Washington.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó el jueves 29 de enero una orden ejecutiva que declara una “emergencia nacional” respecto a Cuba y establece un mecanismo para imponer aranceles adicionales a las importaciones provenientes de cualquier país que venda o proporcione petróleo a la isla caribeña.
La medida, publicada en el sitio oficial de la Casa Blanca, argumenta que las políticas y acciones del gobierno cubano representan “una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos”.
Según el texto, se crea un nuevo sistema arancelario que permite gravámenes “ad valorem” (según el valor) sobre bienes importados de naciones que, de forma directa o indirecta, suministren crudo o productos petroleros a La Habana.
La orden no especifica porcentajes exactos ni países concretos, pero delega en los secretarios de Estado (Marco Rubio), Comercio, Tesoro, Seguridad Nacional y el Representante Comercial de EE.UU. la determinación de si un país incurre en la provisión de petróleo y, en su caso, la imposición de los aranceles.
Trump ha señalado repetidamente que busca cortar por completo el flujo de combustible a Cuba, afirmando que “no habrá más petróleo ni dinero para Cuba: cero” y que la isla “no podrá sobrevivir” mucho tiempo bajo esta presión.La acción se enmarca en una escalada de tensiones tras la intervención estadounidense en Venezuela (que incluyó la captura de Nicolás Maduro), lo que ya había interrumpido los envíos de petróleo venezolano —principal proveedor histórico de Cuba durante décadas—. México, que ha actuado como suplidor alternativo en los últimos tiempos, aparece como uno de los más afectados potencialmente, aunque la presidenta Claudia Sheinbaum ha anunciado que buscará vías diplomáticas para brindar ayuda humanitaria sin comprometer los intereses mexicanos.
Reacción de Cuba
El gobierno cubano condenó la medida con dureza. El canciller Bruno Rodríguez la calificó de “brutal acto de agresión” y “chantaje y coerción” que agravará la crisis energética y humanitaria en la isla, donde ya se registran apagones prolongados, escasez de combustible y afectaciones a servicios básicos como hospitales y transporte.
La Habana denunció que se busca “un bloqueo total” al suministro de energía y advirtió que la medida podría paralizar aún más la economía y la vida cotidiana.
Implicaciones
Analistas ven en esta orden una herramienta de “máxima presión” similar a las usadas contra Irán o Venezuela en el pasado, con el objetivo declarado de forzar un cambio político en Cuba.
Sin embargo, expertos advierten que podría generar repercusiones regionales, tensiones con aliados como México y Rusia (otro posible proveedor), y una crisis humanitaria mayor en la isla, que ya enfrenta dificultades extremas por la falta de combustible.La orden entra en vigor de inmediato, aunque la aplicación concreta de aranceles dependerá de las evaluaciones de los departamentos involucrados.
Trump ha reiterado que está dispuesto a modificarla si Cuba o los países afectados toman “pasos significativos” para alinearse con los intereses de seguridad de EE.UU.



















