COLIMA.- La preparación ante desastres naturales es una tarea permanente en la Universidad de Colima, donde más de 200 estudiantes participan activamente en la Brigada Universitaria de Protección Civil, un grupo voluntario que cada sábado pone en práctica los conocimientos adquiridos en materia de gestión de riesgos, primeros auxilios y atención a emergencias. Así lo explicó en entrevista Marcos Buenrostro Jr, director de Protección Civil Universitaria y Gestión de Riesgo de la institución, durante una jornada de simulacro realizada el sábado 7 de marzo en el campus central.
Ese día, el estudiantado culminaba un proceso de capacitación que se extendió durante tres semestres consecutivos. A lo largo de ese tiempo, los brigadistas acudieron cada semana a sesiones teóricas y prácticas para aprender sobre prevención, combate de incendios, rescate, atención a lesionados y organización en escenarios de desastre. La jornada concluyó con un ejercicio integral que simuló un sismo de magnitud 7.9 con epicentro en Coalcomán, un escenario que no resulta lejano para el estado.
“En estos tres semestres el estudiantado estuvo sábado con sábado acreditando y practicando temas de protección civil, de gestión de riesgos, de primeros auxilios y de atención a emergencias. Lo hacemos porque sabemos que vivimos en un estado con muchas amenazas y tenemos que prepararnos”, explicó Buenrostro Jr durante la entrevista.
El simulacro contempló la instalación de un puesto de mando desde donde se coordinaban las brigadas desplegadas en el campus, mientras la información fluía a través de radios de comunicación ante el supuesto colapso de las telecomunicaciones. En ese espacio se concentraban los reportes sobre personas lesionadas, el estado del personal brigadista y la disponibilidad de equipo médico o logístico.
La práctica también incluyó la instalación de un área de triage, un sistema de clasificación de víctimas que permite priorizar la atención según la gravedad de las lesiones. En ese lugar los brigadistas aplicaban un protocolo internacional que identifica a los pacientes mediante códigos de colores: rojo para los casos más graves, amarillo para lesiones moderadas y verde para quienes presentan afectaciones leves.
El objetivo de este sistema, explicó el director universitario, es evitar que los hospitales se saturen durante una emergencia mayor. “Si nosotros no hacemos este tipo de organización vamos a saturar los hospitales y los servicios de emergencia con personas que a lo mejor no requieren atención urgente”, señaló.

Durante el ejercicio, los estudiantes se organizaban en equipos de cinco integrantes que integran grupos de hasta 25 elementos, bajo una dinámica que combina disciplina operativa con formación técnica. De acuerdo con los instructores, este esquema permite que los brigadistas trabajen de forma ordenada incluso en escenarios caóticos.
La Brigada Universitaria de Protección Civil se ha convertido además en un semillero de talento para el ámbito profesional. Buenrostro explicó que muchos egresados han logrado integrarse posteriormente a empresas industriales o instituciones públicas en áreas de seguridad y prevención de riesgos.
“Cuando egresan ya traen experiencia operativa y eso se nota en el campo laboral. Las empresas valoran mucho la disciplina y la capacidad de organización que adquieren aquí”, comentó.
La experiencia adquirida en la brigada también ha tenido impacto fuera del ámbito universitario. Durante el sismo de 2022, brigadistas participaron en evaluaciones de daños junto a autoridades estatales en comunidades afectadas. Además, algunos exintegrantes regresan de manera voluntaria cuando ocurre una contingencia para apoyar en las labores de atención.
Entre los testimonios que reflejan la importancia de esta formación destaca el caso de Liz, estudiante de enfermería y brigadista universitaria, quien relató cómo los conocimientos adquiridos le permitieron salvar la vida de su hermano pequeño durante un atragantamiento.
“Si no fuera por la brigada yo creo que no sé qué hubiera pasado con mi hermano. Ese día había aprendido la maniobra de Heimlich y cuando se atragantó pude aplicarla”, relató la estudiante durante la demostración.
Para Buenrostro Jr, este tipo de experiencias demuestra que la capacitación no solo beneficia a la comunidad universitaria, sino que también se replica en los hogares de los brigadistas, fortaleciendo la cultura de prevención.
“La prevención es la base de todo. Lo ideal sería que nunca tuviéramos que montar un triage o atender una emergencia mayor, pero debemos estar preparados. Lo que buscamos es que esta cultura de protección civil se lleve también a las familias y a la sociedad”, subrayó.
Actualmente, la Universidad de Colima mantiene un calendario permanente de capacitación y coordinación con instituciones como el DIF estatal y las unidades municipales de protección civil. Según explicó el director, esta preparación ha permitido que ante eventos sísmicos recientes la comunidad universitaria responda de forma organizada.

Un ejemplo ocurrió durante el sismo de 2022, cuando más de 30 mil integrantes de la comunidad universitaria evacuaron instalaciones en los diez municipios donde tiene presencia la institución, registrándose solo una persona lesionada que fue atendida por brigadas internas.
El mensaje final de la jornada fue claro: la gestión del riesgo no es solo responsabilidad de las autoridades, sino una tarea colectiva.
“Protección Civil somos todos y todas. Si la ciudadanía se capacita y se organiza, los recursos de emergencia pueden utilizarse de manera más eficiente y podemos salvar más vidas”, concluyó Buenrostro Jr.
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