COLIMA.- La prevención de autolesiones entre adolescentes y jóvenes se ha convertido en uno de los temas prioritarios dentro de las estrategias de salud mental en el estado de Colima. Así lo señaló Guillermo Blanco Govea, Comisionado Estatal de Salud Mental y Adicciones, durante una entrevista en cabina con AF Medios, donde explicó que estas conductas representan un importante factor de riesgo para el suicidio y requieren atención oportuna tanto de la familia como de profesionales de la salud.
El especialista explicó que en febrero se impulsó una campaña informativa sobre este tema, vinculada con el Día Internacional de Concientización sobre las Autolesiones que se conmemora el 1 de marzo. El objetivo, dijo, es que la población conozca las señales de alarma y sepa cómo actuar cuando detecte este tipo de conductas en un familiar o persona cercana.
Blanco Govea indicó que existe confusión en torno al término “cutting”, una palabra utilizada para referirse a cortarse la piel, pero que en realidad forma parte de un fenómeno más amplio conocido como autolesiones. Estas pueden incluir diversos tipos de daño físico como cortes, quemaduras, contusiones, raspaduras o incluso mutilaciones en alguna parte del cuerpo.
“Las autolesiones ocurren principalmente entre los 11 y los 24 años de edad; el pico inicial se presenta alrededor de los 14 años y un segundo pico cercano a los 20 años”, explicó el comisionado, quien subrayó que en esas edades el desarrollo cerebral aún no está completamente consolidado, por lo que el acompañamiento familiar resulta fundamental.
De acuerdo con el especialista, existen dos grandes tipos de autolesiones: aquellas que se realizan sin intención suicida y las que forman parte de una conducta suicida. Sin embargo, ambas representan un riesgo significativo para la salud mental de quienes las presentan.
En ese sentido, advirtió que una persona que se autolesiona tiene 4.5 veces más riesgo de intentar suicidarse que alguien que no lo hace, y 1.5 veces más riesgo de consumar el suicidio, por lo que la detección temprana y la intervención profesional resultan esenciales.
Durante la entrevista, Blanco Govea explicó que las autolesiones están asociadas principalmente con dificultades para regular emociones como tristeza, ira, miedo o ansiedad. Ante la incapacidad de procesar estas emociones desagradables, algunas personas canalizan ese malestar hacia el dolor físico.
“Las personas no buscan llamar la atención; están pasando por una necesidad emocional y lo que requieren es acompañamiento, escucha y apoyo”, señaló el comisionado estatal, quien agregó que el dolor físico puede convertirse en una forma de intentar aliviar temporalmente el sufrimiento emocional.
Entre las señales de alerta más frecuentes se encuentran cambios en la conducta y en el estado emocional. Por ejemplo, jóvenes que utilizan ropa de manga larga incluso en climas cálidos para ocultar heridas, el uso constante de pulseras para cubrir las muñecas, aislamiento social, irritabilidad o abandono de actividades escolares, deportivas o laborales.
También pueden presentarse cambios en el rendimiento académico, ausencias a clases, dificultades para concentrarse o alteraciones emocionales asociadas a trastornos como depresión, ansiedad o problemas de control de impulsos.
Ante estos casos, Blanco Govea enfatizó que la reacción inicial de padres o cuidadores no debe ser el castigo ni el reproche. Por el contrario, recomendó mantener la calma, generar espacios de diálogo y tratar de comprender el contexto emocional que atraviesa la persona.
“Lo peor que podemos hacer es juzgar, criticar o castigar. Lo importante es acercarnos con empatía, preguntar si necesita ayuda y escuchar lo que está viviendo”, expresó.

Una vez identificado el problema, el siguiente paso es buscar atención especializada. En Colima existen unidades de salud mental y centros comunitarios donde se brinda atención gratuita, además de líneas telefónicas de orientación disponibles las 24 horas.
Entre ellas se encuentra la Línea de la Vida, que ofrece acompañamiento emocional a través del número 800 911 2000, así como el número de emergencias 911, que también puede activarse en situaciones de crisis en salud mental.
El comisionado estatal explicó que, en caso de una emergencia, el sistema puede movilizar servicios prehospitalarios o personal capacitado para brindar contención inicial. Posteriormente, la brigada de salud mental de la comisión da seguimiento al caso mediante llamadas telefónicas o visitas domiciliarias.

Blanco Govea subrayó que, aunque las autolesiones pueden generar gran preocupación, es posible reducir o eliminar estas conductas cuando se identifican las causas que las originan y se trabaja en el desarrollo de habilidades para regular emociones.
Finalmente, insistió en la importancia de fortalecer redes de apoyo familiares y sociales, ya que muchas personas que se autolesionan atraviesan situaciones complejas como violencia, abuso o conflictos emocionales que no han sabido expresar.
“Todos los problemas son temporales. A veces las personas necesitan que alguien les ayude a ampliar su visión y encontrar alternativas para resolver lo que están viviendo”, concluyó.

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