailarines sobre el escenario, detrás de cada función existe una estructura que puede reunir entre 80 y 100 personas.

La compañía cuenta con bailarines, cantantes, integrantes del coro, músicos del Mariachi Universidad y especialistas capaces de interpretar distintos géneros musicales, desde sones jarochos hasta ritmos norteños y música de inspiración precolombina.

A ellos se suma el personal técnico responsable de iluminación, sonido, escenografía y tramoya, cuyo trabajo resulta indispensable para construir cada espectáculo.

Gutiérrez Vega explicó que la preparación es permanente y requiere una disciplina diaria que combina entrenamiento físico, desarrollo técnico y ensayos del repertorio.

La resistencia, fuerza, coordinación y precisión de los movimientos son elementos esenciales para lograr las interpretaciones que finalmente llegan al escenario.

Además, la preparación de cada temporada comienza aproximadamente seis meses antes, cuando se seleccionan los cuadros, se revisan las transiciones y se trabaja para que bailarines, cantantes y músicos dominen cada una de sus intervenciones.

El director destacó que la calidad artística no depende únicamente del talento individual, sino del compromiso colectivo y de la constancia de todos los integrantes.

Cada presentación es irrepetible

Uno de los aspectos que Gutiérrez Vega considera más valiosos de la danza es su carácter efímero, pues ninguna función puede repetirse exactamente de la misma manera.

Aunque un cuadro coreográfico se presente en distintas ocasiones, la energía, la interpretación y las emociones de quienes participan hacen que cada encuentro con el público sea diferente.

“La danza, al ser efímera, cada presentación es única”, expresó.

Explicó que los integrantes permanecen distintos periodos dentro de la compañía y que cada generación aporta su propia manera de interpretar las piezas, lo que permite mantener vivo un repertorio construido durante décadas.

Esta renovación también se refleja en las temporadas que ofrece el ballet, pues las presentaciones de primavera y otoño cuentan con programas diferentes.

Mientras la temporada de primavera se desarrolla principalmente durante los fines de semana, la de otoño tiene como característica realizarse los miércoles, con espectáculos más breves y sin intermedio.

La intención, explicó, es ofrecer una alternativa cultural a mitad de semana, que permita al público romper con la rutina y disfrutar una experiencia artística.

Los ángeles prehispánicos de Alejandro Rangel regresan al escenario

Para el cierre de la temporada de otoño, programado este miércoles 21 de octubre, el Ballet Folklórico de la Universidad de Colima presentará un espectáculo que incluye uno de sus cuadros más especiales, inspirado en la obra del artista colimense Alejandro Rangel Hidalgo.

Gutiérrez Vega explicó que esta propuesta escénica surgió en 1995, cuando Rafael Zamarripa tomó como referencia una serie de estampas de ángeles con inspiración prehispánica creadas por Rangel.

Estas imágenes, que incorporan elementos de las culturas precolombinas de México, alcanzaron proyección internacional al ser utilizadas por UNICEF.

A partir de esa inspiración, Zamarripa desarrolló una propuesta coreográfica interpretada por diez bailarinas, quienes trasladan al escenario parte del universo visual del artista colimense.

El director precisó que este cuadro forma parte de un programa más amplio, que también incluye repertorio nacional, interpretaciones del coro dirigido por Jaime Quintero y acompañamiento musical del Mariachi Universidad.

La presentación busca ofrecer una experiencia que combine música en vivo, danza, vestuario, iluminación y elementos de la tradición mexicana.

El arte también alimenta el espíritu

Durante la entrevista, Gutiérrez Vega destacó que asistir al teatro representa mucho más que observar una sucesión de bailes.

Explicó que desde el momento en que se escucha la tercera llamada y se oscurece la sala, los sentidos del espectador comienzan a concentrarse en lo que ocurre sobre el escenario.

La música, los colores, los movimientos y la energía de los intérpretes generan una conexión que puede despertar emociones profundas y fortalecer el vínculo con la identidad cultural.

Consideró que estas experiencias permiten al público descubrir sensaciones que muchas veces permanecen alejadas de la vida cotidiana.

Para el director, el propósito de la compañía no termina con el dominio de una coreografía, sino cuando el trabajo de los artistas consigue establecer una conexión genuina con quienes asisten a las funciones.

Señaló que esa respuesta del público es una de las mayores satisfacciones que pueden experimentar los integrantes del ballet, tanto en sus presentaciones en Colima como en otros escenarios nacionales e internacionales.

Última función de otoño será este miércoles

El Ballet Folklórico de la Universidad de Colima cerrará su temporada de otoño este miércoles 21 de octubre, a las 19:30 horas, en el Teatro Universitario Coronel Pedro Torres Ortiz.

El espectáculo tendrá una duración aproximada de 65 a 70 minutos, sin intermedio, y está dirigido a toda la familia.

Gutiérrez Vega informó que se encuentra disponible una promoción permanente de dos boletos por el precio de uno, exclusiva para compras realizadas en línea mediante la plataforma Colima Tickets.

Los interesados también podrán adquirir sus entradas directamente en la taquilla del teatro, que abrirá dos horas antes de la función, aunque la promoción no aplica en ese punto de venta.

Finalmente, el director invitó a los colimenses a aprovechar esta última presentación del año y acercarse a una agrupación que, durante más de cuatro décadas, ha mantenido viva una parte importante del patrimonio artístico y cultural de la entidad.

Recordó que cada función representa el resultado de meses de preparación, disciplina y entrega, pero sobre todo una oportunidad irrepetible para compartir con el público la riqueza de las tradiciones mexicanas.

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