JALISCO.- La Unidad Estatal de Protección Civil y Bomberos Jalisco compartió información relacionada al terremoto de 1806 en Zapotlán El Grande, señalando que la memoria histórica es un llamado a la prevención.

El 25 de marzo de 1806, en la entonces población de Zapotlán el Grande, se registró uno de los sismos más devastadores en la historia del occidente de México, conocido como el “Temblor de la Encarnación”.

De acuerdo con registros históricos, el movimiento ocurrió alrededor de las 4:27 de la madrugada, sorprendiendo a la población mientras aún descansaba o participaba en actividades religiosas. Su magnitud estimada de 7.5 lo convierte en un evento de gran intensidad, con efectos que trascendieron a varias localidades del sur de Jalisco.

El impacto fue catastrófico. Gran parte de las construcciones de la época —principalmente de adobe y mampostería— colapsaron. Uno de los episodios más trágicos fue el derrumbe del templo principal, donde se concentraba un número considerable de personas, lo que derivó en cientos, e incluso miles de víctimas.

Además de Zapotlán, poblaciones como Sayula, Tecalitlán y la propia Guadalajara reportaron daños significativos. Este evento dejó una huella profunda en la memoria colectiva y marcó un antes y un después en la historia regional.

Una región con historia sísmica activa

El sur de Jalisco forma parte de una zona de alta actividad sísmica, influenciada por la interacción de placas tectónicas en la costa del Pacífico y la cercanía con el Volcán de Colima. A lo largo de los siglos, se han registrado diversos sismos de consideración, lo que confirma que se trata de una región con riesgo latente.

Si bien es cierto que no es posible predecir con exactitud cuándo ocurrirá un sismo de gran magnitud, la historia nos demuestra que estos fenómenos son parte de la dinámica natural del territorio.

Prevención y preparación: una tarea permanente


Ante este contexto, la prevención y preparación se convierten en herramientas fundamentales para salvar vidas.

Desde la Unidad Estatal de Protección Civil y Bomberos Jalisco, se trabaja todos los días en:

  • El análisis, identificación y monitoreo de riesgos, con la participación de científicos y especialistas.
  • La generación de información estratégica para la toma de decisiones.
  • La difusión de medidas preventivas a través de diversos canales.
  • La capacitación comunitaria, fortaleciendo la cultura de la autoprotección.
  • Este esfuerzo busca que cada persona conozca los riesgos de su entorno y cuente con las herramientas necesarias para actuar antes, durante y después de una emergencia.

    Un llamado a la acción

La gestión del riesgo es una tarea compartida. Por ello, se invita a la población a:

  • Mantenerse informada sobre los riesgos en su comunidad.
  • Participar en simulacros y actividades de capacitación.
  • Implementar medidas de autoprotección en el hogar, centros de trabajo y espacios públicos.
  • Contar con un plan familiar de protección civil.

Recordar eventos como el sismo de 1806 no solo honra la memoria histórica, sino que también nos permite reflexionar sobre la importancia de estar preparados.

Porque ante los fenómenos naturales, la prevención no es opcional: es una responsabilidad compartida.