China ejecuta a 11 miembros de la familia Ming por red de estafas en Myanmar

Pekín.-  China llevó a cabo la ejecución de 11 personas vinculadas a una de las redes criminales más notorias de estafas en línea operadas desde el norte de Myanmar, según informó la agencia estatal Xinhua y confirmaron múltiples fuentes internacionales.

Los condenados, entre ellos miembros clave de la llamada «familia Ming» (Ming family criminal group), fueron sentenciados a muerte en septiembre de 2025 por un tribunal intermedio de Wenzhou, en la provincia de Zhejiang (este de China).

Las ejecuciones se realizaron hoy tras la aprobación final del Tribunal Supremo Popular, que rechazó apelaciones.

Los crímenes incluyen: Homicidio intencional (responsables de la muerte de al menos 14 ciudadanos chinos, muchos de ellos trabajadores que intentaron escapar de los centros de estafas).
Detención ilegal y tortura.
Fraude telefónico y en internet (telecom fraud).
Operación de casinos y apuestas ilegales en línea.

La red, con base en la región de Kokang (cerca de la frontera chino-myanmarita, en áreas como Laukkai y Chinshwehaw), generó miles de millones de dólares a través de «compounds» o complejos de estafas donde se obligaba a víctimas —muchas chinas traficadas— a realizar fraudes románticos, inversiones falsas en criptomonedas y otros engaños dirigidos globalmente.

Entre los ejecutados destacan Ming Guoping y Ming Zhenzhen (líderes familiares), junto con otros como Zhou Weichang, Wu Hongming y Luao Jianzhang. La familia Ming era una de las «cuatro familias» mafiosas que dominaban estos «scam parks» en Myanmar, aprovechando el caos por la guerra civil y la protección de milicias locales alineadas con la junta militar.

Esta acción forma parte de una ofensiva mayor de Pekín contra las operaciones transfronterizas de ciberdelincuencia desde 2023: miles de chinos han sido repatriados y juzgados, y China ha presionado a Myanmar y otros países vecinos para desmantelar estos centros.

Las autoridades chinas destacan que el grupo causó muertes e lesiones a «muchas otras» personas, además de pérdidas económicas masivas.

Hasta el momento, no hay reacciones oficiales de Myanmar sobre las ejecuciones. Expertos ven esto como un mensaje disuasorio en la lucha contra una industria que ha explotado a decenas de miles de personas en el sudeste asiático.