La importancia de la restauración del patrimonio cultural, urbano e histórico

La importancia de la restauración del patrimonio cultural, urbano e histórico
Por: Salvador Alejandro Ochoa López *

Uno de los momentos más importantes en la sensibilización patrimonial, sucede cuando ingresamos a la dinámica social de las calles: la visibilización de las bondades urbanas, arquitectónicas y artísticas que fueron consolidadas en los marcos de gestión institucionales públicos o privados, por tales motivos podremos mencionar a las esculturas, los murales, los edificios, templos, jardines, monumentos, fachadas antiguas, plazas, fuentes, o espacios para ser comprendidos en su profundidad histórica y cultural.

A lo previo, se fundamenta el sentido del consumo cultural, este factor turístico – económico – histórico comprende la dignificación del folclor de una sociedad, las costumbres, la gastronomía, el sistema de creencias, los productos artesanales, también se manifiestan mediante la psique comunitaria en la expresión imaginaria o plástica; otros comportamientos como la adaptación y búsqueda de trascendencia (algo natural como humanos), se demuestran en forma de memoria urbana. En palabras llanas, las ciudades aunado a sus dinámicas comienzan a leerse desde la óptica crítica, emocional o espiritual en el resguardo de información contenidas en las construcciones talladas por los antiguos alarifes, o los contemporáneos creadores, por tanto, ante esta herencia, la consciencia patrimonial debe solidificarse en acciones concretas: mantenimiento, restauración, conservación, difusión e investigación.

Uno de los Derechos Culturales legitimado en el Diario Oficial de la Federación (Ley General de Cultura y Derechos Culturales) publicada el 19 de junio de 2017, en su artículo 2 fracción VIII menciona:

“Promover entre la población el principio de solidaridad y responsabilidad en la preservación, conservación, mejoramiento y restauración de los bienes y servicios que presta el Estado en la materia”.

Nuestra responsabilidad como ciudadanos, en el ejercicio del civismo y la participación por acceder a disfrutar de la cultura, sostiene hacernos cargo de la protección de las expresiones urbanas, arquitectónicas y artísticas, porque son elementos nacionales que aportan identidad y protección a las producciones creativas o de infraestructura. Cabe señalar la oportunidad de anexar el sustento informativo de la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO, destacando lo indispensable del valor del respeto a las comunidades indígenas, originarias y afromexicanas, comprendiendo su riqueza de tradiciones además de étnica, indispensable en la densidad de la identidad glocal. El término de glocalidad (articulación entre lo global y lo local, nació en Japón en 1980) es fundamental en la comprensión de la restauración del patrimonio, definiéndose per se no sólo en los bienes restaurados (un monumento, mural, estatua, edificio), también en la renovación e innovación de elementos turísticos, lingüísticos, manifestaciones intangibles, para que estos nodos culturales atractivos (punto de intersección entre las expresiones, las costumbres, la gastronomía, o los paisajes naturales como ecosistemas protegidos) tengan mayor proyección hacia horizontes internacionales.

Ejemplos:

  1. Los 7 tesoros del Patrimonio Cultural de Colima (elegidos cuando nuestro Estado fue Capital Americana de la Cultura en 2014):
    1. La Petatera
    2. Comala
    3. Los Chayacates
    4. Salinas de Cuyutlán
    5. Teatro Hidalgo (aunque yo agregaría otros edificios de la ciudad)
    6. Ballet Folclórico de la Universidad de Colima
    7. Paisaje de los Volcanes
  2. La gastronomía de los Estados de la República Mexicana.
  3. La historia y sus hipótesis del origen de las ciudades (las trazas urbanas).
  4. Recorridos turísticos de las ruinas prehispánicas.
  5. Museos (se llevará a cabo el INAHFest 2026: el INAH informó que Colima será sede en las fechas del 4 al 6 de junio en el Museo Regional de Historia de Colima).

En síntesis, sin consumo cultural ni sustento económico obtenido por el turismo, no puede suceder la restauración, lo vuelve inviable. El motor financiero es indispensable para que pueda llevarse a cabo acciones de reparación, construcción o reconstrucción del patrimonio cultural tangible e intangible, sea urbano, histórico, o cultural, es decir, únicamente a través de la inversión monetaria es posible conservar nuestro patrimonio; el destino del dinero del turismo para fines de protección patrimonial debe ser una política central, sostenida mediante mecanismos financieros estables, transparentes y permanentes.

Salvador Alejandro Ochoa López *

  • Editor y diseñador de la revista “HISTÓRICA” de la Sociedad Colimense de Estudios Históricos (2025 – 2027).
  • Miembro de la Asociación Colimense de Periodistas y Escritores (ex editor y diseñador de la revista “LA LUCIÉRNAGA” 2023 – 2026)
  • Empleado sindicalizado (S.T.S.G.E) de Gobierno del Estado de Colima laborando en la Subsecretaría de Cultura.