Apuntes de reportero
Por: Edgar TORRES
Sacar la cuenta de lo que nos cuesta estar hidratados en la zona metropolitana de Colima y Villa de Álvarez es un ejercicio apto para valientes. Si a usted se le ocurre la «locura» de comprar un garrafón de 20 litros en la tienda de conveniencia de la esquina, de esas marcas de renombre que salen en los comerciales, prepárese para desembolsar entre 45 y 65 pesos. Un lujito casi a la par de una salida al cine (¿exageré?), considerando que en una familia promedio ese garrafón dura lo que un suspiro en época de calor.
Por supuesto, la libre competencia siempre tan generosa nos ofrece los «ojos de agua» o expendios de autoservicio. Ahí la cosa baja a unos 11 o 15 pesos, nada mal a primera vista. La trampa está en la logística: hay que meter tres o cuatro garrafones al coche (si se tiene), lidiar con la espalda, gastar gasolina, hacer fila y, de paso, desinfectar los envases en casa lavándolos adecuadamente, secándolos adecuadamente y sellándolos adecuadamente. Es decir, lo que te ahorras en pesos lo pagas en terapia física y tiempo.
Por eso resulta un giro interesante que CIAPACOV decidiera desempolvar y rehabilitar esas plantas purificadoras públicas que llevaban años abandonadas juntando telarañas. Ahí el rellenado está en 5 pesos, con la bendición de la COESPRIS para asegurar que el agua sí sea potable y no una ruleta rusa digestiva.
Pero el remate de la historia viene con el lanzamiento de «Agua Bienestar». La propuesta del Gobierno del Estado e impulsada por el organismo operador busca llevar el garrafón de 20 litros hasta la puerta de la casa por 10 pesos en zonas clasificadas por el CONEVAL como de bajos recursos.
De acuerdo a lo señalado por la propia gobernadora, Indira Vizcaíno, en los Diálogos por la transformación, la entrega a domicilio de los garrafones arranca en una primera etapa son 17 colonias. En Colima le toca a Mirador de la Cumbre I y II, Moctezuma, Paraíso, Jardines del Sol, Tierra y Libertad, El Moralete, La Albarrada, De los Trabajadores, Patios del Ferrocarril y Lo de Villa. En la «Villa», pasan por Tierra y Libertad, Palo Alto, Buenavista, Del Valle y San Isidro.
La promesa: Dicen que para enero la lista sube a 34 colonias. Habrá que dar seguimiento para ver si el camión llega con la misma puntualidad con la que llegan los recibos.
En entrevista en Informe 24, Vladimir Parra afirmó que Agua Bienestar está en realidad en su tercera etapa, pues la primera consistió en los rescates de las purificadoras en colonias y comunidades; la segunda en la instalación de purificadoras en escuelas y la tarcera justo esta: la entrega a domicilio en colonias de bajos recursos con la aspiración de extenderlo a más colonias.
Dicen en el discurso oficial que esto se logró «gracias al manejo austero y honesto de los recursos». Más allá del adorno político habitual de la Cuarta Transformación, lo cierto es que aliviar el bolsillo en algo tan básico como el agua potable siempre se agradece. Que el agua es un derecho humano suena muy bonito en el papel; que el garrafón no te cueste un ojo de la cara en la vida real, eso sí es un avance.
Hasta aquí los apuntes de hoy.



















