COLIMA.- La temporada de lluvias en Colima no sólo implica calles mojadas y cambios en las actividades cotidianas. Para perros y gatos, la combinación de humedad elevada, calor y precipitaciones puede incrementar la exposición a parásitos, enfermedades de la piel, problemas gastrointestinales e incluso golpes de calor, advirtió Juan Augusto Hernández Rivera, profesor de Tiempo Completo de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad de Colima e Investigador Nacional Nivel II-SECIHTI.

Durante una entrevista con AFmedios, el especialista explicó que las condiciones climáticas de Colima requieren especial atención, pues durante el temporal la humedad puede superar el 80 por ciento. Entre los riesgos mencionó la presencia de pulgas, garrapatas y mosquitos capaces de transmitir diferentes enfermedades a los animales.

Uno de los hábitos que puede parecer inofensivo es permitir que las mascotas beban agua acumulada en charcos. Hernández Rivera señaló que estos sitios pueden convertirse en fuentes de exposición a distintos agentes que ocasionan problemas gastrointestinales y parasitarios, por lo que recomendó proporcionarles siempre agua limpia, incluso cuando salen a caminar.

El especialista señaló que cuando un perro se moja durante la lluvia es recomendable secarlo completamente, ya que permanecer húmedo puede favorecer problemas de piel, hongos y parásitos. Algunas señales de alerta son rascado constante, pérdida de pelo, mal olor o lesiones en la piel.

También recomendó revisar periódicamente orejas y piel para detectar pulgas o garrapatas. Explicó que estos vectores pueden transmitir enfermedades que afectan las células sanguíneas y eventualmente provocar anemia, además de que algunas infecciones avanzan de manera gradual y pueden reflejarse inicialmente en cambios de apetito o comportamiento.

¿Perros en las azoteas? “Definitivamente no”

Otro de los temas abordados fue la permanencia de perros en azoteas. Hernández Rivera explicó que una techumbre, particularmente cuando se trata de lámina, no necesariamente brinda protección suficiente frente al calor, además de que por estos espacios puede circular fauna que representa otros riesgos sanitarios.

Al preguntarle directamente si un perro puede vivir sin problemas en una azotea mientras tenga agua, alimento y sombra, respondió: “Definitivamente no”. Añadió que las mascotas necesitan paseos, atención veterinaria y cuidados periódicos, además de condiciones adecuadas para su bienestar.

Aunque llueva, puede haber golpe de calor

El veterinario también desmintió la idea de que la lluvia elimina el riesgo de estrés calórico. Explicó que en Colima puede continuar una sensación térmica elevada después de las precipitaciones y un animal puede presentar problemas para disipar su calor corporal.

El riesgo no desaparece necesariamente en perros de pelo corto y puede agravarse en animales con sobrepeso. Los perros regulan buena parte de su temperatura mediante el jadeo, por lo que disponer permanentemente de agua limpia resulta fundamental.

Cohetes también afectan su bienestar

De cara a las celebraciones patrias, Hernández Rivera pidió considerar los efectos que tienen los cohetes y sonidos intensos en las mascotas.

Estos estímulos pueden generar miedo, inseguridad, pérdida del apetito e incluso cambios en la relación del animal con sus propietarios.

Entre las medidas recomendadas están cerrar ventanas, proporcionarles un sitio seguro y disminuir los estímulos externos. También señaló que existen opciones de música diseñadas para favorecer la relajación de perros y gatos.

Alimentación y desparasitación también importan

La humedad puede afectar incluso el alimento que permanece expuesto, favoreciendo la aparición de hongos y posibles problemas intestinales. Por ello, recomendó mantenerlo en un sitio fresco, seco y protegido, además de procurar una alimentación equilibrada.

También rechazó el mito de que una mascota que permanece dentro de casa no necesita desparasitación, pues los propios integrantes de la familia pueden introducir agentes del exterior mediante zapatos, ropa y otros objetos. El programa de desparasitación, precisó, debe establecerse de acuerdo con las necesidades particulares de cada animal.

Finalmente, Hernández Rivera recordó que tener una mascota implica inversión económica, pero también tiempo y responsabilidad: alimentarla adecuadamente, pasearla, mantener su esquema de atención veterinaria y procurar condiciones apropiadas para su bienestar.

“Es un ser vivo que te da cariño, que te da paz, que te da alegría”, expresó el especialista, quien invitó a la población a acercarse a profesionales de la medicina veterinaria ante cualquier problema de salud y evitar la automedicación de los animales.

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