Claves para una paternidad responsable y una crianza positiva
Por: César Augusto GARCIA AVITIA
Cada año, el Día del Padre nos brinda una oportunidad para reconocer la importancia de quienes ejercen la paternidad y reflexionar sobre el papel que tienen en el desarrollo y bienestar de sus hijas e hijos.
Más allá de proveer recursos materiales, ser padre implica una responsabilidad profunda relacionada con el cuidado, la educación, el afecto y el acompañamiento. Desde la psicología, sabemos que la presencia activa y positiva de los padres tiene efectos duraderos en la salud emocional, social y psicológica de niñas, niños y adolescentes.
La paternidad responsable puede entenderse como el compromiso consciente de satisfacer las necesidades físicas, emocionales, educativas y sociales de los hijos e hijas. Esto implica asumir que criar no consiste únicamente en corregir conductas o imponer reglas, sino en construir una relación basada en el respeto, la confianza y el apoyo mutuo.
Uno de los pilares de la paternidad responsable es la presencia afectiva. Numerosas investigaciones han demostrado que los hijos no solo necesitan que sus padres estén físicamente presentes, sino que se involucren genuinamente en su vida cotidiana. Escuchar cómo les fue en la escuela, compartir actividades, interesarse por sus preocupaciones o simplemente dedicarles tiempo son acciones que fortalecen el vínculo y generan seguridad emocional.
Otro criterio fundamental es la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace. Los niños aprenden observando. Por ello, los padres son modelos de comportamiento. Valores como la honestidad, el respeto, la responsabilidad o la empatía se transmiten con mayor fuerza mediante el ejemplo que a través de los discursos.
En este contexto surge el concepto de crianza positiva, una forma de educar basada en el respeto a la dignidad de niñas, niños y adolescentes. La crianza positiva no significa ausencia de límites o permisividad. Por el contrario, implica establecer reglas claras y consistentes, pero desde el diálogo, la comprensión y el afecto, evitando prácticas basadas en el miedo, la humillación o la violencia.
La disciplina positiva busca enseñar en lugar de castigar. Cuando un niño se equivoca, el objetivo no debe ser únicamente sancionarlo, sino ayudarle a comprender las consecuencias de sus actos y desarrollar habilidades para tomar mejores decisiones en el futuro. Esto favorece la autonomía, la responsabilidad y el autocontrol.
Asimismo, la comunicación abierta es un elemento esencial. En un mundo donde niñas, niños y adolescentes enfrentan desafíos relacionados con las redes sociales, el acoso escolar, la violencia y la presión social, es importante que encuentren en sus padres personas con quienes puedan hablar sin temor a ser juzgados. Escuchar activamente y validar sus emociones fortalece la confianza y facilita la orientación en momentos difíciles.
También es importante reconocer que la paternidad no exige perfección. Todos los padres cometen errores y enfrentan desafíos. Lo verdaderamente relevante es la disposición para aprender, corregir y seguir construyendo una relación saludable con sus hijos e hijas. Pedir disculpas cuando es necesario, reconocer los propios límites y buscar apoyo cuando se requiere también son ejemplos valiosos para las nuevas generaciones.
En este Día del Padre, vale la pena recordar que uno de los mejores regalos que un padre puede ofrecer a sus hijos es su tiempo, su atención y su compromiso. La paternidad responsable y la crianza positiva no solo contribuyen al bienestar de niñas, niños y adolescentes, sino que ayudan a formar personas más seguras, empáticas y resilientes. Al final, ser padre no consiste únicamente en estar presente en momentos importantes, sino en construir, día tras día, una relación basada en el amor, el respeto y el cuidado.
César Augusto García Avitia
Profesor Investigador de Tiempo Completo de la Facultad de Psicología de la Universidad de Colima.
Licenciado en Psicología, Maestro en Psicología Aplicada, Maestro en Bioética y Doctor en Psicología.
Contacto: garciaavitia@ucol.mx



















