COLIMA.- Revisar las mochilas, sí, pero también mirar lo que ocurre en casa, atender la salud mental de los estudiantes, fortalecer la comunicación familiar y detectar a tiempo cambios de conducta. Esas fueron algunas de las principales opiniones expresadas por lectores de AFmedios tras el sondeo realizado a raíz del incidente ocurrido en la Secundaria José Vasconcelos, en Villa de Álvarez.

AFmedios preguntó a sus lectores si, después de la agresión en la que un alumno lesionó a un compañero y a una prefecta, consideran necesario implementar el denominado operativo mochila como medida preventiva en los planteles escolares.

Las respuestas mostraron un respaldo importante a las revisiones; sin embargo, una parte de los participantes advirtió que concentrar la prevención exclusivamente en lo que los estudiantes llevan dentro de sus mochilas dejaría fuera otros factores relacionados con la violencia escolar.

Uno de los planteamientos que se repitió fue que la prevención debe comenzar en casa. Lectores señalaron que madres y padres deberían conocer qué llevan sus hijos a la escuela, pero también estar atentos a sus amistades, comportamiento, estado de ánimo y problemas cotidianos.

“La revisión de mochila se debe realizar desde los hogares”, comentó Carlos, quien consideró que las familias tendrían que revisar diariamente lo que llevan sus hijos, no únicamente para detectar objetos que representen un riesgo, sino también para conocer sus necesidades escolares y de bienestar.

En un sentido similar, Lorena consideró que la revisión puede funcionar como medida preventiva, pero puso el acento en la educación, el respeto y la tolerancia desde el hogar. También llamó a los padres a dedicar tiempo para preguntar a sus hijos cómo se sienten y cómo les fue durante su jornada escolar.

Otros comentarios fueron todavía más allá de revisar objetos. Una lectora resumió esta postura señalando que las familias deberían observar tanto la mochila como el estado de ánimo y la salud mental de sus hijos, incluyendo señales como no querer asistir a la escuela o permanecer constantemente enojados.

Psicólogos y atención emocional, entre las propuestas

La salud mental fue otro de los temas recurrentes. Algunos participantes propusieron reforzar la presencia de profesionales de psicología y trabajo social en los planteles, así como desarrollar mecanismos para detectar problemas emocionales y conductuales.

Una participante planteó que, además del operativo mochila, deberían utilizarse instrumentos para evaluar dificultades emocionales y de conducta entre los estudiantes.

Otros lectores consideraron necesario realizar actividades que permitan a los adolescentes expresar frustraciones y emociones, identificar posibles casos de riesgo y darles seguimiento. También hubo quienes propusieron combinar la revisión de mochilas con talleres dirigidos a conocer qué ocurre con los estudiantes tanto dentro como fuera de la escuela.

“No basta con revisar la mochila”, expresó otra participante, quien sostuvo que los padres también tienen la responsabilidad de conocer los sentimientos y preocupaciones que cargan sus hijos.

Mochilas transparentes y hasta detectores de metales

Entre las respuestas también surgieron propuestas para incrementar las medidas de seguridad en los accesos escolares.

Una lectora planteó utilizar mochilas transparentes y efectuar revisiones preventivas al ingreso de los planteles, al considerar que facilitarían la detección de objetos no permitidos. Otros fueron todavía más lejos y propusieron instalar detectores de metales.

La razón, argumentaron algunos participantes, es que un objeto peligroso no necesariamente tendría que encontrarse dentro de una mochila. Por ello hubo quienes consideraron insuficiente limitar cualquier protocolo de seguridad exclusivamente a revisar bolsos escolares.

También aparecieron posturas que cuestionaron la efectividad de las revisiones si se realizan de manera rutinaria o predecible, al considerar que podrían buscarse otras formas de ocultar objetos. Una de las alternativas planteadas fue establecer sistemas de detección similares a los utilizados en otros espacios con controles de acceso.

El debate va más allá de una mochila

Las respuestas al #SondeoAF dejaron ver que, para numerosos lectores, el debate abierto después de lo ocurrido en la secundaria de Villa de Álvarez no se reduce a responder “sí” o “no” al operativo mochila.

Aunque hubo numerosas expresiones favorables a retomarlo como una herramienta preventiva, también se insistió en que la seguridad escolar requiere la participación de padres de familia, docentes y autoridades, además de mecanismos para atender la salud mental, problemas de convivencia y posibles situaciones de acoso escolar.

En ese sentido, una de las opiniones sostuvo que el problema debe analizarse con mayor profundidad y que, además de aplicar una revisión de mochilas, tendría que investigarse qué circunstancias originaron la agresión.

Así, entre mochilas, protocolos y controles de acceso, buena parte de las respuestas coincidió en un punto: la prevención no termina en la puerta de la escuela ni comienza únicamente cuando ocurre una agresión; también pasa por observar, escuchar y acompañar a niñas, niños y adolescentes desde casa.

Derechos Reservados AF