CDMX.- Fotografías, videos, calificaciones, números telefónicos y hasta conversaciones en grupos escolares pueden contener información personal que debe manejarse con responsabilidad. Ante el creciente uso de herramientas digitales en las escuelas, proteger los datos de niñas, niños y adolescentes se ha convertido en una tarea fundamental para docentes y comunidades educativas.
Una primera recomendación es pensar antes de publicar. Fotografías, videos o trabajos en los que aparezcan estudiantes no deberían difundirse sin contar con la autorización correspondiente, especialmente cuando el contenido permite identificarlos.
También es importante evitar la publicación o difusión innecesaria de nombres completos, números telefónicos, domicilios, calificaciones y otros datos personales que puedan comprometer la privacidad de los alumnos.
Cuidado con grupos y chats
Los grupos de mensajería utilizados con fines escolares también requieren medidas de protección. Es recomendable verificar quiénes forman parte de ellos y evitar compartir información de estudiantes con personas que no necesitan tener acceso a esos datos.
Otro punto importante es la selección de las aplicaciones y plataformas digitales utilizadas para actividades académicas. Antes de incorporar una herramienta tecnológica, conviene revisar qué información solicita, cómo la utiliza y cuáles son sus opciones de privacidad y seguridad.
Finalmente, docentes y adultos pueden contribuir a generar una cultura de protección de datos mediante el ejemplo, enseñando a los estudiantes a respetar su propia privacidad y la de sus compañeros, así como a pensar antes de compartir información en internet.
La protección de datos personales cobra especial relevancia cuando se trata de menores de edad. Por ello, una regla básica puede resumirse en una frase: los datos de los alumnos no son contenido; son información que debe protegerse.
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