COLIMA.- La comprensión del mundo canino trasciende el simple acto de dar órdenes; se trata de una construcción profunda de comunicación y contexto. En una entrevista exclusiva para AFmedios, Fernando García, titular de Aprendamos Perro, compartió su visión forjada a lo largo de casi tres décadas de experiencia. Con una trayectoria que inició en Guadalajara bajo la tutela de una estirpe de entrenadores, García sostiene que el éxito en la relación hombre-perro no depende de la fuerza, sino de la disposición familiar y la estabilidad emocional del animal.

«Todo tiene que ver la historia y el contexto de cómo vive el perro, porque hay veces que los perros van de familia en familia, que esos son los más difíciles».

Para el especialista, los casos más complejos no siempre están ligados a la raza, sino a la falta de arraigo. Los perros que han pasado por múltiples hogares desarrollan problemas de conducta derivados de la incomprensión de sus tutores anteriores.

Sin embargo, recalca que cuando una familia finalmente decide comprometerse y ofrece un espacio definitivo, los resultados suelen ser positivos, aunque requieren de un tiempo que no se debe medir bajo la presión de la rapidez, sino bajo el ritmo biológico y emocional del propio animal.

«Mi método es sin el uso de la fuerza y no trabajamos sobre tiempo, que ya todo tiene que ser rápido; tiene que ir de acuerdo al perro y a las familias».

García es enfático al señalar que el entrenamiento tradicional, donde el perro solo obedece ante la presencia del instructor, es limitado. Su metodología involucra directamente a los tutores, exigiéndoles que realicen ejercicios sin su supervisión para evitar que el perro asocie el buen comportamiento únicamente con la figura del entrenador.

Esta dinámica busca que la comunicación sea efectiva entre el dueño y su mascota, permitiendo que el perro se integre genuinamente a la rutina del hogar sin necesidad de estímulos externos constantes.

«El perro tiene que trabajar bien porque la comunicación es más con ellos que con uno».

En cuanto a la genética, el director de Aprendamos Perro admite que ciertas razas presentan desafíos particulares debido a sus instintos heredados.

Ejemplifica con el caso de los Fox Terrier, cuya fijación por objetivos de caza puede dificultar el enfoque inicial, o los Border Collie, cuyo instinto de pastoreo debe ser canalizado adecuadamente para no generar conflictos en el entorno humano. No obstante, advierte que el problema mayor suele ocurrir antes de la llegada del perro a casa: la falta de consenso familiar.

«Si hay uno o dos que no estén de acuerdo con adoptar o comprar, me detengo. Porque con uno que no quiera nada con ese perro, hay un descontrol».

Sobre la iniciativa que encabeza actualmente en el Parque Regional Griselda Álvarez, García explicó que surgió tras observar un alto interés de la población colimense por mejorar la convivencia con sus mascotas. Este domingo 26 de enero marcó el inicio de un ciclo de clases de comportamiento y socialización que se llevarán a cabo todos los domingos de 10:00 a 12:00 horas. La propuesta destaca por ser accesible, manejándose mediante aportaciones voluntarias para asegurar que la educación canina no sea percibida como un lujo inalcanzable.

«Lo que quiero es que sea accesible para las personas y que no vean que es algo lejano; que sea una aportación voluntaria».

Finalmente, el experto hizo un llamado a la tenencia responsable, instando a los adultos a no ceder ante berrinches infantiles si no se cuenta con el tiempo necesario para el cuidado del animal.

El abandono de perros, tanto mestizos como de raza, es una realidad que solo puede combatirse con educación y conciencia.

El ciclo de clases en el Parque Regional permanece abierto para quienes deseen integrarse en las próximas sesiones, promoviendo una cultura donde la paciencia y el refuerzo positivo sean los pilares de la convivencia.

Derechos Reservados AF