Frases de oro // Del mundial al estatal
Por Jorge Arturo OROZCO SANMIGUEL*
Durante semanas escuchamos el mismo discurso. México iba al Mundial con pocas expectativas. Los pronósticos eran reservados y los especialistas encontraban más razones para la cautela que para el optimismo. Sin embargo, el fútbol volvió a recordarnos una de las lecciones más incómodas: los partidos no se ganan antes de jugarlos.
La Selección Mexicana sorprendió. No sólo por avanzar y competir de tú a tú, sino por ir rompiendo barreras que parecían inalcanzables. Llegaron resultados históricos, aparecieron nuevos referentes, se escribieron capítulos inéditos y el equipo terminó convirtiéndose en uno de los protagonistas del mundial. Lo que parecía improbable terminó siendo posible.
La política debería aprender de eso. En Colima acaba de comenzar otro torneo: la disputa por la coordinación estatal de la Cuarta Transformación. Y, como sucede casi siempre, ya hay quienes hablan de favoritismos, candidaturas amarradas y decisiones tomadas antes de tiempo.
No es un secreto que existe una aspirante señalada como la favorita del gobierno estatal. Ni siquiera lo es porque ella misma lo ha reconocido públicamente. Su estructura, presencia y respaldo institucional la colocan naturalmente en esa posición.
Pero las contiendas rara vez se definen únicamente por quién parte adelante.
La inscripción de la otra aspirante morenista dejó ver algo que quizá muchos intentaban ocultar: el Movimiento de Regeneración Nacional no llega completamente unido a este proceso. Existen grupos, liderazgos y respaldos distintos. Mientras una representa la fuerza del ámbito estatal, la otra evidencia que también existen apoyos importantes desde la esfera nacional. Si no existieran esas condiciones, difícilmente habría decidido entrar a la competencia. Y cuando un movimiento comienza a mostrar sus diferencias internas, deja de ser el bloque compacto que durante años parecía invencible.
Mientras eso ocurre, hay un actor que avanza prácticamente sin hacer ruido. Joel Padilla Peña y el Partido del Trabajo muestran una imagen completamente distinta; se observa un partido alineado. Su reciente campaña de afiliación encontró una respuesta que vale la pena observar con atención, no porque una afiliación garantice votos, sino porque revela capacidad de organización y movilización.
En política, esa capacidad suele ser mucho más valiosa de lo que aparenta. Durante años se ha creído que el PT depende electoralmente de Morena. Es verdad que la alianza le ha permitido crecer, pero también es cierto que el partido ha construido una estructura propia que hoy parece más sólida que la del propio movimiento guinda. Ahí está la diferencia.
Mientras unos invierten tiempo resolviendo sus diferencias internas, otros fortalecen su organización. Eso no convierte automáticamente a Joel Padilla Peña en el próximo coordinador estatal. Tampoco significa que Morena haya perdido la ventaja que conserva por su fuerza electoral. Lo que significa es algo mucho más sencillo: las elecciones no se ganan en las encuestas, ni en los discursos, o en las fotografías de unidad. Se ganan cuando llega el momento de salir a la cancha.
La Selección Mexicana acaba de demostrar que los pronósticos sirven para alimentar programas de análisis, pero no para escribir el resultado final. Quizá esa sea también la mayor lección para la política colimense. Porque cuando todos miran al favorito o favorita, muchas veces dejan de observar al equipo que viene jugando mejor el partido; y entonces ocurre la sorpresa. La misma sorpresa que, semanas antes, parecía imposible. A lo mejor hoy decimos que Joel Padilla no gana la encuesta, ¿pero y si sí?
* Lingüista de profesión por la Universidad de Colima, con 12 años de experiencia dentro del ambiente político. Ha participado en campañas electorales como parte logística y estratégica de márquetin y comunicación política. Actualmente labora en departamentos de comunicación social, así como asesor de dichos temas.


















