Controlar la presión arterial alta: un problema que no es solo de pastillas

La ciencia detrás
Por: Efrén MURILLO ZAMORA

Tres de cada diez personas que toman medicamento para la hipertensión siguen teniendo la presión alta. No es que no se cuiden ni que el médico se haya equivocado. Controlar la presión arterial es más complicado de lo que parece.

La hipertensión afecta hoy a 1,400 millones de personas en el mundo, según el informe más reciente de la Organización Mundial de la Salud, y a casi 3 de cada 10 adultos en México, según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) más reciente. Es una de las principales causas de infarto, enfermedad cardiovascular y daño renal, y buena parte podría evitarse con mejor control.

Eso fue lo que quisimos entender en un estudio de nuestro grupo de investigación, publicado recientemente en la revista científica PLOS One. Analizamos información de más de 1,300 personas adultas en México, ya diagnosticadas con hipertensión y bajo tratamiento, y con datos de ENSANUT. La pregunta era qué distingue a quienes logran controlar su presión de quienes no lo consiguen.

Para responderla usamos algoritmos de aprendizaje automático, no chatbots como ChatGPT, sino modelos estadísticos que buscan patrones en datos y anticipan qué combinaciones de factores predicen si alguien tendrá la presión controlada. También usamos una herramienta que funciona como lupa, para saber cuánto pesa cada factor en la predicción y no quedarnos solo con el resultado sin entender por qué.

Los resultados coincidieron en algo consistente. La edad, el tiempo viviendo con hipertensión y el lugar de atención médica fueron los factores que más influyeron en el control de la presión. La edad no sorprende, el sistema cardiovascular cambia con los años, pero el tiempo de diagnóstico sí es revelador, porque entre más años lleva alguien con hipertensión, más difícil parece mantenerla a raya, probablemente por cambios estructurales en arterias y corazón que ocurren silenciosamente con el tiempo.

También encontramos que el nivel socioeconómico influye en el control de la presión. Las personas con nivel socioeconómico alto tuvieron significativamente menos probabilidad de tener la presión descontrolada que quienes tienen nivel socioeconómico bajo, incluso después de ajustar por edad, sexo y tiempo de diagnóstico, lo que sugiere que el acceso a mejores condiciones de vida pesa tanto como la biología.

El mejor modelo superó a los métodos estadísticos tradicionales para predecir quién tenía la presión descontrolada, y confirma algo que cada vez vemos más en salud pública. Estos algoritmos no reemplazan el conocimiento clínico, pero sí pueden afinarlo para identificar a quienes más lo necesitan.

Al final, el mensaje es simple aunque incómodo. Tomar la pastilla no es sinónimo de tener la presión a raya. Y ahí está la otra cara de la moneda, la mejor forma de no formar parte de esas tres personas de cada diez es la prevención. Medir la presión con regularidad, aunque no haya síntomas, mantener el tratamiento aun cuando uno se sienta bien, moverse más y cuidar la alimentación siguen siendo las herramientas más simples y efectivas, antes de que un algoritmo tenga que intervenir.

Puedes leer el artículo original en: https://doi.org/10.1371/journal.pone.0331565

Referencias:

Organización Mundial de la Salud, Informe mundial sobre hipertensión arterial 2025. https://iris.who.int/server/api/core/bitstreams/93b8e571-00a2-4de3-bb34-30f99b384816/content

Instituto Nacional de Salud Pública. Prevalencia de hipertensión arterial en México. https://insp.mx/avisos/prevalencia-de-hipertension-arterial-en-mexico