ESCOLLERA / 2021, recambio generacional en la política porteña

Por Edgar Cazares

En días recientes Ximena Figueroa Tene conocida popularmente como Ximena Hilton cimbró a la política tradicional del puerto al anunciar, de buenas a primeras, que desea ser presidenta municipal.

Por muchas razones la ex seleccionada estatal de volibol es muy apreciada por gran parte de la sociedad porteña pero especialmente por su trato amable y porque se ha encargado de cumplir los sueños de belleza de incontables damas manzanillenses.

En sí la historia de Ximena es la de una persona que constantemente ha tenido que superar escollos hasta convertirse en alguien de provecho y de gran éxito en todos los sentidos. Nadie le ha regalado nada, por el contrario todo lo que tiene le ha costado sangre, sudor y lágrimas. Guardando las proporciones es la historia de la cenicienta hecha realidad.

Y puede también jugar el papel de cenicienta en el mundo de la política, un ambiente plagado de viejos lobos de mar, que ofrece casi siempre las mismas caras y que por ende la ciudadanía ve con desconfianza a parte de éstos.

A algunos por sus pésimos resultados en la administración pública, a otros por haber desilusionado a las mayorías y a otros porque no quieren soltar el hueso. Es ahí donde la Hilton y sus seguidores han encontrado un nicho de oportunidad.

A decir verdad las huestes del Partido Verde animaron a la estilista manzanillense a dar ese paso para salir a anunciar públicamente sus aspiraciones y no sé ve cómo ese movimiento pueda pararse en seco. Porque tal parece ahora ya nada detendrá el nuevo reto que se ha planteado Ximena Hilton junto con sus no pocos simpatizantes.

*Coincido con un conocido líder sindical del estado quien hace poco afirmó públicamente “en la política del puerto corremos el riesgo de pasar de los cacicazgos a la era de los juniors”.

No son pocos los que por estos lares piensan que, teniendo dinero de sobra –heredado generalmente por el esfuerzo de sus progenitores-, pueden conseguir lo que sea estirando únicamente la mano, menospreciando la experiencia, visión y méritos de las generaciones del ayer.

Ahí está el caso del empresario mueblero que dice que quiere comenzar a hacer algo por la ciudad. Cabe la pregunta si su afán es contribuir al progreso del municipio ¿qué lo ha detenido hasta ahora?

O bien cabría cuestionarle ¿sólo con un puesto público y con presupuesto público se puede trabajar en bien del prójimo? ciertamente el amargo legado de ciertos caciques políticos locales, estatales y hasta nacionales podrían orillar a la gente de nuevo a tomar decisiones desesperadas y decantarse por perfiles mesiánicos. Ya sucedió en parte en el 2018 y los resultados, no muy favorables qué digamos, saltan a la vista.

*Hablando de cacicazgos. No hace muchos días un líder del magisterio local, que no ceja en su intento de seguir aspirando a vivir del erario público manifestó, sobrado, que se sentiría muy cómodo sirviendo a la gente desde una curul en el congreso del estado.

Pues quién no. Ganando más de 100 mil del águila por mes cualquiera. Por cierto el político de marras ya lo intentó en el 2018 y pese a tener al aparato de su parte, el respaldo de los maestros y todos los recursos a su alcance fue bateado aparatosamente por el pueblo.

Pero no hay peor ciego que el que no quiere ver: el señalado ha dado muestras de que lo va a volver intentar. La necedad en su máximo esplendor.

APUNTES DESDE LA COSTA

*La inesperada muerte de Diego Armando Maradona ha cimbrado a la opinión pública mundial. Porque más allá de sus proezas deportivas el pelusa caló hondo en la cultura popular, especialmente en el mundo latino, sin olvidar su exitosa incursión en las ligas de elite conquistando lo que puso el mundo a sus pies.

Para los argentinos y los napolitanos el barrilete cósmico es una figura que trasciende lo deportivo, alcanzando por su legado las características de una deidad, de un mito, de una leyenda. Fue casi como la reencarnación moderna de los dioses griegos: entes con muchas virtudes y también con sus defectos.

El Diego fue un hombre, como todos, con luces y sombras pero que para su suerte, y dichas de millones, supo hacer magia con el balón hasta alcanzar la cima, ese lugar al que muy pocos acceden.

Lamentablemente el diez gran parte de su existencia se sintió muy solo allá en el Olimpo. Y tal parece, sin la intención de juzgarle, que eso lo llevó a cometer excesos y su ya conocida autodestrucción.

Acá prefiero recordarle por su prodigiosa pierna zurda que le permitía andar por los engramados con el balón cosido al pie. A final de cuentas fue su desempeño dentro de las canchas lo que sirvió de inspiración para millones de jóvenes. Descanse en paz.

Gracias por el favor de su atención. Sus comentarios a edgar.cazares.afmedios@gmail.com